
Con Beatriz Piñeyro Fernández.
UN REINADO ARTÍSTICO.
Nacida en 1983, en Montevideo, Beatriz Cristina Piñeyro Fernández, vivió sus primeros años en la ciudad de Porto Alegre, Brasil. Sus pasiones son el dibujo, la pintura, la poesía, la música y la psicología, disciplina en la que obtuvo una licenciatura. Se dió a conocer con el poemario Ruedas Para Volver (Editorial Baltgráfica 2003). A partir de esa fecha pasarían ocho años para que volviera a las lides poéticas con Espuma De Nuestras Síntesis (editorial Baltgráfica 2011). En 2015, Editorial Ático editaría Desbordes. En 2017, Yaugurú publica Vacante De Sombra y un año después Hacer Tiempo. En 2020 emprende como propia editora El Soplo, en logrado trabajo en formato libro- álbum reuniendo su capacidad como artista plástica y poeta. En 2021 edita su primer trabajo musical-poético Linea De Flotación. En este disco Piñeyro realiza, compone y arregla la mayoría de composiciones. Los notables músicos son: Pedro Bergara en clarinete, Silvia Blanco en violín, Ana Velázquez en viola, Matilde Fernández en violoncello, Gustavo Di Landro en piano y acordeón , Carlos Gómez en guitarra, Ismael Pardo en percusión, Federica Vera en voz, Beatriz Piñeyro Fernández en percusión y voz.
De manera muy lúdica, el diseño de Luis López Jubin, nos acerca a un disco compacto que se abre y cierra, a la manera de carta, con un pequeño imán, instalado en una solapa del cd. Dentro de él,hay una serie de poemas, a razón de uno por postal. Cada uno cuenta en el dorso, con un dibujo de la autora o fotografías de la grabación del disco. El disco recopila parte de la obra poética ya editada y poemas inéditos. Uno de ellos es Poema Negro, en ese recita: “Primero es lo oscuro/ el dolor de lo negro/el dolor del negro/de lo que no existe/De lo que insiste/de lo que se traga la luz/Primero está el dolor de lo que /viéndose se calla/la línea que separa y que no está/El dolor del agujero/ de lo que no tiene volumen/el dolor de lo negro/ del agujero negro/el dolor del negro”.Así, como decía en su poemario HacerTiempo (Yaugurú 2018). “La mula de la poesía/reanuda su andar/allí donde la vida se empaca”, el arte lírico de Beatriz Piñeyro Fernández es reflexivo y lúcido, breve y contundente. Su temática se centra en los nacimientos, en el amor, en el desamor, en la muerte, encontrando a veces la ironía como amuleto contra el sufrimiento repentino, sin perder su ternura, ni recurrir a este recurso de manera facilista.
En ¡A vos te hablo! (del libro Desbordes de 2015) nos dice: “:te hablo a vos que solo miras lo que brilla; a vos te hablo, miedo imbécil, amor helado”.
- En Ruedas Para Volver (2003) tu primer poemario dices “ Me gustan cosas que veo de lados sorprendentes, de aristas imposibles,colores desfiantes, atrayentes cosas, un poco más acá de la utopía, un paso más allá de lo real, me gusta imaginar y correr el horizonte un poco más” (poema Un Poco Más). Eso se nota en tu interesante tarea como dibujante y pintora, que denota con originalidad, una mirada propia, una búsqueda incesante. También eres psicóloga y ejerces esa profesión. Dibujo, poesía, música y psicología surgieron de manera simultánea en tí?.
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- No, no surgieron de manera simultánea o al menos no aparentemente. La música y la escritura estuvieron siempre. El dibujo me empezó a interesar en la adolescencia, al mismo tiempo que la psicología. En el liceo, vimos algo de psicoánalisis e intenté darme respuestas a través de él de cuestiones de mi mundo “ personal” y “familiar”.
- Viviste tu primera infancia en una tierra musical como lo es Brasil. Tu madre es compositora y ejecutante y participa en tu hasta ahora único trabajo musical Linea De Flotación. ¿Que influencias musicales tuviste?
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— Claramente la música erudita, desde el barroco al contemporáneo, pero también la MPB (música popular brasileña) y el tango. Cuando volví junto a mi familia desde Brasil empecé a descubrir cantautores uruguayos como Fernando Cabrera y Ruben Rada. También desde aquí, el rock argentino, principalmente Charly García o el Fito Páez de los primeros tiempos.
Sobre Declaración De Excedencia (2024), la también excelente poeta y docente Silvia Prida, escribe en el final del epílogo del libro: “ El descenso a lo oscuro, a las profundidades misteriosas
de la psique -que no todos los humanos podemos soportar- se ha realizado en soledad total, sin hierofante: solo así se “remonta el trayecto” y se vence la angustia. Así la vivencia de la oscuridad puede finalizar e irrumpe la la luz que rescata y salva. El yo renace transformado, re-creado, el mismo y otro a la vez, más humilde y más sabio: “Una salud que trasciende la muerte/que nos excede/pero que no nos alcanza/para ser inmortales”.















































