Pionera de la fotografía gráfica nacional, meses atrás, Nancy Urrutia presento un libro donde se aprecia parte de su trabajo periodístico. Integrante de un grupo de mujeres que a partir de los setenta, comenzaron a interesarse por describir el universo visual a través de la fotografía. Al tiempo que descubrian un nuevo lenguaje, imponían su testimonio sobre hechos y sucesos, que redefinieron los procesos históricos de nuestro país y el continente. Cada imagen resuelta por Urrutia, forman parte del patrimonio de nuestra diversa, irregular y dispersa cultura visual.
– El Cdf en su colección de Fotografía Contemporánea Uruguaya, ha publicado una edición dedicada a tu obra. ¿Cómo surgió la necesidad de ampliar o dar a conocer de forma más exhaustiva tus trabajos?
– La idea surgió de Javier Calvelo de adhoc fotos. Habíamos hablado con Javier en alguna oportunidad hace mucho sobre mis archivos analógicos, al principio no estaba muy convencida de poder llevarlo a cabo. Con el correr del tiempo Javier pudo ver algunos de ellos, (desde 1983 de prensa), él consideraba que estaban bastante bien protegidos y cuidados. Fue entonces cuando me propone hacer un foto-libro con fotografías, algunas conocidas otras no publicadas, yo le confié todo el material, él se encargó de investigar, seleccionar y escanear los negativos.
– Perteneces a un grupo de fotógrafas que comenzaron a incursionar en ella al mismo tiempo. Una generación signada por un proceso histórico que influyo en la necesidad de documentar, o descubrir nuevas formas de mirar y representar el entorno. ¿Qué recuerdas de ese entonces, o como te recuerdas a ti misma?
– Comencé haciendo fotografía Social, autodidacta desde 1975. Mi interés por la fotografía de prensa surgió de forma inesperada, me imaginaba cubriendo noticias para algún medio gráfico. Cerca de los años 80 había intentado y por ser mujer me rechazaron. Después intenté en el año 1983 todavía en dictadura, donde pude cubrir el acto del Obelisco donde la consigna era “Por un Uruguay democrático sin exclusiones” me propuse tratar de cubrir los momentos más importantes (trabajando con rollos de 36 fotos) la oportunidad me la dieron la gente de Acción Sindical Uruguaya (ASU) donde sacaban una revista mensual, sindical “Avanzada”. Recuerdo que en esos años haciendo prensa comenzaron unas pocas mujeres con las que trabajamos juntas, que en el correr del tiempo fueron dejando por motivos diferentes esa temática, (algunas de ellas habían comenzado a realizar fotografías artísticas o de otra índole) por lo tanto yo estaba trabajando en varios medios de prensa, “Las Bases”, “Tiempo de Cambio”, “Brecha” y otros. Seguía dándome cuenta que me gustaba mucho, me sentía muy cómoda y aceptada por los colegas masculinos que eran mayoría.
– Dado que la fotografía es antes que nada un documento (incluso la propia fotografía conceptual), ¿te reconocías como una “reportera gráfica”? Qué autores crees que puedan haberte influido. Separados en tiempo y conflictos, te menciono tres nombres: Tina Modotti, Koudelka, Salgado.
– Me fui reconociendo Reportera Gráfica en los trabajos y por los varios medios de prensa que me iban contratando. La fotografía es historia, es fugaz, queda impregnada en la toma que pueda ver a través de mis ojos, mente, sentimientos. Es trasmitir y expresar descubriendo momentos. En mis comienzos no tuve mucha oportunidad de descubrir fotógrafos famosos, ya sea porque en esos años no llegaba mucha información, o porque los libros no eran tan accesibles como hoy. Después me fue gustando mucho Henri Cartier Bresson, Robert Capa, Salgado u otros que hacían fotoperiodismo. Koudelca ha sido un excelente fotógrafo, muy valiente en el momento de tomar la decisión de ir a cubrir la invasión soviética. Logró hacer un muy buen trabajo exclusivo, teniendo en cuenta que era Free Lance. Cuando un fotorreportaje se convierte en un ensayo o un trabajo conceptual, se produce un proceso de reflexión y análisis más profundo. El autor del fotorreportaje comienza a cuestionar y estudiar las posibilidades de ampliar el tema en cantidad de información y de creación. – Sebastián Salgado es uno de mis fotógrafos preferidos, creo que todas sus obras son de una calidad inigualable retratando la vida de los trabajadores y las condiciones de vida en países subdesarrollados. Se involucró con muchos países donde estudió movimientos de las personas sobre todo en trabajos pesados como los mineros. Siempre usando el B&N en todos sus trabajos. También la naturaleza le interesó en gran medida junto a su esposa Léila se ocuparon durante 20 años a reforestar y plantar árboles en lugares donde la naturaleza no podría estar presente y lo lograron, fundando el instituto Terra. Fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes entre otros merecimientos.
– La expansión de la fotografía y las propias imágenes, rompen a mi entender, con casi todos los marcos teóricos que ha habido hasta hoy. Basta ver los diferentes dispositivos y plataformas, la IA, etc. Aun así, la imagen no ha podido desligarse de la palabra, sencillamente porque todo conocimiento depende de ella. Le guste o no, a todos aquellos que servilmente sostienen que “una imagen vale más que mil palabras”.
– La Fotografía en la era digital y sumado la IA, están desafiando los marcos teóricos establecidos en el arte y comunicación, ya que hoy en día existen tantas imágenes a través de diferentes dispositivos y plataformas, que aumentan la variedad de los contextos a diario. A veces se dice que “una imagen vale más que mil palabras”, depende del contexto que la rodea, puede necesitar una interpretación verbal para complementarse.
– Lo digo, porque en sentido amplio, podemos establecer competencias o atributos, a diferentes categorías del oficio, donde lo profesional, está cada vez más ligado a lo artístico. ¿No piensas que el término Reportera Gráfica, ha quedado imbuido dentro de un corpus más amplio, donde prima el pensamiento conceptual? Creo que los términos con que los fotógrafos se autodefinen, según su acción, tanto los determinan como los delimitan.
– Ser Reportera Gráfica es algo natural que me hace sentir que se puede abarcar diferentes áreas de la fotografía, como por ejemplo aspectos creativos, desarrollar habilidades artísticas o históricas (sin saberlo) como en el caso del Foto libro. Nunca me sentí limitada en ningún campo de acción. Por ejemplo, cuando hice la cobertura del primer trasplante de corazón en Uruguay, sin saber nada de medicina, me las ingenié para cubrir los pasos más relevantes de esa cirugía. Donde el trabajo final fue muy bien aceptado con felicitaciones. El término “fotorreportaje” se refiere a una forma de periodismo visual que combina fotografía y texto para contar una historia o relatar un evento. Cuando un fotorreportaje traspasa la inmediatez y se convierte en un ensayo o un trabajo conceptual, se produce un proceso de transformación que puede ser interesante analizar. Si un fotorreportaje se convierte en un trabajo conceptual, se produce un proceso de creación de un discurso más abstracto y teórico. El autor comienza a cuestionar y a analizar la realidad en sí misma, buscando significados y patrones que no estaban presentes en la inmediatez del momento.
– En enero de este año falleció Oliverio Toscani. Uno de los grandes fotógrafos del fines del Siglo XX. En su obra podíamos ver validados algunos de los conceptos sobre los que te preguntaba. Viví en Europa su gran eclosión, su auge a través de las campañas que producía para Benetton. La publicidad y el arte convergían como pocas veces hemos visto, bajo el slogan: “United Colors of Benetton”. Sus enormes paneles eran un vehículo transmisor de ideas, compromiso y denuncias. Basta recordar sus imágenes en pleno proceso del Sida, por ejemplo, en esa serie de profilácticos de múltiples colores. La Guerra en los Balcanes o Chechenia, a través de restos de vestimentas roídas de los combatientes, el beso entre una monja y un sacerdote, entre el líder chino Hu Jintao y Obama, entre un niño blanco y una niña africana. Los ejemplos son interminables a los que le podemos sumar la que abordaban el tema de la anorexia. Toscani hizo lo que quiso, avalado por una inteligentemente operación de marketing, de una firma de moda y accesorios, dirigida mayoritariamente a una clase de mediano y alto poder adquisitivo, y para la cual, no escatimo en gastos. Tú me hablaste de Bresson, el “mismo instante preciso” (si es que lo hay) es un concepto. Tus fotos, más allá del momento histórico que las determinan, hay es un desarrollo conceptual que las resignifica. Encontramos también palabras retratadas, tanto en carteles o en pancartas reivindicativas. ¿Qué piensas sobre todo esto?
– Toscani supo hacer publicidad con mensajes sociales y políticos, haciendo campañas para Benetton con temas sobre el VIH, diversidad y conflictos, creando imágenes muy poderosas, muy llamativas como las de la monja y el cura besándose, los tubos de ensayo con sangre del mismo color, con nombres propios de presidentes de diferentes países. Toscani podía llevar a cabo sus proyectos gracias al apoyo económico de una marca como Benetton, y llegar a un buen público causando un fuerte impacto social. Sus imágenes buscaban capturar una sensación o emoción más amplia que trascendiera de la simple normalidad.
– En “La Cámara Lucida”, Barthes al referirse a una de las peculiaridades del retrato ante la muerte, consideraba que esa perpetuidad de la imagen entraba en un estado latente, al que denominaba “vida plana”. En los sesenta Joel-Peter Witkin con sus fotografías de cadáveres, replanteo esas posibles fronteras de realidad e irrealidades. Aspectos que va más allá de lo meramente documental y su valor histórico. Vemos obras autorreferenciales como las de Florencia Woodman, o más recientes como Dara Scully, Mira Kum o Nathalie Daoust. Al adentrarme en el estudio de las imágenes, no dejo de sentir cierta zozobra, que linda con lo espeluznante o macabro, como si fuese un espejo retrovisor que de tanto parecer inofensivo, se nos vuelve como un boomerang que nos retrae a nuestra mortalidad y deterioro. Tomemos la foto del cuerpo del “Che” una vez asesinado. Por un lado, la supuesta “santificación” con ribetes políticos que se hizo de ella, y la exposición de la “victoria” de sus captores por otro. Sólo un ejemplo de cómo aquello de la “representación de la realidad”, ya había eclosionado. Hasta hoy se discute si la toma de Cappa del miliciano alcanzado por una bala fascista es real o se trata de una construcción elaborada. Entonces, en un mundo plagado de fake news, ¿qué cosas ves que han cambiado o deberían cambiar dentro del fotoperiodismo, al tiempo que el control y limitaciones a su ejercicio son cada vez mayores?
– Hay algo de lo que estoy convencida, y es que cada una o cada uno tiene un estilo propio en la fotografía, sobre todo en el periodismo. Personalmente nunca utilicé ningún tipo de trucos para modificar la toma, no me parece ético ya que se está mostrando una realidad, aunque esta sea subjetiva hay que demostrar la autenticidad en la fotografía, de lo contrario, estaríamos comprometiendo la confianza del público lector. La foto del Ché, explícitamente la tomo como un documento más. Una foto para demostrar que era una verdad tangible que había sido asesinado. Un muy triste testimonio de ello. Un fotorreportaje es un trabajo inmediato, un evento o una situación, con el objetivo de capturar la esencia del momento. Se caracteriza por ser una forma de periodismo rápido y eficaz, que busca transmitir información de manera clara y concisa. Por ejemplo, un fotorreportaje sobre un desastre natural puede ser una respuesta inmediata a la situación, con el objetivo de capturar la esencia. Cuando un fotorreportaje se convierte en un ensayo o un trabajo conceptual, se produce un proceso de reflexión y análisis más profundo. El autor del fotorreportaje comienza a cuestionar y estudiar las posibilidades de ampliar el tema en cantidad de información y de creación. En este proceso de transformación, el fotorreportaje se convierte en un discurso más articulado y reflexivo. El autor comienza a crear un lenguaje que sea más complejo y sofisticado, utilizando técnicas literarias y visuales para transmitir su mensaje.
– Hoy te citaba a Modotti. El papel de las mujeres dentro de la prensa gráfica, ha sido expresamente significativo. Hay alguna que sea especialmente importante para ti. Por ejemplo, la obra de Mary Ellen Mark, y sus registros en la India, o alguien más cercano como Adriana Lestido.
– Mary Ellen Mark pudo demostrar que sus trabajos eran muy buenos. Fotografío personas que estaban invisibilizadas, se internó en un hospital psiquiátrico para conocer más de cerca a los pacientes y poder registrarlos. Me gustan mucho sus trabajos, me siento involucrada con algunos proyectos que pudo desarrollar en el transcurso de su vida. A Lestido la conocí en el año 1992 cuando viajé a Foto Fest. Viajé con ella y otra fotógrafa argentina a Nueva Orleans donde estuvimos una semana conociendo diferentes lugares, oyendo Jazz original del lugar. Lamentablemente no hemos vuelto a encontrarnos a pesar que ambas seguimos trabajando en prensa y otros eventos de derecho Humanos. Pero reconozco que sus fotos son muy interesantes e históricas. Es un ejemplo inspirador por su capacidad de contar historias a través de las fotografías.
– Si tuvieses que señalarme de tus obras aquellas que tienen una significación especial, cuáles de estas serían
– Señalaría algunas que han sido valoradas como históricas o icónicas, entre ellas, la salida a la libertad desde la Cárcel Central de Montevideo de las presas/os políticas/os que estuvieron 13 años detenidos en horribles situaciones, sólo por pensar diferente a las FFAA. Y las tomadas el 25 de agosto de 1985, en el acto de la Declaratoria de la Independencia en el departamento de Florida, donde hay una niña de 6 años mirando el desfile. Su madre la protege con su mano en el pecho, al mismo tiempo que dos policías hacen una cadena de manos donde el arma de uno de ellos está casi encima de la carita de esa niña que mira con inocencia hacia la cámara. También la de Luisa Cuesta en el palco presidencial entregando una carta al vicepresidente Enrique Tarigo junto a Amelia González y Ma. Esther Gatti, donde piden que se puedan esclarecer los datos de todos los desaparecidos. (Acto desfile de 19 de junio de 1986) en Sauce, en el departamento de Canelones.
– Te cito cinco fotografías icónicas del fotorreportaje, para que me des tu opinión. La famosa toma de Lee Miller en la bañera de Hitler, tomada en Múnich por su colega David E. Sherman, en el que fuera el apartamento del líder nazi.
– Sin dudas la fotógrafa Lee Miller sintió la necesidad de dejar su barro y suciedad de tantos días acumulado en los campos de batalla (donde tomó muchas fotografías, viendo el horror de la guerra y la muerte) despojándose de ella en el baño de Hitler, como limpieza profunda de su cuerpo. También como una dulce venganza de tanto sufrimiento.
– La célebre fotografía de Nick Út, de la niña que corre por una carretera en Vietnam herida por Napalm
– Lo que hizo Nick Út con la niña me parece correcto, pudo tomar la foto, después llevarla al hospital para que la atendieran. Se dice que tuvo que amenazar al equipo médico para que la recibieran.
– La reconocida fotografía de Kevin Carter, de la niña acechada por el buitre en Sudán en 1993.
– Mi reacción en una escena similar y cubriendo una ayuda humanitaria, hubiese sido distinta. Estoy segura que hubiera rescatado a la niña y espantado al cuervo. No condeno al fotógrafo Kevin Carter de haber tomado la foto, es un tema de ética profesional. Lo terrible es que después de ese episodio haya sentido tanto arrepentimiento que lo llevara al suicidio.
– La imagen del hombre cayendo al vacío en el atentado de las Torres Gemelas, que fue censurada y omitida por los medios de comunicación durante algún tiempo.
– Tomar esa foto, registrar sólo la persona cayendo desde lo alto del edificio es sumamente impactante, estando en las cercanías del lugar de los atentados era inevitable. Había que hacer muchas fotos por lo increíble de la situación. Nunca nadie se hubiera imaginado que las Torres Gemelas podría haber sido destruidas.
– La fotografía del ciudadano chino deteniéndose frente a los tanques en las manifestaciones en la plaza de Tiananmén.
– La escena del hombre desconocido enfrentando a unos tanques de guerra, me parece muy fuerte. Fue una imagen que no podría pasar desapercibida por un fotógrafo. ¡El coraje que tuvo ese hombre por la libertad es increíble, se comenta que lo retiraron del lugar y nunca más se supo de su vida!
– Para finalizar, la última ganadora del Premio de Prensa Internacional. La fotografía del niño de Gaza con sus brazos amputados, realizada por la fotógrafa palestina Samar Abu Elouf.
– La fotógrafa palestina Samar Abu Elouf, registró la foto del niño amputado de sus dos brazos como forma de transmitir la cruel guerra que deja miles de personas inocentes muertas, o con grandes secuelas. Una guerra desatada en octubre de 2023 y que no parece tener una solución aparente.
– ¿Tiene alguna o algún fotógrafo nacional a quién consideres un referente?
– De mis comienzos no, pero me gustan mucho como los jóvenes han tomado la posta y van desarrollando nuevas tomas, haciendo también sus propias historias.
“PIONERA” Nancy Urrutia Lungo
Fotografías 1983 – 1994
Realización: Editorial adhocFOTOS
Montevideo 2024
Idea y Proyecto Editorial: Javier Calvelo Luisi / adhocFotos
Diseño: Jessica Stebniki Lescano, Martín Tarallo Aznarez / Posta.uy
Textos: Niki Johnson, Marisa Silva Schulte
68 Páginas, 98 Fotografías incluida una Separata con detalles de cada una de ellas.
Proyecto seleccionado por el Fondo Concursable de la Cultura 2023.








































