
Uruguay, día de veda electoral, previo al balotaje – que se celebró el domingo 24 de noviembre de 2024 – el Presidente ya estaba electo, sin necesidad de segundas vueltas, ni siquiera de primeras.
No hablamos de fraudes electorales, ni mucho menos, hablamos de que había un candidato, que ya había sido electo por el pueblo – o parte del pueblo – y el resto no lo sabía.
Electo por el pueblo, que en esa función – como en otras anteriores – colmó hasta El Paraíso del Teatro Solís. Un candidato, que en este discurso, prometió a diestra y siniestra. Vale aclarar que algunas de las propuestas, al rayar el absurdo, eran casi siniestras.
Un eslogan fuerte “El Esmorismo es como una empanada con relleno” daba y dejaba ver que lo importante era el contenido. Nada de discursos vacíos, como algunas empanadas que los inescrupulosos suelen vender a incautos.
Como en todo acto electoral no podía faltar el jingle, perfectamente ejecutado por La Banda de Votantes Solitarios del Candidato Esmoris, donde su director Gonzalo Robollo Hoyo era el encargado designado de llevar la batuta – imaginaria, puesto que nunca se le vio una – que además tocaba una guitarra rítmica y cantaba algunas de las canciones.
Por otra parte, Horacio Renato Harto, gran vocalista e intérprete, hacía que la audiencia quedara extasiada cantando desde tango hasta gospel, pasando por ritmos tan insospechados, que el público asistente podría llegar a pensar que podría llegar a escuchar en un acto político de tamaña magnitud.
Irreverencia bien aprendida
Quien pudo haber visto espectáculos anteriores con el mismo título, quizá podría haber pensado “El Solís para un monólogo… ¿la sala grande?”.
A lo largo de los años, Jorge Esmoris se ha presentado en distintas oportunidades con este título, con renovaciones al texto ajustadas a los tiempos. La diferencia fundamental en este espectáculo es que no está solo.
Por lo que aquel monólogo se convirtió en un musical, donde se van intercalando propuestas y observaciones características del escritor, que es el propio Esmoris, que además es quien dirige y protagoniza el espectáculo.
La fórmula adaptada repite el formato de Una noche en el tablado, un espectáculo entrañable que se pudo apreciar y disfrutar en 2023, por un elenco que repite en gran medida.
Lo acompaña la banda de músicos y comediantes integrada por Horacio Todeschini, Gonzalo Durán, Pablo Machado, Manuel Mendizábal, Nicolás Parrillo, Andrés Rubinstein, José Techera y Ernesto Veneziano.
Cuando el público entrado en años – la sala estaba en ese rango etario – busca a Esmoris, muchas veces busca la Antimurga BCG. Quizá en el espectáculo mencionado anteriormente – Una noche en el tablado – había algo de eso. En este estaba, pero menos.
Sí estaba la irreverencia del sello Esmoris, un estilo de humor muy particular. La crítica social, a la política, o a la forma de hacer o no hacer política.
Las promesas electorales
La observación sagaz de los distintos temas que a la población le preocupan, permitió que el candidato hiciera promesas a los compatriotas presentes una serie de medidas que al público aceptó de buena medida, ya que la risa, la carcajada – en alguna de las propuestas – redundaban en aplausos y ovaciones que quizá, algún candidato real estaría más que contento de recibir.
El remate de dichas propuestas era claramente dirigido a sus contrincantes, rivales de esta y otras campañas y el mensaje era claro cuando decía “chupate esa mandarina”.
También, desde ese lado, del humor, hubo un par de llamados de atención, como con el tema de la educación, donde la baja de la carga horaria de filosofía en los liceos es parte del mensaje.
La economía y la seguridad también son abordadas desde el absurdo, poniendo sobre las tablas temas, los que cuando en 1999 empezó con el espectáculo, ya nombraba y utilizaba como insumo.
Vale aclarar – y él se encargó de hacerlo – que en esta, su última campaña, en el acto final, ha sido el único candidato neutro, nunca cumplió, ni no cumplió, ninguna promesa hecha previamente.
El público responde
La función estaba agotada en días previos. Se notaba la emoción al caer el telón. Era la última función, el acto final, como se llamó el espectáculo.
Se apagaban las luces de escena para un candidato que desde hace 25 años prometía y prometía, cuando en realidad, supo cumplir con la alegría de quien fue a verlo en todas estas campañas pasadas.
La consigna siguió siendo la de un candidato que siempre fue a la propuesta y no la respuesta. En un personaje humorístico, algo que siempre se esperaba en Esmoris Presidente, la realidad no se cansa de mostrar que algunos “candidatos serios” podrían ser gran competencia de este candidato que se bajó de las tablas.
El día 23 de noviembre de 2024, el Teatro Solís se puso de pie, aplaudió y vitoreó, para despedir definitivamente al candidato que cumplió con creces. Y como dijeron en el eslogan, un espectáculo musical que fue una verdadera “empanada con relleno”.
Rompimos la Veda #EsmorisPresidente pic.twitter.com/3WxYYv9WYb
— Diego (@CastroFamea) November 24, 2024












































