
Alejandro Spuntone fue el vocalista de una de las bandas icónicas del Uruguay. Dueño de una voz poderosa y reconocible a la primera nota. Vital, comprometido, sigue renovando su apego y dedicación a la música cada vez que sube al escenario. Compositor de desarrollo sostenido y visceral. Acunado en el swing del rock and roll le suma oficio, madurez y profundidad a su decir veteado de melancolía y de una energía inclaudicable. Uno de los grandes en su rol. Hicimos un pequeño recorrido por sus proyectos. Sobrevolamos su extensa carrera, el presente, el futuro, lo que se viene. Pistas de discos y videos para descubrir.
-El proyecto Spuntone & Mendaro ya tiene cinco discos y va camino a los catorce años. Mutó de encuentros para compartir música, versionando canciones que les gustaban, hasta llegar al presente, donde hay una hermandad musical y personal. Además nace la creación de sus propias canciones ¿Cómo es el recorrido hacia las composiciones propias?
-Si, somos amigos. Los primeros listados de canciones nos llevaron a la amistad con Guzmán y a mi, personalmente, me llevaron a disfrutar de una cosa que no hacía: tocar en lugares chicos, algo intimo. Yo formaba parte de una banda que tocaba para miles de personas, con mucho alboroto. Y esto era bajar todo, de doscientos kilómetros por hora bajar a quince, disfrutando, sin pedir nada a cambio. En realidad desde el 2010 al 2013, año en que sale “Estado Natural” tocamos muy poco, armábamos la movida de acuerdo al lugar del que nos llamaban para tocar, después pasaban meses sin nada. Luego otra vez “Che nos llamaron de tal lugar ¿Vamos?” Todo fue muy lento, sin stress ninguno. Después hicimos “El Refugio” donde está “Mi pensar” de Pablo Porciúncula y “Sol” de Ale Ferradás, que eran canciones inéditas, comenzamos a colaborar con compositores. Ahí nos picó el bichito de hacer nuestras propias composiciones, aparece “Equilibrio” donde tenemos siete canciones propias más algunas colaboraciones con amigos.
Después llega “De Crear y Descrear” donde muchas canciones son nuestras, hay dos composiciones que yo quiero pila como son “Tras la nube” y “Antídoto diario” donde musicalizamos dos poesías de una tía de mi esposa. Encontramos esas poesías revolviendo cosas, papeles, y al leerlas me encantaron. Ella las había escrito en el año sesenta y nueve, y ahí, con una guitarra, fui armando la melodía con lo que la letra pedía. La segunda parte de “Tras la nube” la escribe mi esposa. Para mi esa letra estaba medio trunca, le faltaba algo, ella la completó, se nota claramente que son dos personas diferentes quienes escriben, una que tiene una vida muy complicada y la otra que le agradece el rescate de la muerte en esa canción. Me pareció un puente mágico, algo muy hermoso.
-¿Donde los encuentra parados el proyecto hoy? ¿Hay nuevo disco en el horizonte?
-Hoy con Guzmán dependemos de nosotros. Solo es armar un poco el puzle, dado que aquel toca con Francis (Andréu), con las Guitarras Montevideanas, volvieron con Hereford. Y nosotros en particular juntamos un buen equipo, armamos una linda banda que además de buenos músicos son buenos tipos, que es lo que más nos interesa, con el Checo (Anselmi), Rodrigo Trobo, Diego Bustamante, las luces, el sonido, un lindo cuadro. En su momento también estuvo Coby Acosta, Martín Paladino, y con Mauro Beltrán nuestro manager hoy, logramos formar un equipo de gente que está copada, que le gusta trabajar con nosotros, que se siente bien. Después de tantos años busco en la música que sea un lugar disfrutable. Uno ha sufrido por la dinámica de lo que es hacer música en Uruguay. Soy un tipo que ya pasó el minuto cuarenta y cinco, ya estamos en el cincuenta y dos (risas), entonces trato de que todo sea muy agradable. Hoy hacemos que todo dependa de nosotros. Si se puede hacer, lo mejor para un músico es tocar, formar un equipo para crear el ambiente, tomar algunas decisiones, los temas, los videos, etc. Pero estar bien y preparados para tocar.
Y si, ahora estamos en proceso de componer. Yo estoy escribiendo algunas cosas, como tengo tiempo escucho mucha música, salgo, camino, escucho melodías que me manda Guzmán. Y también estamos preparando un show para Mayo que se llama “Huellas del Origen”, lo vamos a hacer en Magnolio, con canciones nuestras que tocamos muy poco y canciones que nunca grabamos. Temas que tocábamos muy al principio y que nunca hicimos nada más con ellos. Guzmán encontró un viejo listado de canciones y eso disparó un “que bueno que está esto”. Surgió la idea de tocar esos temas, versionarlos con invitados que vamos a tener. Estamos recontentos pues no son esos “grandes éxitos”, quienes vayan van a escuchar cosas muy raras y que a nosotros nos copan. Esperamos grabar en algún momento algunas de ellas.
-Contame del El Resto de Nosotros. Ahí se da una de tus primeras composiciones: «Soy Mejor».
-Si fue un lindo proyecto que nació por el 2013, con Víctor Natero, Gastón Otero que fue el primer bajista con quién grabamos el disco y Marcelo Olivera. Salió un disco precioso que se llamó como la banda y que quedó por ahí. Ahora que pasaron un montón de años creo que se está escuchando mucho más. Esas cosas que a veces pasan, yo venía de La Trampa, aquellos dos de Traidores, esperábamos mucho más, aunque estuvo muy bien. Hicimos una Trastienda, videos y quedó todo medio por ahí. Yo escucho el disco y me encanta, un disco que fue hecho en poco tiempo, no había guita para grabarlo, con Cesar (Lamschtein) en el sonido, con quién yo había trabajado en “Calaveras” de la Trampa. ¡ Las guitarras de Víctor! Ahí escribí mis primeras dos canciones “Soy Mejor” y “En blanco”, fue cuando me empecé a soltar. Después había canciones buenísimas, “Juguetes Rotos”, “Otro día sin vos”. Ojala la gente las empiece a disfrutar ahora. Fue un lindo proyecto donde me di el gusto de tocar con Víctor. En fin, agradezco que pude tocar con tres de los mejores guitarristas y compositores: Víctor, Garo, Guzmán. Yo contentazo (risas). Aprendí un montón de ellos, y todo eso me sirve para ahora largarme a hacer mis cosas, la vara es alta como para intentar llegar hasta ahí después de haber aprendido con ellos. Al final la cosa con El Resto de Nosotros quedó en stand by, pues en esa época volvió La Trampa, volvieron Los Traidores. Yo seguí con Guzmán donde intentamos armar la cosa más como banda y así conseguir más orquestación.
-El proyecto Bifröst (junto a Diego Caetano), un dúo potente, poderoso, tiene un disco llamado “Onírico”, donde también te haces cargo de letras, además de las voces.
-Eso fue toda una locura que armamos con Diego. Yo no lo conocía mucho, más bien teníamos contacto virtual por Face. Un día me cuenta que se va a vivir a Europa, a probar suerte por allá y que le gustaría llevarme material que había grabado. Se mandó hasta el canal, donde yo trabajaba, charlamos unos quince minutos y se fue. Yo veía y escuchaba cosas de él que me encantaban, aparte de tocar varios instrumentos, su laburo me gustaba. En el 2019, más o menos le pregunté por las redes si tenía alguna base, alguna cosa para hacer algo juntos. Ahí surge la primera canción que es “El Siervo”. Empezamos a trabajar otras canciones. Luego viene la pandemia y eso nos potenció, a pesar de que ya veníamos trabajando de manera virtual, la pandemia lo que hizo fue darnos más tiempo para trabajar. Nos metimos en eso y en el 2021 salió “Onírico”, que también me encanta, no es metal en si, pero es medio un rock progresivo. Tiene una canción de Cabrera “Hijos de la abundancia” donde yo siempre encontré una cosa muy rockera y “Flecha Verde” de Rada, del que Diego es súper fan.
Con ese disco tampoco pasó mucho, el disco está físicamente, lo tengo yo, si bien Bizarro lo editó, lo hemos vendido por las redes, hasta e ido a entregarlo personalmente a quienes lo compraron. Más por mí que por él, que es más joven, lo sacamos en formato cd, yo necesitaba que el disco estuviese físico. Se puede conseguir contactándonos. No es una música que entre en el formato radio en cuanto a la difusión, son temas largos. También es complicado mantener un proyecto si no se toca. Tocamos una sola vez, para la presentación del disco en MMBox, aquel vino, preparamos la banda, ensayamos, tocamos con todas la ganas, le metimos toda la fuerza, salió esa locurita, un gusto que nos dimos. Luego aquel volvió a Alemania y no nos volvimos a ver. Personalmente nos vimos tres veces en la vida. Hablamos pila, sabemos de nuestras familias, tengo contacto con sus padres que viven por el Cerro, con algunos amigos. La comunicación artística también está ahí. Hicimos un video a la distancia que está muy bueno y disponible en la web.
-Vos te desarrollaste como intérprete y sobre los escenarios formando parte de una banda. Como ves la movida musical hoy, donde la mayoría de los proyectos son de solistas, de cantautoras/es excelentes. ¿A que atribuís que no surjan tantas bandas?
-Para mi forma de ver es un reflejo de la sociedad. Solos. Lo que veo es que se cuestiona mucho lo colectivo. Es parte del mundo en que vivimos, esas cosas no pasan por que si. Lo vemos en algunos gobiernos, donde lo colectivo les parece horroroso. Cada vez lo colectivo se complica mucho más para alguna gente. Lo que analizo es que se hace mucho más desde el individualismo. En las bandas siempre hay alguien que lleva adelante la cosa, por ejemplo en La Trampa eran Garo y Sergio en un primer momento. Luego quedó Garo como compositor y tomando las decisiones, aunque después abría la cancha a lo que opinábamos los demás, pero él era lo que se llama el “líder” de la banda. Los demás asumíamos el rol que teníamos. Muchas veces en las bandas los conflictos nacen cuando hay alguien que cuestiona, y eso en natural. Esas dos cosas son naturales y forman parte de la dinámica de una banda. Hay mucha gente que no está dispuesta a eso, entonces se arma su proyecto, sus cosas, sus canciones, llama a alguien que ejecute y chau. Nosotros como Spuntone & Mendaro también, por eso digo: no es un juicio de valor, es una manera de ver como funcionan las cosas. En nuestro caso somos dos que tomamos las decisiones, armamos nuestra banda, escuchamos las proposiciones en los arreglos. La pasamos bárbaro. Puedo estar totalmente equivocado pero creo que es como se esta concibiendo el mundo hoy. No sé si tiene que ver con el manejo de redes, también con ser más ejecutivo. Las bandas pierden mucho tiempo en debates internos, ¿te parece hacer esto? esto no es rock, esto es rock, montones de cosas filosóficas. Por un lado esta bueno pues es un ejercicio mental y de argumentación. Por otro lado es una trancadera de tiempo y hoy la gente no tiene muchas ganas de perder el tiempo. Tiene que haber muchas cosas en poco tiempo, por eso lo que decía de las redes, la virtualidad ha hecho que nosotros digamos que no tenemos tiempo. El tiempo es el mismo, los minutos corren igual, pero todos necesitan tener las cosas ya. En cierto modo es super ejecutivo, las cosas salen, las hacen. Lo que si es que todo se basa mucho más en lo individual que en lo colectivo.
-¿Extrañas formar parte de una banda como tal? ¿Qué tendría que tener un proyecto de banda para que te seduzca?
– No sé. No me he puesto a pensar en eso. En cierta forma con Guzmán somos, tenemos nuestra banda.
Como siempre cuando las charlas son amenas y fluyen, se disparan infinidad de temas, de puntas y raíces que quedan fuera del papel y sobre la mesa preparando el terreno para futuras conversaciones. Gracias Alejandro por la conversa, pero sobre todas las cosas… por la música. Salú.
fino.















































