
El no viento de la luna, y el no viento de una noche primaveral, hicieron de este sábado, un escenario ideal.
Como no podía ser de otra manera, me calce los auriculares y con Dylan en mis oídos me fui a La Trastienda a seguir recordando a Darnauchans.
Hace un tiempo, leí una nota que le hicieron al Darno para Nueva Viola, allá por el 1985, donde le preguntaban sobre la supuesta existencia de dos versiones de Darnauchans, la “baladística” y la “electrónica”, a la que él mismo identificaba una parte eléctrica fuerte, Rockera, pero con la “baladística” propia de sus canciones.
Anoche hubo mucho de estas dos versiones. Por un lado, la dulzura de las jóvenes generaciones, con una impronta poética, no sólo por las lecturas que suavizaron un poco nuestros oídos y corazones, sino también lo que fue entre otras, la versión de: Camila Ferrari de “Canción del tiempo y el espacio”, “El trigo de la luna” de Lipe Gomez y Orfellia, “Desconsolados 2” de Carlos da Silveira, Gonzalo Deniz y Maria Viola, “Cancion 2 de San Gregorio” de Manuel Morales, o Rodra y Samantha Navarro con “LQQD”. Manteniendo de igual manera, el pequeño círculo de oyentes que supo tener en sus inicios el Zurcidor, universitarios y músicos, que entienden y entendieron aquella fotografía amarilla que es su arte.
Por el otro, las generaciones más lejanas, mejor dicho, las más cercanas a Darnauchans. Las que versionaron su Rock and Roll, conectando con la oscuridad, la pena, el llanto, la niebla. Alejandro Ferradas, Alejandro Spuntone y Juan Pablo Chapital le dieron una veta blusera con la cigar box de fondo, cantando las cosas del mundo con “Dicen los cantores”, y Pedro Dalton con ese magnetismo visceral haciendo “Nieblas y neblinas”.
También hubo mucha evocación al tiempo, como es de costumbre en las letras de Darnauchans, con Dani Umpi haciendo “Balada para una Mujer flaca”, o Alfonsina y Marcelo Fernandez haciendo “De los relojeros” versiones que nos dejaron con el péndulo del minutero, el movimiento del tic tac, avanzando. Volviendo al inicio de la noche con “Canción del tiempo y el espacio” y volviendo al corazón, con una percusión de latido que el público acompañó con aplausos que pulsaban Darnauchans ¡Un homenaje a la altura de su música!
Ver esta publicación en Instagram












































