Hacía mucho tiempo que en Chile no se veía un escándalo mayúsculo como este, en que un candidato presidencial mapuche, Diego Ancalao, de La Lista del Pueblo, fuese sorprendido en un acto propio de mafiosos de la política: el 26 de agosto el Servel, Servicio Electoral de Chile, rechazó la candidatura del candidato mapuche luego que se descubriera que 23.135 patrocinios estaban registrados en la notaría de Patricio Zaldívar, notario que cesó sus funciones en 2018 y murió en febrero de este año. De inmediato las alarmas se dispararon respecto de los constituyentes de La Lista de Pueblo que tienen la misión de “ayudar” a redactar la nueva Constitución Política de Chile. Este movimiento político de extrema izquierda, nace de la organización Klan Kiltro, que surge a propósito del mal llamado estallido social en octubre de 2019, y su propósito era la construcción de un Estado Constitucional Ambiental, Igualitario y Participativo. Tuvo 27 escaños en la Convención Constitucional. Digo “tuvo” porque solo quedan 17, puesto que diez representantes optaron por abandonar el movimiento político por “razones diversas”.
Parece un contrasentido que un movimiento político que ha perdido todo y cualquier prestigio (si es que alguna vez lo tuvo), pueda llamarse La Lista del Pueblo, porque el “pueblo” es exactamente lo contrario de lo que representa esta agrupación cada vez más reducida a la nada. Es cierto que obtuvo un alto número de votos en las elecciones que le permitieron 27 escaños para la Convención Constitucional, pero, como lo manifiestan sus propios exintegrantes, y así se ve reflejado en los medios y las redes sociales que han festinado con Ancalao y La Lista del Pueblo, la decepción es generalizada. El “pueblo” fue engañado. Lo bueno es que lo supo a tiempo. La gente no quiere violencia en las calles ni menos corrupción para llegar a La Moneda.
Pero no se piense que este es el único escándalo de La Lista del Pueblo, movimiento que no ha mostrado nada en términos de inteligencia política, solo cuadros populistas que se encuentran bien lejos de lo que debe ser la política seria, y que la gente simplemente desprecia. El mismo pueblo que dicen representar. Por ejemplo, llegar disfrazados a la Convención con trajes que son el hazmerreír de la ciudadanía, o danzar como si tratase de rondas infantiles cantando canciones de Víctor Jara alrededor del edificio que los reúne como constituyentes. Pero, además, presentar un candidato escogido entre cuatro paredes para días después bajarlo y escoger a otro “por votación nacional”, es un pobre espectáculo que dice todo acerca de la improvisación con que se mueve esta gente.
Es decir, La Lista del Pueblo es todo un gran chiste. Pero no se había llegado a invocar a los muertos para validar a los vivos. Este guion, propio de Netflix no había sido utilizado, hasta ahora, por nadie en Chile. Y para que el circo sea completo, La Lista del Pueblo se sumará a la querella que se presente contra Diego Ancalao por corrupto. Y el propio ahora excandidato y difunto político dijo a CNNCHILE que no sabía quién entregó las firmas rechazadas por el Servel: “afirmó haberse enterado al mismo tiempo que la prensa, por la información que Servel entregó”. Además, amenazó querellarse contra ellos. Un chiste más a la larga lista del espectáculo humorístico de este movimiento político. Es decir, el señor Ancalao y La Lista del Pueblo representan, en realidad, lo peor en términos políticos que ha pasado por Chile. ¿Cómo creerles?
En todo caso, y como una forma de conocer con mayor profundidad al excandidato presidencial mapuche, reproduzco el encabezamiento del diario La Tercera de Santiago de Chile del 27 de agosto de este año: “2012 y 2014, las otras veces que Ancalao fue acusado en tribunales por usar documentos y firmas falsas. El primer caso ocurrió en 2012 con una mujer que recibió una herencia, siendo acusado de usar documentos falsos. Dos años después, el Consejo de Defensa del Estado (CDE) se querelló en su contra por fraude al Fisco y el caso involucró a la Contraloría General de La República y a la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi)”.
Amigos latinoamericanos, tengan cuidado con estos cantos de sirena que aparecen en épocas de crisis, pues suele tratarse de grupos que se aprovechan del desconcierto político para usufructuar de los réditos que el mismo sistema que ellos “quieren modificar”, les ofrece. Chile, por su ineficiencia política, su desorden y su corrupción, sufre las consecuencias de ello y debe soportar a estos representantes que, lejos de ser una solución para el país, aportan con su grosera cuota de caos, destrucción y corrupción.
El pueblo merece algo más profundo y decente que lo que ofrecen estos grupúsculos políticos como la llamada La Lista del Pueblo. Parodiando la canción “No estaba muerto, andaba de parranda”, el notario sí estaba muerto. Los otros eran los que andaban de parranda.
Y andan.
Imagen portada: @dankalao













































