
Una década es como la medida de los grandes saltos evolutivos. Para un niño equivale al proceso entero del gusano que teje su capullo para finalmente convertirse en una colorida mariposa. Para un adulto, quizás sea mirar atrás y, además de exclamar: «¡Pucha, cómo pasa el tiempo!», contemplar con nostalgia aquello que ayer formaba parte de la rutina. Y para un gato, toda una vida de aventuras.
Para Homeros fue una consagración que tuvo como escenario la Sala Magnolio.
Y lejos de quedarse meramente con el sabor del elogio en la garganta, la miel del festejo les aclaró la voz para emprender una nueva etapa.
Con el staff renovado, el banquete está compuesto por los sabores de siempre y algunas recetas sorpresa.
La banda integrada por Sebastián Ruiz (voz y guitarra electroacústica), Nikolai Ostraujov (voz), Martín Lima (bajo), Fabián León (guitarra) y Diego González (batería) vuelve a poner toda la carne en el asador y nos invita a degustar un peculiar menú de tres pasos.
La Sala Corchea ya está lista para recibir a los ávidos comensales en una velada única este 17 de julio 2026. Los que quedan en pie redimensiona el encuentro y le otorga un sentido particular al presentar a la banda con nuevas caras sobre el escenario y, seguramente, también del otro lado.
El tiempo deja una huella inexorable que Homeros quiere explorar con vitalidad intacta, aunque con el espíritu más curtido. Las temáticas que sobrevolarán el escenario, cual musas, serán el paso de los años y, con él, las pérdidas, el trabajo, el desencanto y, si se puede, la voluntad de seguir adelante.
La entrada será La Máquina, esa estructura que nos contiene a diario y que muchas veces no nos deja ser nosotros mismos, quizás por miedo a lastimar la fina piel que se esconde bajo el overol, la corbata o el delantal.
El plato fuerte se titula Las grietas, esas fisuras que llevamos ocultas para continuar, aunque sea a tropezones, desgarrados pero todavía de pie.
El postre, el toque dulce de este menú existencial, será Ruido para seguir vivos. La última estación de un recorrido que busca dejarnos la boca fresca, el cuerpo reconstituido y la sensación de haber atravesado una experiencia que va más allá del mero hecho de alimentarse para sobrevivir y nos hace saborear. Una celebración del alma y de esa capacidad de encontrar algo extraordinario en aquello que parece ordinario.
Al final, la búsqueda de esta banda siempre ha sido la misma: hablarnos de nuestras vidas, encontrar el diminuto arcoíris dentro de una gota de lluvia mientras esperás el bondi camino al trabajo. Esa magia silenciosa que aún late en los momentos más grises y que conserva el poder de transformarlos en algo significativo.
La experiencia es para 50 comensales, así que no demoren en asegurarse un lugar en la mesa a través del siguiente enlace: https://entradasfans.com/Homeros-por-los-Barrios/
La madurez y los años vividos no solo nos hacen mirar atrás con añoranza, como propone este espectáculo; también nos invitan a observar el camino recorrido y decir: «¡Pucha, qué vale la pena estar vivo!».
Homeros y nosotros les deseamos buen provecho.