"SINFONIA CUBANA" Una trilogía de JORGE LUIS CAMACHO

«SINFONIA CUBANA» Una trilogía de JORGE LUIS CAMACHO

SINFONIA CUBANA


SINOPSIS:
Entre La Habana, Miami, New York y París, una saga familiar donde se asoma la Historia.

Desde la toma del poder de Fidel Castro hasta la muerte del castrismo. Desde el apogeo del comunismo mundial hasta su estrepitosa caída. Desde las promesas de un futuro mejor del pasado siglo en Cuba hasta la miseria y la represión de hoy. Desde la pérdida del central azucarero de la familia Robles-Serra hasta su renacer.

Entre pasado y presente, hechos reales e imaginarios, una trilogía: «Sinfonía Cubana», la historia de una familia que bien podría ser una Historia de Cuba.

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PRESENTACIÓN.
«Sinfonía Cubana» es la primera saga familiar histórica de la literatura cubana y la primera que recorre todo el llamado periodo revolucionario y más allá, al imaginar el postcastrismo y el regreso de la democracia en la isla.
Está compuesta de tres volúmenes o «Movimientos»
a) «Sinfonía Cubana I. Allegro ma non troppo».
b) «Sinfonía Cubana II. Tempo Marziale».
c) «Sinfonía Cubana III. Da Capo».

«Sinfonía Cubana» cuenta esencialmente la historia de los Robles-Serra, familia propietaria de «La Rosa», un central azucarero que pierde en Cuba en 1960 y sueña con reconstruir desde entonces.

Tras haber vivido en La Habana, Miami, New York y París… Y haber estado estrechamente ligados a los hechos más relevantes de la historia cubana y algunos de la historia mundial, los miembros sobrevivientes de la familia y los nacidos en el exilio regresan a Cuba, cuando la isla se abre al fin a la democracia… Fin imaginario cierto, pero previsible.

El personaje principal es Julio Robles-Serra, que comienza siendo un niño y termina siendo un anciano. La historia se inicia en 1959 y finaliza en un futuro comprendido entre 2025 y 2030.

Aparecen en ella casi todos los hechos relevantes de la historia de Cuba y de la emigración cubana: las guerrillas conocidas como los «alzados», los Peter Pan, Bahía de Cochinos, la evolución de Miami y de la comunidad cubana en los Estados Unidos, los sucesos de la Embajada de Perú en La Habana, la ola de inmigración conocida como Mariel, la destrucción de la industria azucarera, el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, el hundimiento del remolcador «13 de Marzo»…

Se asoman también muchos de los acontecimientos que marcaron la historia mundial desde 1960 hasta 2020: La Guerra Fría, la Crisis de los Misiles, el inicio y el fin del Muro de Berlín, la caída del comunismo europeo, el ataque al Word Trade Center, los atentados terroristas del 13 de noviembre 2015 en París, la pandemia del Covid-19…

«Sinfonía Cubana» no solo cuenta la Historia que se escribe con H mayúscula, es ante todo la historia de una familia que, como todas, sufre, festeja, llora, ama, entierra a sus muertos y sueña…

Un personaje de la saga dice: hay libros que Emocionan, Enseñan y Entretienen, son los 3-E… «Sinfonía cubana» es de esos.

«Sinfonía Cubana I». «Allegro ma non troppo.»
Primeras páginas.

ENERO 1, 1959. JUEVES. LA HABANA.


Libertad parece haber dejado en el año viejo los quebrantos de salud y las angustias. Rodrigo también se ha entregado a la euforia. Mujeres y hombres de todas clases y razas festejan, confraternizan y llenan las calles de desorden y contento. Jamás un año viejo se llevó tanto. Jamás se soñó llegada tal para un nuevo año. Los más osados despeñan ya sus odios contra los símbolos del reciente pasado, rompiendo parquímetros, salas de juego o cristales de carros de policía. Los más feroces enrojecen filos de rumiadas venganzas, los más idealistas sueñan el futuro, pero todo es aún fiesta: cánticos para dar gracias a las divinidades blancas, repiques de tambores para corresponder a las deidades negras y embriaguez colectiva de júbilo, alcohol e ilusiones. Revolución, dicen todos, aunque nadie sabe muy bien lo que cada cual dice con esa palabra.

Triunfo, todos hablan de triunfo…

En medio del tumulto de vehículos y peatones que llenan la calle de gritos, bocinazos y vítores, el auto de ellos, con la capota abierta, avanza lento; mientras el obturador de la Leica de Libertad detiene el tiempo. Una bandera nacional ondea atada a uno de los retrovisores, mezclándose a ratos con los rostros en los encuadres. Los padres van delante, en el asiento trasero, con los ojos llenos de asombro, Julio descubre hasta qué punto pueden los adultos comportarse como niños.

–¡Libertad!
Desde otro auto, con el techo igualmente abierto, Dora y Félix gesticulan y vocean.
–¡Libertad! ¡Rodrigo!
José Manuel, en el asiento trasero, llama también a Julio.
–¡Se fue Batista! – grita Dora.
–¡Ya era hora! – responde Libertad.
Los dos autos consiguen acercarse.
–¿Qué tal la salud? – pregunta la amiga.
–Bien, todo bien. – responde Libertad.
Entonces, Dora, divertida, se pone de pie sobre su asiento y grita:
–¡Viva Libertad!
Félix la imita. Y como José Manuel se suma, a poco son los tres, la familia toda que grita: ¡Viva Libertad!, señalando hacia el auto donde Libertad sonríe.
Pero otra mujer grita el nombre…
–¡Cuidado, papá!
…una mujer desgreñada y sucia que se lanza ante el auto, obligando a Rodrigo a frenar bruscamente.
El golpe desestabiliza a Libertad, que intenta asirse por instinto a la bandera, pero el hilo que la ata se rompe y la bandera se le escapa de las manos.
–¡Libertad! – exclama de nuevo la mujer.
Su grito agudo y convulso atrae la atención de quienes la rodean.
–Apártese, señora.
Libertad baja apresuradamente del auto para impedir que la bandera se arrastre sobre el pavimento, pero la mujer desgreñada, arrodillándose a su paso, se abraza a sus piernas y la detiene.
–¡Al fin te encuentro!
Varias personas corren a recoger la bandera estrellada, Rodrigo se precipita al auxilio de su esposa. Asustada y perpleja, Libertad intenta sin éxito deshacer el nudo movedizo de brazos que la ata.
–¡No dejes que me encierren de nuevo, Libertad!
–No soy la libertad, señora, soy solamente la hija de alguien que admiraba a la cantante Libertad Lamarque.
Pero la mujer no la escucha, ni parece dispuesta a soltarla.
Rodrigo y Dora, con la ayuda de otras personas, logran con infinitos cuidados abrir el candado de brazos que aprisiona a Libertad. Dos muchachas, levantan la bandera del piso y la ponen de nuevo en sus manos.
–No le haga caso, vaya en paz, señora.
Los ojos lagrimosos de la mujer, le piden que se quede.
–Vaya en paz, es nuestra madre. Está enferma de los nervios, la pobre.
Libertad duda. La enferma, de cuya boca se escapa una especie de espuma, le provoca una irreprimible repugnancia. Solo puede acariciarle la cabeza antes de darse vuelta y dirigirse hacia el auto.
Un borracho, dejando caer la botella de ron que lleva en la mano, se hinca de rodillas y le corta de nuevo el paso a la abanderada…
–No nos abandone, Libertad.
…una mujer, arrodillándose igualmente, sigue su ejemplo, otro hombre, ebrio también probablemente, se desgarra la camisa y ofrece a Libertad su pecho desnudo, otro lo imita, luego otro…
–Libertad, libertad. – dicen todos.
Las voces van arrastrando a otras voces, los gestos engendrándose en otros cuerpos, de gente que va llegando de otras calles, saliendo de otras casas…
Un crescendo de tambores, cencerros y sartenes, a los cuales responden trompetas, trombones y una danzante algarabía, anuncia la llegada de una alucinada procesión de hombres y mujeres en los que el alcohol, la alegría, las ilusiones y la noche, se han vuelto trance.
–¡Libertad! ¡Libertad!
Lo que fue murmullos se va poco a poco convirtiendo en gritos. Gritos a los que se suma el rebato del ritmo.

Enero 1, 1959. Jueves.

Huye de Cuba el presidente golpista Fulgencio Batista. Llegan a La Habana las primeras tropas de los rebeldes que lidera Fidel Castro.

«Sinfonía Cubana II». «Tempo Marziale.»
Primeras páginas.

ENERO 19, 1960. MARTES.
Rodrigo no está en La Habana. Anda en otro de sus viajes. Le hubiese gustado que estuviese allí, con ella. No tenía ya muy buena intuición para el resultado de estos controles, lo cierto es que no se ha estado sintiendo muy bien, pero hoy, por primera vez, ¡tuvo una pérdida importante de sangre! El doctor Martínez ordenó nuevas pruebas. Ella ha tenido que pasar allí parte de la tarde y aún no sabe cuándo terminará todo. O si terminará. O cómo.

Va hasta la oficina y pide permiso para hacer una llamada telefónica. Por suerte estaba previsto que Julio dormiría hoy con Sofía, que fue a buscarlo a la escuela, pues le gusta tenerlo cuando Fernando está en el central.
–Hola, mi ángel.
–Hola, mamá. Abuela me está ganando a las adivinanzas, ¿te lo crees?

Sabe a qué punto será violento, pero tendrá que decirlo. Es médico, la muerte forma parte de su vida. No podrá fingir ni mentir, pues morir es también un derecho. Tiene el mismo nudo de siempre en el estómago, no le vale de mucho la experiencia. Buscará un parapeto en la incapacidad de la ciencia, como lo está haciendo en este momento, para soltar la mano sostenida hasta ahora y ver la esperanza y la vida que prometió rescatar perderse en las mareas de la nada. Sabe que no logrará dormir tranquilo esta noche, le cuesta mucho traicionar su promesa.
Intenta sembrar siempre una expectativa, por pequeña que sea o instigar el fácil consuelo de la fe en aquellos a quienes no les queda coraje más que para rendir la voluntad, pero nunca es fácil consolar, consolarse, reencontrar la naturalidad, mentirla, fingir el sosiego mientras una persona, ya casi no persona, intenta atrapar un futuro que se le escapa y golpea las cosas y se golpea a sí misma con aullidos de fiera herida, pues se le han quebrado los nervios al saberse condenada; mientras los que escuchan y observan intentan mantenerse ajenos, no ver, no oír, no saber, porque a ellos, aunque todavía logren contenerlos, idénticos gritos les gruñen en las gargantas.
Aunque tratará de que no se note demasiado, sus ojos, el doctor Martínez lo sabe, verán bajo la piel encantadora de su próxima paciente los primeros humores y su olfato podrá ventear, entre vapores de perfumes y efluvios de cremas, la incipiente fetidez de los tumores fatales.

–Señora Robles-Serra, sígame por favor. – le pide la secretaria.
El corazón de la enferma comienza a latir apresuradamente.
–Doctor…
Enfrascado en el dosier de Libertad, con rostro grave, el doctor Martínez no responde enseguida a la voz familiar de su colaboradora, solo al percatarse de que la acompaña su paciente, se levanta con una sonrisa. Una falsa sonrisa.
La secretaria cierra la puerta. Libertad se siente cada vez más tensa. El doctor, como de costumbre, comienza la consulta hablando de actualidad y de política. Esta vez, de las absurdas coletillas que inundan ahora toda la prensa y de la sorprendente nacionalización del periódico Avance, que acaba de tener lugar.
Libertad no le presta mucha atención.
–Un Gobierno que comienza a controlar la prensa, es un Gobierno que se prepara para convertirse en una dictadura. – afirma él.
Pero a Libertad no le preocupa en este momento la actualidad, ni el país, ni la política; su mirada hurga en las páginas dejadas al descubierto por el médico, las que estudiaba con el ceño fruncido a su llegada y que llevan su nombre. El doctor Martínez conoce su oficio. Sabe cuándo de nada sirven los recursos dilatorios.
–Querida Libertad, me temo que esta vez deba usted afrontar un momento difícil. – dice.
Ella respira hondo. Las paredes, las hojas del grueso dosier y las palabras del médico parecen arremolinarse en otra dimensión, haciéndose difusas. Incapaz de oír, aunque intenta con todas sus fuerzas escuchar, Libertad cierra los puños en pos de un control de sí misma que le es imposible conseguir.

Fija ahora la mirada en el negro tapiz de asfalto que la conduce, mientras el viento libera sus cabellos del estricto peinado y los hace flotar, envolviendo su rostro.
…mi cuerpo se ha convertido en mi enemigo, pobre Julio…
Vuelven de nuevo las lágrimas a inundar sus ojos. Vuelve el viento a secarlas. Y las palabras del médico retornan a su mente: en toda enfermedad, querida Libertad, los tratamientos hacen una parte importante del trabajo conduciendo a la mejoría o la cura, pero la parte más importante quizás la hace el paciente, el estado mental del paciente. Positivo, siempre positivo.
Mucho antes de que el doctor se lo dijera, ella lo había leído e incluso experimentado. Era cierto, el ánimo del paciente influía en la cura. El optimismo podía llegar a ser medicina, no le cabía duda. La última cuando ya nada quedaba. Lo difícil era encontrarlo.
Pasa el puente levadizo, única vía terrestre dando acceso a Varadero y toma la Primera Avenida, arteria principal de la ciudad balnearia. La mayoría de las casas están cerradas. Es invierno, período en que la bulliciosa ciudad descansa de las exuberancias del verano, pero a algunas puertas las condenan sellos oficiales. Signos de la aplicación de la llamada Ley de Recuperación de Bienes Malversados, bajo cuyo amparo, el Estado se ha adueñado de un sinnúmero de residencias, autos, muebles, barcos, joyas, obras de arte…
Estaciona frente a su casa y va directo hasta la arena para respirar la brisa. Entra luego, abre ventanas, se deshace del vestido que la ciñe, viste una amplia falda, sale a la terraza. Allí la sorprenden de nuevo las lágrimas, esta vez capaces de hacer temblar su cuerpo, súbitas, inesperadas, fuera de control; el estallido de llanto y dolor que ha, en parte, acallado durante el trayecto.
Se domina, entra en la casa, va hasta el bar, ¿le hará bien beber?, tal vez no, pero… Duda entre varios alcoholes. Les teme a todos. En el refrigerador, como siempre, hay champán. Opta por el vino francés. Va hasta la playa con una copa, el sol cae.
…pobre Julio, como puede sucederle a mi niño querido semejante desgracia…
–Mamá.
–Sí, mi amor.
–¿Te vas a morir?
–No, mi bebe, no…
Tiene que luchar. Vacía la primera copa y vuelve a la casa a servirse. Quiere llegar a la ebriedad. Quiere llorar todas sus lágrimas esta noche para poder mirar sin ellas a su hijo mañana e intentar protegerlo de esa enfermedad asesina que cambiará, probablemente, el curso de su vida.
…debo impedir que a mi bebé lo golpee tan joven la tragedia…
El sol sigue desplegando colores. Ella se sienta al borde de la arena y deja que las olas acaricien sus pies descalzos. El astro rojizo baña las aguas y el cielo con sus últimos destellos.
…pobre Julio, cómo voy a hacer para que me sigas teniendo si no estoy más contigo…
Una ola juguetona sube hasta sus muslos, la espuma blanca moja su falda, salpicando el resto de sus ropas y su rostro. Por primera vez, desde el inicio de la tarde, una sonrisa parpadea en los ojos de Libertad.

Enero 19, 1960. Martes.
Nacionalizado el primer órgano de prensa: el periódico Avance, cotidiano de difusión nacional.


«Sinfonía Cubana III». «Tempo Marziale.»
Primeras páginas.

ENERO, 1961. LA HABANA.
No llorará, está claro. No lo hará tampoco su abuela, por más que le cueste, ni lo hará su padre, ni abuelo Fernando, desde luego. No se han puesto de acuerdo, pero él lo sabe. No ceder al dolor es importante, se lo ha oído decir a su abuelo. Tiene incluso un nombre, se llama dignidad.
Los funcionarios vestidos de milicianos no disimulan con urbanidades la crudeza de la situación. Tras una civilidad de fachada, la hostilidad se expresa en inflexiones y gestos despectivos, gramática de la newspeak, el orwelliano argot extraverbal que es de buen tono emplear con una familia de gusanos siquitrillados.
Los escoltan soldados armados. Es superflua la hipocresía.
Una funcionaria intenta ser amable con Julio:
–¿Dónde estudiabas?
Él no da signos de escucharla. De pie junto a las maletas, fija la mirada en sus mayores. Unos pasos más lejos, la familia Robles-Serra se pliega con tensa cortesía a las exigencias de los expropiadores.
La miliciana amable repite su pregunta. Julio se vuelve y la mira, pero guarda ostensiblemente silencio.
–Déjalo, Olga, perdió la lengua. A los siquitrillados les pasa, lo pierden todo. – lanza un funcionario de encrespada barba, provocando risas en sus compañeros.
La tozuda impavidez de Julio exaspera a la funcionaria, que se aleja. Fernando siguió discretamente el enfrentamiento, le dedica una sonrisa a su nieto. Feliz de que su admirado abuelo haya constatado su victoria, el niño se la devuelve con un rápido guiño.
La familia termina de firmar los cuantiosos papeles que los obligan a aceptar de buen grado lo que para ellos es despojo. Las llaves de la mansión quedan en manos de los funcionarios. A partir de ahora le pertenece al Estado. Teóricamente es de todos, pero un sello oficial en la puerta vedará a todos el acceso.

El viento arranca hojas a los árboles. Decenas de familias se despiden con desgarradores gestos bajo las miradas indiferentes de los taxistas, vendedores ambulantes, maleteros… El Cadillac negro conducido por Jacinto se detiene. Llega para los Robles-Serra el momento de los últimos abrazos. Nos vemos pronto dicen los amigos que han venido a despedirlos. La mayoría seguirá el mismo camino. No hay lamentos, no queda tiempo, solo promesas y esperanzas. Vanas, por cierto, la mayor parte lo intuye, pero útiles, pues reconfortan.
Unos hoscos uniformados controlan los bagajes, otros los documentos, acuñando un irremediable desgarre. Más allá de una cierta puerta, se pierde toda esperanza.
–¿No volveremos a vivir en Cuba, papá?
–Si, mi niño. Nos vamos nada más por un tiempo.
No son del todo falsas las palabras del padre, por más que las diga para consolar al hijo, pues Rodrigo piensa ya en el ejército de cubanos que se organiza en Estados Unidos para desembarcar en la isla.
Sofía y Fernando se esfuerzan en ocultar el dolor que los devasta. Rodrigo intenta parecer impasible, pero deja de sostener la mano de Julio. El niño sabe que lo hace para disimular que las suyas sudan, como le sucede cuando lo sumergen las emociones, pues su padre llora a veces con las manos. Solo están autorizados a llevarse unas pocas valijas y muy poco dinero, pero sus mentes van cargadas de recuerdos.
En la pista calienta los motores el avión que los arrancará a Cuba. Por primera vez Julio no siente alegría por volar. Sofía perdió un poco la compostura y se dejó llorar sobre el hombro de Fernando, pero ya está bien. Se encuentran en el limbo de la sala de embarque.
–¿Pa, esto todavía es Cuba?
–Sí, mi amor.
–¿Cuándo habremos dejado Cuba, cuándo estemos en el avión?
–Nunca.
–No hablaba de eso… – sonríe el niño.
–Bromeaba, corazón. – el padre le da un beso – Cuando las ruedas del avión dejen de tocar tierra, supongo.
El ruido de los motores se hace ensordecedor. El viento sopla furioso en la pista. En fila, mujeres, hombres y niños marchan curvados hacia el aeroplano, bajo las hieráticas miradas de una estática línea de soldados armados.
…cincuenta y siete, cincuenta y ocho, cincuenta y nueve…
Rodrigo le tiende la mano, Julio la rechaza con ternura, pues cuenta los pasos. Varios niños lloran. Un golpe de viento arranca un sombrero que se aleja por la pista haciendo piruetas y provocando exclamaciones. Un hombre corre tras él, pero no logra darle alcance y regresa apenado. Con el asunto del sombrero, Julio perdió la cuenta de los pasos. Estima que le faltan unos doscientos hasta llegar al avión.
…una cuadra, me queda una cuadra de Cuba y después ya…
Varias mujeres lloran, también algunos hombres. Muchos se vuelven y agitan con vehemencia las manos hacia un grupo lejano que desde la terraza del aeropuerto les responde con idénticos gestos, aunque la distancia impida ya identificar a los suyos. Sofía, Fernando y Rodrigo no miran hacia atrás. Julio los toma de ejemplo.
Con cada paso parece hacerse más intenso el ruido de las aspas imponiendo sus giros al viento. El niño quisiera taparse los oídos con las manos, pero opta por mirar al frente, con la cabeza alta, imitando a su abuelo que camina erguido, rodeando con su brazo izquierdo los hombros de su abuela. Ese horrible ruido es la contraparte del suave deslizar del vuelo, se dice, como irse de Cuba podría ser conocer el mundo. Llegados a la escalerilla del aeroplano, su padre le tiende la mano, él la acepta.
Un estremecimiento indica que la aeronave inicia las maniobras de despegue. Un silbido se mezcla con los ruidos del motor, que se intensifican. El avión comienza a tomar velocidad, Julio cierra los ojos para agudizar los sentidos. Sabe que será casi imperceptible el salto final con el cual el aeroplano se liberará de la gravedad y comenzará a deslizarse por el aire. Como el salto que están dando su familia y él.
Cree percibir el último contacto con la tierra.
…desterrado, ¿será esto?…


Qué es «Sinfonía cubana».
«Sinfonía cubana» es una trilogía. Es la primera saga familiar histórica de la literatura cubana y la primera que recorre todo el llamado periodo revolucionario y más allá, al imaginar el postcastrismo y el regreso de la democracia en la isla.

Qué cuenta «Sinfonía cubana».
«Sinfonía Cubana» cuenta esencialmente la historia de los Robles-Serra. Se trata de una familia cuyos antepasados fundaron «La Rosa», un central azucarero nacionalizado por el castrismo en 1960. Reconstruir «La Rosa», será desde entonces el sueño de esta familia. Y será también el hilo conductor de toda saga.
El personaje principal es Julio Robles-Serra, que comienza siendo un niño y termina siendo un anciano. La historia se inicia en 1959 y finaliza en un futuro no definido, que podría estar cerca de 2025.
Tras haber vivido en La Habana, Miami, New York, París, Colliure y haber estado estrechamente ligados a los hechos más relevantes de la historia cubana y algunos de la historia mundial, los miembros sobrevivientes de la familia y los nacidos en el exilio regresan a Cuba, cuando la isla se abre al fin a la democracia…

Cómo escribió la «Sinfonía cubana».
Pasé primero un período investigando la historia hasta establecer una cronología. Entonces comencé a escribir la novela entretejiendo historia y ficción de manera que cada escena de ficción tuviese lugar un día en que sucedía algo importante en la historia.
Los dos primeros libros o movimientos están construidos de esa manera. Cada escena comienza por una fecha y termina por un pequeño resumen de lo sucedido ese día en la realidad. La escena de ficción puede tener relación con el hecho histórico o no. Generalmente no tiene relación.
El tercer tomo o movimiento no conserva ya esta estructura, pues cubre un período histórico demasiado extenso. La relación entre la ficción y la historia es diferente. Más clásica.

Porqué el título «Sinfonía cubana».
Julio Robles-Serra, el personaje principal, sueña con ser músico, pero su compromiso familiar lo constriñe a dedicarse al negocio del azúcar, pues es el único que, por edad, podría rescatar «La Rosa» el central familiar, tras el fin del castrismo.
También por la amplitud de la saga que recorre más de 70 años de historia.

Cuales han sido los autores que tuvieron influencia en usted.
De joven fueron los clásicos del siglo XIX. Mi acorde perfecto mayor es Hugo, Zola, Balzac y Dostoievski. Con ellos nacen mi interés y mi fascinación por la literatura. Y estas tempranas influencias explican, tal vez, que sea un autor al cual le gusta contar historias. A este acorde sumaría a Hemingway, con el que comprendí que el dramatismo y la concisión no se oponían y que algo extremadamente dramático podía contarse de manera sobria.
Más tarde me interesé en los autores no tanto por lo que contaban, sino por la manera en que lo contaban. Entonces mis influencias vinieron de Alejo Carpentier, García Márquez, Marcel Proust…
Pero en realidad creo que aún hoy, todo lo que me gusta me influencia, pues leo siempre con la intención de aprender.

Cuántas novelas ha escrito.
«Sinfonía Cubana» es mi tercera novela, pero es la primera que se publica en español. Mi primera novela, cuyo título es «Desear en cubano», la escribí en español, pero fue publicada primero en francés y después en portugués. Próximamente será publicada en español.
La segunda, titulada «La Conspiración de las manchas», la escribí en francés. Ahora voy a traducirla para publicarla también en español.

Cuál es su relación con las lenguas en las que escribe.
Mi trabajo como guionista ha sido esencialmente en francés. Pues casi todo lo hice en Francia. Fui, por cierto, el único fundador de la primera asociación de guionistas franceses («Guilde française des scénaristes»), que no tenía el francés como lengua materna.
Aunque me considero un escritor de lengua hispana. En la literatura, hasta ahora, la temática me ha dictado la lengua. «Desear en cubano» sucedía en Cuba, por lo que el español se impuso. «La Conspiración de las manchas», sucedía en París, por lo cual la escribí en francés.
En cuanto a la «Sinfonía cubana», aunque la acción transcurre en diferentes países, la temática es esencialmente cubana, por lo que nunca dudé que debiese escribirla en español.
Creo a partir de ahora escribiré en español, pues al ser mi lengua materna me creo más autorizado a ciertas osadías y al mismo tiempo me siento más cómodo.

Qué puede decirnos de sus novelas anteriores
«Desear en cubano» sucede en Cuba entre 1978 (XI Festival mundial de la juventud y los estudiantes) y 1980 (sucesos de la Embajada de Perú y la masiva emigración de Mariel). Es una novela de iniciación, pues cuenta la historia de Ángel, un joven estudiante universitario hijo de un alto mando militar comunista, que entra en ruptura con la Revolución que defendió y defiende su padre.
La tranquila y privilegiada vida de Ángel se transforma poco a poco en un calvario, como la de todos los que se enfrentan al poder en Cuba. Esto acaba por obligar al padre a escoger entre su hijo y el sistema político.
«La Conspiración de las manchas» sucede en París y cuenta la historia de amor entre una médico francesa y un músico cubano durante la crisis financiera conocida como la «Crisis de las subprimes».
Varios especuladores en diferentes países del mundo son atacados por una organización que marca de manera indeleble sus rostros…
Cuando Alix, su novia, lo deja y desaparece, Alex, el músico cubano sospecha que ella forma parte de esa organización. El asedio al que lo somete la policía francesa y el intento de asesinado de unos matones, lo confirman.



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Jorge Luis Camacho

TEL: + 33 7 61 96 13 24
MAIL: jocamacho75@gmail.com

Agencia Artistica: Agence Derrieux. (París)
Jeanne Tantot. Tél: + 6 81 42 47 97

Nacido en Cuba en 1956. En Francia desde 1981.
Nacionalidades: francesa y cubana.
Lenguas: español, francés, inglés.

Formación

  • Estudios de Música (percusión). Escuela provincial de Artes. Matanzas. Cuba.
  • Estudió Actuación en el «Instituto Superior de Arte de La Habana» con Mario Balmaceda y Vladimir Piezkin y Vladimir Primac, del «Teatro de Arte de Moscú»
  • Estudió en el «Conservatoire National Supérieur d’Art Dramatique de Paris» con Jacques Sereys y Jacques Lassalle, de la «Comédie Française».
  • Estudió «Concepción y dirección de ficción y documentales en video». En la Universidad Sorbonne 8. París.

Guionista TV

  • «Capitaine Emma Sinclair. «À l’école du crime»
    Concepto de serie «prime-time» 90′ para Alizes Films et M6.
  • «Passion». Soap. 60 épisodes. Coproducción international.
    (Madrid, Buenos Aires, Londres, Paris) Son et Lumière. TF1.
  • «La vie avant tout» 90′ tv. TF1/Banco. Pascale Breugnot.
    (Con Richard Berri, y Clémentine Célarié).
  • «Cadeau d’entreprise». 90′. Serie «Le juge est une femme».
    TF1/Ego. Pascale Breugnot.
    (Con Florence Pernel et Frédéric Diefenthal)
  • «Le croisé de l’ordre» 90′ tv. France 2/Tanaïs. Serie : «Novacek»
    (Coescrito con Simon Mikael et Didier Daeninckx)
    (Con Patrick Catalifo y Ann-Gisel Glass)
  • «Le prix de la vie». 90′ tv. France 2/Ellipse Programmes.
  • «Guérilla en Vendée». 90′ tv. France 2/. (Coescrito con Simon Mikael)
  • «La Guerra blanca». Biblia y concepto para Televisión Española.
    (Coescrito con Simon Mikael et Jacques Labib)
  • «Marc et Sophie». Sit-com. TF1/Téléimages. (Varios episodios)
  • «Les z’invincibles». Serie para niños. TF1/AB Producción.
  • «Retraite Dorée». 26’ TF1/Patrick V Productions.

Guionista Cinéma

  • «Habana Eva» long-métrage. Production IDPL / Pandorados / Ibermedia
    Réalisation : Fina Torres.
    Premiado en numerosos festivales, entre ellos el «New York International Latino Film Festival»: «Best International Film».
    «Los Angeles International Film Festival»: «Rita Award Best Feature Film»

Novelista

  • «La Queue du singe». Novela. Edición francesa. «Editions: Actes-Sud».
  • «O Rabo do macaco» Novela. Edición portuguesa. «Edição: Pergaminho».
  • «La Conspiration des taches». Edition francesa. Editions IÔ. París.
  • «Sinfonía Cubana». Saga en 3 volúmenes. (Edición en 2021). Amazon.

Actor
En el Teatro

  • «Un homme nommé Jésus» : Dirección, Robert Hossein.
  • «Jules César» : Dirección, Robert Hossein.
  • «Kean» : Dirección, Robert Hossein. (Con Jean Paul Belmondo)
  • «Courte Paille» : Dirección, Marie-Jo Clause.

En la Televisión
Series

  • «Central Nuit» («Accident Diplomatique») GTV. Dirección, Didier Delaitre.
  • «Navarro » («Le bal des gringos») Hamster. , Patrick Jamain.
  • «Nestor Burma» : DEMD. Dirección, Maurice Frydland.
  • «Island détective» : JLA Prod. (Varios Episodios)
  • «LVA» : JLA Prod. (Varios Episodios)
  • «Marie Pervenche» : Dirección, Claude Boissol.
  • «Médecins de Nuit». Telfrance. Dirección, Jean P. Prevost

Telefilms

  • «Le mariage blanc» : Dirección, Peter Kassovitz. (avec Nicole Garcia)
  • «Ludovic Sanders» : Dirección, Peter Kassovitz.
  • «Le tueur est parmi nous» : Dirección, Alain Dhenaut.
  • «Le salon du prêt à saigner» : Dirección, Joël Séria.

Cine

  • «Les Misérables», Dirección, Robert Hossein.
  • «Saint Exupéry», Dirección, Robert Enrico.
  • «Tant qu’il y aura des femmes», Dirección, Didier Kaminka.
  • «Doberman», Dirección, Jan Kounen.

Dirección.

  • «Sauvons la nuit» Documental 52 min. ADR Productions.
  • «Une sculpture dans la ville» Documental 26′. Vidéothèque de Paris.
  • «Eau Bénite». Cortometraje. 35mm. Quo-Vadis Prod.
    (Distribuido en cines)
  • «Dream Machine» Cortometraje. 35mm. Ciby 2000/Quo-Vadis Prod;
  • (Distribuido en cines)
  • «Pauvre bête» Cortometraje. 16mm.
    Groupe de recherches et d’essais cinématographique (G.R.E.C.)

Músico
Cantante leader et percusión

  • «Orquesta Latinova» (14 músicos) (salsa)
  • «Orquesta»Cuba-Express» (12 músicos) (latin-jazz)
  • «Havana Jazz Quintet». (latin-jazz).
  • «Latino Show» (Espectáculo de cabaret con orquesta y cuerpo de baile)
  • «Orquesta Sabor de Perpinyà» (12 músicos) salsa et rumba flamenca.

Conciertos en Francia y el extranjero.
«New Morning», Paris.
Festival International du Film, Cannes 2002: «Opening Night»…

Música de film.
Parolier.

  • «La Femme du cosmonaute». Production : Ciby 2000 – TF1.
    (Con Victoria Abril et Gérard Lanvin)
    Música : Alexandre Desplat. (2 veces premiado en los Oscars Usa)
    Dirección, Jacques Monnet.
    «AMAME». Canción tema. (grabada en New York, studio 440)
    «AMOR ES ESO». Canción. (grabada en New York, studio 440)

Enseñanza.

  • Creación y dirección de «Théâtre & Co.»
    (Escuela de Actuación y Desarrollo personal.)



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