
Cuando hace unos días entrevisté a Flavio Lira (ex Carmen Sandiego) por su proyecto Amigovio él estaba , a la vez, trabajando en otro proyecto paralelo que es la colaboración con la banda tacuaremboense Incluso si es un susurro soviético y hoy, 18 de junio 2025, fue el estreno absoluto de ese ensamble.

Luego de esta libertad creativa que me permití, nos adentramos en el mundo de Amigovio.
En la entrevista, Flavio explicó su evolución artística al pasar de Carmen Sandiego a Amigovio donde busca explorar sonidos más electrónicos y dinámicas diferentes aunque reconoce que su nuevo enfoque es distinto, mantiene una conexión con la esencia de su trabajo anterior.
Rescata la importancia del Pop como género musical que a menudo es menospreciado y lo considera un espacio para la experimentación sonora que refleja una identidad que desafía la masculinidad tradicional.
Flavio, yo te tenía de Carmen Sandiego y de tu rol como crítico cinematográfico. Tenés una trayectoria muy importante en ese sentido.
Contame.
Flavio Lira:
Bueno, sí, Carmen Sandiego seguro estaba más vinculado al rock o al indie. Lo que sucedió fue que cuando estaba en San Diego estaba en una especie de impasse, digamos, el año 2017-2018, porque ya había un miembro de la banda que vivía en otro país, vivía en Argentina, y después otra integrante fue a estudiar a España y era medio obvio que iba quedarse a vivir ahí.
¿Qué es la música uruguaya para vos?
Me parece que no está bueno ser el ratón paranoico de nadie aunque de repente haya influencias que me encanten, está bueno que haya algo más que la copia al carbón.
Sobre ese punto, ahora se acerca la instancia que van a hacer en el Florencio junto con Incluso si es un susurro soviético, ellos como que trabajan mucho la influencia lo soviético de la ex URSS (más allá del nombre de la banda) y el post punk. Lo veo como un estilo de vida que une el post-punk británico con Molchat Doma de la actualidad y en el caso de Amigovio, y justo la fecha es en conjunto, es eso de, bueno, es uruguayo, es local, transmiten desde nuestra idiosincrasia y forma de entender las cosas pero los sonidos podrían ser de otro lado.
Sí, yo creo que también mi relación con la música uruguaya empieza más de grande que de chico. Yo nunca tuve en mi familia ni en mi entorno gente que apreciara particularmente la música uruguaya.
Entonces, y de hecho, las cosas que más me cautivaron o me interesaron, ya con mis 20 años cumplidos, eran cosas que estaban un poco lejos o que eran un poco alienígenas y la primera aproximación con lo local fue cuando escuché por primera vez a Sylvia Meyer.
Sentí una conexión ahí. Y lo mismo me pasó cuando escuché por primera vez el primer disco de Diane Denoir, el homónimo. Entonces, creo que la sensibilidad, al menos la mía, va más allá de la posible identificación localista, que en mi caso como que casi no existe.
Creo que me identifico más con música que sea un poco más desafiante al oído. Me gustan muchas bandas de post-punk que trabajan mucho la disonancia.
Sí, igual la necesidad de pertenecer es algo atávico, ¿no? En el sentido de que puede ser interpretado desde el miedo a la soledad, el encontrarse a uno mismo y con todos. Es más filosófico quizás, pero por otro lado, sin despreciar esa forma de vida porque puede ser una opción el estar con uno mismo si uno está cómodo, pero si uno no está cómodo, capaz que necesita un referente.
Flavio Lira:
Ahí yo tengo dos opiniones, una me parece que para mí, al menos, es muy necesario estar incómodo para poder crecer. En un ambiente cómodo nadie logra crecer, ni cuestionarse, ni buscar un camino propio. Me parece que la incomodidad es indispensable. Y por otro lado, creo que de alguna forma todos necesitamos ficciones para vivir y soportar esto.
Cooltivarte:
Pregonando, a cierto nivel el ser más montevideano que uruguayo en todos sus aspectos, ¿Cómo te vinculaste con Incluso si es un susurro soviético?
Flavio Lira:
Yo los conocí en el 2019, yo los tenía de nombre, había escuchado alguna que otra cosa. Ellos me contactaron y me invitaron a tocar en lo que entonces aún no se llamaba Tacua Noise y fuimos con Julen (Federico Morosini) y ahí los conocí y me hice bastante fan, no sólo de su música sino de ellos, de todo lo que hacían.
¿Y qué esperan de esta fecha en el Florencio Sánchez?
Hay un desafío bastante evidente que es el llevar a la gente a un lugar que no está ubicado en el típico circuito de barrios donde la gente va a toques. Ese era el primer y gran desafío.












































