
Mayo 2023
Pasaron 55 años y su recuerdo se mantiene intacto, vigente como esos episodios inacabados que siguen resignificándose, porque cada época y sociedad lo entiende a su manera, según los propios emergentes de cada coyuntura.
El Mayo Francés es un hito del siglo XX porque posiciona a la juventud como protagonista relevante de la historia, legitimando su lugar como nuevo actor social capaz de ejercer transformaciones desde la insurrección en busca de conquistas.
En esas luchas sociales que se alzaron contra los imperialismos y las desigualdades, hubo una gesta que proclamaba libertad de pensamiento, revolución sexual y maneras de pertenecer.
La participación del colectivo obrero, en huelga por ajustes salariales, contó con fuerte adhesión por parte de los estudiantes universitarios, especialmente de La Sorbona.
Sin embargo, se impone la pregunta de si el movimiento fue estudiantil o no. En todo caso, ¿qué sería un reclamo de jóvenes pertenecientes al ámbito de las academias?
El paso del tiempo convirtió a aquella gesta -que sin dudas lo fue- en una cruzada con tintes de romantización, idealizada y hasta tergiversada por la historia misma.
Al revisitar el hecho, las imágenes que vienen a la mente son de jóvenes defensores de utopías, sosteniendo sus mensajes a partir de frases y máximas que decoraron el acontecimiento a través de un relato cuya narrativas hegemónicas han corrido de eje sus principales fundamentos.
Las figuras de intelectuales referenciales para la comunidad, como Jean-Paul Sartre, Michel Foucault y Louis Althusser, agigantaron la leyenda de una Francia vanguardista, fuente originaria de los derechos humanos y las libertades, en un escenario de juventudes críticas y reaccionarias, dotadas de valores independentistas como transformadores.
Poco más de medio siglo después, prevalece el sueño inconcluso de toda una generación que transita su vejez, cerca del epílogo de sus propias profecías y mucho más lejos de aquella épica añoranza según la cual había lugar para el amor en un mundo que se derrumbaba.
Y aun así, ¿todavía la imaginación tiene chances de llegar al poder?















































