
Viernes, 21 horas, dos días antes del ballotage. Sala Zitarrosa, fila 8, asiento 4. Esa fue mi trinchera para presenciar Alquimia, el show de Alejandro Spuntone y Guzmán Mendaro, quienes esta vez no llegaron como dúo, sino que sumaron a Mariano Martínez, ex-Ataque 77 y un músico que sabe cómo robarse el escenario.
Apenas dos filas adelante, Valeria Lynch —pareja de Mariano— disfrutaba cada momento del show, entre aplausos y risas. Lo que pasó esa noche fue más que música: un híbrido entre recital y stand-up. Entre anécdotas y canciones, los tres armaron un espectáculo que mezcló talento, humor y complicidad.
Comenzaron con un toque de comedia involuntaria. En la primera canción, Mariano Martínez pateó sin querer un vaso de agua que tenía al lado de sus pies, armando lo que él mismo llamó “tremendo chiquero”. Entre tema y tema, no pudo evitar comentar la situación en varias oportunidades, desatando carcajadas del público con su espontaneidad.
Además de cantar y tocar la guitarra, Mariano sumó percusión con un bombo que manejaba con el pie derecho. El instrumento, prestado por el hijo de Guzmán Mendaro, fue el centro de bromas durante toda la noche. Entre risas, lo llamaron “el bombito”, reforzando el ambiente relajado y cercano que caracterizó al espectáculo.
Martínez no se guardó nada: habló del origen de algunas canciones versionadas de Ataque 77, dejando claro que, más allá de la nostalgia, la música y su cariño hacia las canciones, sigue presente. Agradeció al dúo por la invitación y confesó estar orgulloso de cantar en un escenario tan prestigioso como la Sala Zitarrosa, que celebra nada menos que 25 años de historia.
Otra broma recurrente fue sobre la edad del público. Entre carcajadas, los tres señalaron que no había nadie menor de 30 años en la sala o que los y las presentes ya tenían “30 años de aporte jubilatorio, por lo menos”. Los comentarios arrancaron más risas, confirmando que la noche era para disfrutar sin reservas, sin importar la edad ni el contexto.
En lo musical, el repertorio incluyó 18 canciones, con varios clásicos de Ataque 77 que rindieron homenaje a la trayectoria de Mariano Martínez. Durante dos horas, el trío renovó la energía de esos temas. Más allá del virtuosismo y la calidad del show, los momentos jocosos fueron monumentalmente increíbles. Este trío tiene el la capacidad de alegrarte el día, tremenda buena vibra, linda energía o como se le quiera llamar.
La lista de temas fue un viaje de emociones: A cartas vistas (Buitres), Beatle, Ese instante de paz, El hombre de la calle (del gran Jaime Roos), Chance, Nada queda de ti, Ventanas, Retazos, Tras la nube, Crecer, El antídoto diario, Cuál es el precio, Cuna de mi muerte, Hacelo por mí, Mi pensar, Arrancacorazones, Dame tu sonrisa y No me arrepiento.
Cada canción fue un capítulo distinto, hilvanado por historias que hicieron reír, reflexionar y, sobre todo, disfrutar. Este trío no solo sabe hacer música: supo conquistar al público con su humanidad, su experiencia y un toque de irreverencia muy particular.
Antes del saludo final, los músicos dejaron la puerta abierta para otros capítulos: “Nos vemos el año que viene”. Una invitación que nadie debería ignorar. Alquimia no es solo un show, es una experiencia que trasciende el escenario, mezclando nostalgia, risas y una calidad musical en su dosis perfectas. Si el próximo año confirman alguna presentación, asegúrate de estar ahí. Porque hay shows que vale la pena vivirlos en vivo, donde la música y las emociones se conectan como pocas veces sucede.
Ir a la fotogalería
Ver esta publicación en Instagram











































