Alberto Fernández en Chile

Presidente Fernández en Chile

La venida del Presidente Fernández a Chile estaba como el cuento ¡que viene el lobo!, ¡que viene el lobo!, pero el lobo nunca aparecía. Claro que aquí siempre había alguna buena razón, me imagino, porque, como sabemos, los políticos cuando no hay buenas razones, las inventan. Como en el cuento del lobo, finalmente apareció el Presidente Fernández por La Moneda con un séquito de treinta personas (nunca está de más subirse a un avión, cruzar la cordillera y tomarse unos diitas de descanso, aunque estemos en plena pandemia). Con todo, debe reconocerse que es la primera visita oficial que el Mandatario argentino realiza lo que, en alguna medida, es un auguro de buenas relaciones. Claro que todos sabemos que esto no significa mucho cuando de buenas relaciones diplomáticas se trata, especialmente con Argentina que suele acomodar los acuerdos unilateralmente, a su pinta, como decimos en Chile.

Pero no seamos pájaro de mal agüero y pensemos que después de muchos dimes y diretes de Fernández respecto del Chile de Piñera el año pasado, estos ya fueron encerrados bajo siete llaves y ahí se quedarán. Sin embargo, no olvidemos que a Fernández le complace hablar mal de Chile y comparar lo “bien que está Argentina” con lo mal que está Chile, sobre todo en el manejo del covid-19 que es el tema del día, además de entrometerse en los asuntos internos del país. ¿Qué significa esta visita oficial? Una serie de acuerdos que envuelven temas diversos de colaboración mutua que sus sucesores deberán poner en práctica, como suele ocurrir en este tipo de acuerdos cuyas metas son a largo plazo: energía, seguridad, defensa, integración fronteriza, conectividad, infraestructura, innovación y cooperación cultural, científica, tecnológica y educativa. Es decir, una agenda rica de buenas intenciones. Solo el tiempo dirá cuánto de todos estos acuerdos llegarán a buen término, o porque el mismo Fernández se olvide de ellos o porque sus sucesores sientan que deben “ajustar” algunos términos. 

Es lamentable, pero siempre la diplomacia argentina ha sido poco confiable. Y son cinco mil kilómetros de frontera unida por una historia común y una cultura común que debiera representar relaciones sólidas, honestas y transparentes entre ambas naciones. Pero no es así. Episodios recientes así lo demuestran. El Congreso argentino acaba de aprobar una ley, sancionada por Fernández, que pretende unilateralmente fijar nuevos límites que violan los derechos soberanos de Chile en la Antártica, en el mar, suelo y subsuelo, al sur del punto F del Tratado de Paz y Amistad de 1984, lo que es una pretensión imponible de acuerdo con el derecho internacional. Cuando Canal 13 de Santiago le consultó al Presidente sobre los cuestionamientos de Chile a la presentación de dicha plataforma continental, por ser unilateral, respondió: “No es lo que nosotros pensamos, porque si no, no lo hubiéramos sometido a la aprobación de las Naciones Unidas”. ¿Cómo confiar? También están vivos los episodios vividos con Néstor Kirchnner y luego con su mujer Cristina Fernández quienes, en sus respectivos gobiernos, unilateralmente cortaron el suministro de gas a Chile, provocando gravísimos daños a parte importante de la población y de la industria. ¿Cómo confiar? Estos son solo algunos ejemplos de la larga lista de malas prácticas diplomáticas argentinas respecto de Chile. ¿Cómo confiar? Las relaciones diplomáticas con Argentina sí son un problema por la falta de principios que la gobiernan.

Lo mejor, a mi juicio, es seguir con esta práctica de saludos y visitas protocolares, llevando a cabo las acciones conjuntas que puedan llevarse a cabo para el beneficio de ambos países. Proteger los momentos de buenas relaciones, para avanzar en una agenda común que abra espacios para el desarrollo político, económico y cultural de ambos países, pero sin olvidar jamás que en cualquier momento llega el zarpazo a mansalva.

Sí, porque ¿cómo confiar?

Me parece.

 

 

Imagen portada: Alberto Fernández en Chile – Fuente – Televisión Pública Noticias

 

 

 

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Alejandro Carreño T.

Profesor de Castellano, Magíster en Comunicación y Semiótica y Doctor en Comunicación. Académico en Brasil y en su Chile natal. Columnista y ensayista. Lleva adelante en Youtube su canal “De Carreño a los libros”, donde aborda temas de Literatura, Educación y Cultura.