Exposición sobre Gabriela Mistral en Viña del Mar

Rescatando a Gabriela Mistral

Gabriela Mistral es la poeta de Chile. Su poesía cósmica, única e incomparable en su lirismo poético, no siempre ha sido reconocida por los cánones literarios dictados, ni por la cátedra chilena fuertemente controlada por el nerudismo exacerbado, ni por la propia sociedad, afectada por la prensa nerudiana y por su escaso conocimiento de la insigne poeta.

Chile ha manifestado un incomprensible y sospechoso desapego por la obra poética de Gabriela Mistral motivado, tal vez, más por razones personales que por razones propiamente literarias, y que tuvo en el vergonzoso episodio “Premio Nacional de Literatura”, su broche de oro.

Efectivamente, la apoteosis de esta desidia nacional para con la autora de Desolación, llegó a su paroxismo cuando los miembros del jurado que confiere el Premio Nacional de Literatura, lo hace seis años después de que la Academia Sueca le otorgara el Premio Nobel de Literatura (1945). Ese mismo año, Pablo Neruda recibía el Premio Nacional de Literatura y no porque el discípulo hubiera superado a la maestra. Las cosas no han cambiado mucho desde aquel entonces, pero están cambiando.

Por eso nos alegró tanto a los mistralianos la noticia del primer tomo de la Obra Reunida de Gabriela Mistral, porque sentimos que es una manera de reivindicarla ante el país, de iniciar el camino de su reconocimiento pleno como poeta y como persona. El lanzamiento de este primer volumen se hizo en Punta Arenas, ciudad esencial en el desarrollo poético y pedagógico de Gabriela, el pasado jueves 6 de febrero.

Obra Reunida consta de ocho tomos de alrededor de 500 páginas cada uno. Es, sin duda, un proyecto ambicioso que deja de manifiesto el interés del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, a través de las Ediciones de la Biblioteca Nacional, por darle a Gabriela el sitial que ella y su poesía se merecen. Cada volumen tendrá un tiraje de ocho mil ejemplares.

Gabriela Mistral llega a Punta Arenas en 1918. Asume la dirección del Liceo de Niñas. En sus pensamientos pedagógicos que son 46, publicados en la Revista de Educación, Año I, N. 1, en marzo de 1923, en Santiago, desnuda su Ser de maestra que debiera ser modelo ineludible para los profesores, sobre todo los profesores de hoy.

“Enseñar siempre; en el patio y en la calle como en la sala de clase. Enseñar con la actitud, el gesto y la palabra” (2); “Para corregir no hay que temer. El peor maestro es el maestro con miedo” (15); “La vanidad es el peor vicio de una maestra, porque la que se cree perfecta se ha cerrado, en verdad, todos los caminos hacia la perfección” (30). “La escuela no puede tolerar las modas sin decencia” (37).

Párrafo aparte merece su último pensamiento: “Nada más triste que el que la alumna compruebe que su clase equivale a su texto” (46). La antítesis del ser profesor que encontramos en las escuelas, colegios y universidades. Queja solemne de los estudiantes chilenos. Pero algunos años antes, en 1917, Gabriela nos enseñaba su sentido de la Pedagogía.

En “La enseñanza, una de las más altas poesía”, nos transmite su visión de lo que significa, realmente, enseñar: “La Pedagogía tiene su ápice, como toda ciencia, en la belleza perfecta. Esta, la escuela, es, por sobre todo, el reino de la belleza. Este es el reino de la poesía insigne. Hasta el que no cree cantar, aquí está cantando sin saberlo”.

En sus años de Punta Arenas, impulsó también la formación de bibliotecas populares. A la educación popular se refiere en un extenso texto escrito aquí, fechado entre los días 21 y 23 de septiembre de 1918, justamente el año que llega a la ciudad austral, y que tiene simplemente el nombre de “Educación popular”.

Es la primera vez que dicta una conferencia, que ella llama “conversación”, tal como lo señala: “Es la primera vez que accedo a hablar en público”. Al final de su conferencia le oímos decir: “He encontrado en Punta Arenas todo lo que el señor Gobernador del Territorio anunciara antes de mi viaje […]. Me pintó una clase obrera con ansias de cultura”. Y a renglón seguido:

“Si la he querido y la he buscado en pueblos en que es inactiva e ignorante hasta lo vergonzoso, ¡cómo no he de amarla aquí si se acerca a mi casa escolar y viviré con ella la intimidad de la enseñanza, que anuda tan apretadamente las almas porque es un cambio cálido de ternuras y de conocimientos!”

Sí, ha llegado el momento de rescatar a Gabriela Mistral del olvido, y quererla y respetarla en todo el esplendor que significa su naturaleza humana y poética.
Me parece.

 

Imagen portada – Ilustrativa – bibliotecanacional.gob.cl

 

 

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Alejandro Carreño

Alejandro Carreño

Profesor de Castellano, Magíster en Comunicación y Semiótica y Doctor en Comunicación. Académico en Brasil y en su Chile natal. Columnista y ensayista. Lleva adelante en Youtube su canal “De Carreño a los libros”, donde aborda temas de Literatura, Educación y Cultura.