Cuerpo ArteAcción - "SERIE" - Estudiantes de Grupo Acción - Diciembre 2017 - Ciclo de Performance - Coordina: Valeria Píriz Taller Seveso / IENBA - UDELAR - Foto © Federico Meneses www.cooltivarte.com

Ni uno menos

No parece casual que dos países igualitarios y democráticos como Uruguay y Costa Rica, tengan similares tasas de deserción en secundaria. Tal vez se deba a que el problema está bien medido en esos países. Por lo tanto, me centraría más en nuestro problema, que en la comparación con otros países que aparentan un mejor comportamiento.

60% de deserción indica claramente que el sistema funciona muy mal. ¿Qué interés puede tener un alumno pobrísimo en La Ilíada, la célula, el átomo o los logaritmos cuando come mal y vive en un lugar horrible? Probablemente sea más importante para él generar ingresos y ni siquiera debe considerar valioso cultivarse, si es que llega a considerarlo. Frente a su desinterés por el conocimiento tiene dos rutas posibles para generar ingresos: el empleo mal calificado y peor remunerado o la delincuencia. Una tercera opción es la vagancia.

La dimensión ética del problema no suele considerar que todos somos responsables de ese fracaso. Por el contrario se insiste en la represión de las consecuencias negativas. Tal vez podríamos encerrar a los desertores del sistema educativo que delinquen y obligarlos a estudiar, pero lo cierto es que apenas los encerramos. Probablemente muchos no darán su voto para proteger a los “malandras” y sí lo den para quienes ofrecen un ejercicio firme de la «autoridad«. Abro paréntesis: la autoridad es algo que algunas personas tienen y otras no. Mandar y obedecer es otra cosa. Cierro paréntesis ¿Interesa solucionar los problemas o alcanza con los votos? Si la inseguridad y la educación, que van de la mano, son tan esenciales, ¿no habría que unirse para resolver ambos problemas entre todos? Parece más rentable políticamente decir que el gobierno se equivoca o que la oposición no hizo lo que debía cuando fue gobierno.

Reconozco que es una percepción, pero no veo un compromiso suficiente de los docentes de enseñanza secundaria. Los gremios están en contra de todo, por principio. La generalización, aunque sea verdadera como tal, será injusta porque seguramente hay gente comprometida. La discusión siempre es por salario, horas docentes, condiciones de trabajo, aspectos edilicios, nunca por cómo tener mejores resultados con los muchachos. No veo la misma vocación en los profesores que suele verse en los maestros. Éstos, tienen formación terciaria, aunque no se considere como tal.

Una cosa buena a reconocer es que aumentó la matrícula y eso es un buen punto de partida.

Veo una prioridad clara en retener a los alumnos, aunque no se logre profundizar en el contenido educativo. Bastaría que desarrollaran alguna destreza, tuvieran comprensión lectora y supieran manejar una calculadora para hacer las cuentas. Capaz que las materias básicas deberían enseñarse a través de talleres de cocina, huerta, construcción o carpintería. No veo lugar para el conocimiento abstracto ni la formación humanista hasta que se logren cosas tangibles. Sé perfectamente que la inteligencia va de la mano de la abstracción, pero hay un problema anterior. No nos olvidemos que la alfabetización fue necesaria para que los obreros entendieran un manual de una máquina o leyeran un manómetro. No fue para enseñar a pensar ni disfrutar del Quijote. El sistema educativo actual aún es industrial, aunque hablemos mucho de diversidad. A todos se les enseña lo mismo apuntando a un promedio en el que los petisos se ahogan y los altos se aburren. Después que uno pierde pie en algunas materias es imposible continuar sin ayuda.

Capaz que hay que tener en cuenta los intereses de estos desgraciados y no inventarles soluciones desde el mundo cómodo. Si lo que te gusta es jugar al fútbol, pues juguemos, pero aprovechemos a enseñar otras cosas. Por ejemplo, normas de higiene, disciplina, reglamentos, etc. No buscaría logros extraordinarios. Me alcanzaría con retener e inocular algo positivo. Como sea. Por la comida, por la diversión, porque haya algo verdaderamente útil, porque van los amigos. Un objetivo claro es transmitir que las personas valen por sí mismas y lograr autoestima. Mostrar que todos pueden hacer algo bien, aunque no logren hacer todo bien. A veces será casi como un proceso de amansamiento o domesticación. Hay que generar confianza, no espantar, ni aburrir. Sacarlos de parias antes de que a alguien se le ocurra desarrollar su autoestima a punta de pistola. Yo soy ateo, o creo serlo, pero reconozco que los salesianos son magos para enseñar. Habría que consultarlos ¿Qué pasaría si a los alumnos que logran alguna destreza se les da la oportunidad de llevar adelante un emprendimiento que les permita generar ingresos, como en Tacurú? Se gasta en cada estupidez, que no sería descabellado invertir en ayudar de verdad.

Intuyo que los menores infractores que aparecen en las noticias son pocos. La mayoría deben ser personas con las que se puede trabajar, pero urge hacerlo.

Todo esto es muy difícil de implementar desde la planificación del burócrata que quiere que los números le cierren o por quien está a cargo de la «seguridad«, sin considerar que Uruguay se reproduce en la pobreza.

Estamos separados en las escuelas y en los barrios. No siempre es buena la nostalgia, pero sí sería bueno reencontrarnos con la sociedad homogénea y amortiguadora de Real de Azúa. Tomar ejemplo de Artigas en el Éxodo que no tuvo problema en demorarse con tal de que todos llegaran. No habrá éxitos rápidos ni generales, pero probablemente seremos socialmente mejores sabiendo hacia dónde vamos y sabiendo que no abandonamos a nadie. Tal vez entendamos que salvarse es algo colectivo y cuando no lo es, todo éxito es incompleto. El fracaso educativo no es ajeno.

Me parece que el humanismo está lejos de gente que necesita aferrarse a cosas muy tangibles y muy lejanas a cosas universales.

Creo que hay que ser prácticos y no tener más ambición que empezar ya por retener a los estudiantes a toda costa. Lo demás vendrá por añadidura.

Soy un atrevido que no sabe didáctica ni pedagogía ni piensa en planes de estudio ni evaluaciones. Honestamente lo veo mucho más simple. La consigna es: ni uno menos.

 

 

Imagen portada – Archivo: Cuerpo ArteAcción – «SERIE» – Estudiantes de Grupo Acción – Diciembre 2017 – Ciclo de Performance – Coordina: Valeria Píriz Taller Seveso / IENBA – UDELAR – Foto © Federico Meneses 

 

 

 

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Ariel Asuaga

Ariel Asuaga

Nacido en Minas en 1955. Casado, con dos hijos y dos nietas. Productor rural e Ingeniero Agrónomo, formado en la educación pública. Dedicado desde 1984 a la producción de semillas de especies forrajearas. Reside en Montevideo desde esa fecha.