
Llegó acompañado de personas que cuidaban sus pasos para que no se desestabilizara, aunque no hizo falta, ya que su transitar era lento pero firme.
Llevaba una boina y estaba abrigado, porque la brisa de la costa -en ese último atardecer de octubre- se sentía fuerte.
Su esposa aguardaba sentada en un auditorio que paulatinamente aumentaba exponencialmente su capacidad cuando corrió la voz de su anunciada presencia.
El hombre se sentó con la calma de quien tiene la conciencia tranquila por todo un camino recorrido en favor de los derechos humanos.
Un presentador le dedicó unas palabras.
Junto a él, estaba Sandra Raggio, Directora General de la Comisión Provincial por la Memoria.
A los 92 años de edad, Adolfo Pérez Esquivel recibió con beneplácito el micrófono, se puso de pie y ofreció un cálido testimonio a una juventud que, aunque quizás no hubo cobrado dimensión de la magnitud de su figura, lo escuchó con atención.
En una charla amena que duró aproximadamente media hora, el Premio Nobel de la Paz en 1980 brindó un mensaje alentador para las nuevas generaciones: el poder de transformar el mundo en un lugar mejor y más habitable está en sus manos.
Asimismo, contó sus anécdotas con celebridades como Paulo Freire, los recorridos militando en las propias comunidades de pueblos originarios y esa mirada abarcadora que le ha permitido entender las desiguladades y las injusticias de nuestras sociedades.
Pérez Esquivel reconoce la adversidad como una realidad innegable, pero al mismo tiempo propone resistir saliendo de la comodidad e involucrándose por las causas colectivas.
En su llamado a la integración, destaca a los trabajadores de la tierra, cuestiona a las corporaciones y pide defender lo propio, en una tarea que nunca deberá depender de solamente una persona o un grupo reducido, sino de la sociedad en su conjunto.
Como Presidente Honorífico de la Comisión Provincial por la Memoria, su militancia está dada por hacer un llamado responsable a la participación política, instando a las juventudes a que, especialmente en la celebración de los 40 años ininterrumpidos de democracia, tomen conciencia del poder que tienen para conquistar esos sueños capaces de habitar diversas dignidades.
Luego de una agenda de preguntas por parte del público presente, Pérez Esquivel tuvo gran predisposición para recibir abrazos y palabras de agradecimiento de personas que querían una foto con él.
Todo lo que aquí se comenta sucedió el martes 31 de octubre, alrededor de las 18 horas, en la localidad de Chapadmalal con motivo del XX Encuentro de Jóvenes y Memoria.
Esos momentos para la posteridad son los que invitan a activar por una vida en que las utopías estén, aunque sea, un poco más cerca de tener su concreción.















































