
Rita Fischer
Intempéries
13.06.26 → 25.07.26
Esta exposición presenta una nueva serie de obras en formato vertical. Si bien la artista continúa creando piezas horizontales, en los últimos años ha estado experimentando con este nuevo formato, que intensifica aún más la ambigüedad visual que transmiten sus pinturas y su posible relación con la tradición de la pintura de paisaje.
En la tradición académica, marcada en gran medida por la obra de Nicolas Poussin, el género del paisaje está fundamentalmente asociado a la horizontalidad. Sin embargo, existen varios ejemplos emblemáticos de formato vertical, entre ellos la notable serie de tres pinturas realizadas en 1818 por Théodore Géricault: “ Paysage au tombeau, le midi ”, “ Paysage héro ï que avec des pêcheurs ” y “ Le Soir, paysage avec un aquedu c”.
Si bien en estas pinturas de gran formato el artista presenta diferentes momentos del día como metáforas del devenir humano, una atmósfera oscura, que presagia la inminente llegada de una tormenta, parece recorrer y conectar las tres obras.
El formato de estas pinturas y la atmósfera cargada de tensión que proyectan establecen un diálogo sutil con los paisajes abstractos de Rita Fischer.
Asimismo, aunque las pinturas del artista se resisten a cualquier clasificación obvia, proyectan la sensación de sucederse unas a otras o de vincularse entre sí, transmitiendo una estética (Beaty), una armonía y un estilo reconocible y definido.
Sin embargo, si observamos detenidamente la cartografía de cada cuadro y su compleja estructura, nada parece repetirse ni continuar de una obra a otra.
En este sentido, Rita Fischer busca, de alguna manera, revelar la ambigüedad y la casi imposibilidad de poner en práctica el concepto de Diagrama , tal como lo define Gilles Deleuze, con el que está profundamente familiarizada.
En una serie de conferencias impartidas hacia el final de su vida, el filósofo francés buscó reflexionar sobre el acto de pintar, tomando como punto de referencia ciertas ideas de Paul Klee y, especialmente, de Paul Cézanne.
Deleuze contrapone dos dimensiones dentro del acto pictórico: el cliché y su opuesto, el diagrama .
El cliché o los clichés son los temas, ideas, narrativas y posibilidades que el artista posee antes de comenzar a pintar. Para el filósofo, el lienzo nunca está realmente en blanco porque, antes de abordarlo, el artista ya está impregnado de clichés. Así, para que surja el acto pictórico, es necesario atravesar la catástrofe y el caos para que, mediante el diagrama —una especie de purificación de clichés—, lo pictórico pueda cobrar existencia.
En este sentido, para Deleuze el acto de pintar se desarrolla en tres momentos: el prepictórico, definido por el cliché; el diagrama, definido por la catástrofe, que constituiría la purificación o la lucha contra esos clichés; y, finalmente, el hecho pictórico en sí mismo, determinado por las necesidades intrínsecas de la pintura.
Para Rita Fischer, articular el diagrama en cada nueva obra es casi inalcanzable, pues su práctica busca proyectar un estilo distintivo, uno que, de alguna manera, está impregnado de clichés. Sin embargo, este estilo reconocible se manifiesta únicamente en la apariencia general de sus pinturas.
Si observamos con atención cada una de sus pinturas, descubriremos que están compuestas por cientos de microescenas únicas e irreproducibles. Es dentro de estos microespacios pictóricos donde la artista plasma la utopía del diagrama.
Rita Fischer pone en tensión la relación entre cliché y diagrama, tratándolos como conceptos interdependientes que coexisten en una fricción permanente.
Sus obras permanecen así suspendidas en un abismo, es decir, en una profundidad ilimitada de posibilidades, en una evocación infinita donde la imagen y la representación son atravesadas por una tormenta persistente.
Manuel Neves








































