
Parece que Ricardo Arjona abandona los escenarios de manera temporal. Mucha gente está “festejando” el hecho.
El cantante guatemalteco se ha convertido a lo largo de los años en una figura paródica. No existe un artista tan insultado y ninguneado por tanto público, pese a su notorio éxito en el mercado.
Jamás escuché un disco entero del cantante; sí temas sueltos, sobre todo, sus mega éxitos. El tema no es banal y requiere un pensamiento breve. Arjona: ¿es tan malo como para denostarlo y festejar su alejamiento? ¿La música latinoamericana comercial y melódica tiene mejores exponentes que él? ¿Es de verdad, el peor?
Estamos en un momento singular. Es tanta la basura que se produce hoy día (considero que hay más basura musical que basura tóxica en el planeta) que alguien como Arjona pareciera ocupar el lugar que antes pertenecía a trovadores como Serrat o Aznavour. Y para nada estoy siendo irónico. A no confundir.
Serrat y Aznavour son grandes de verdad y Arjona no les llega ni a los talones, pero comparando el panorama actual, Arjona es un trovador de alto nivel. Los textos de las canciones hoy ya no existen. Fueron suplantados por onomatopeyas sexuales, un spanishenglish incomprensible, y una cadena de lunfa extraterrestre de jerga callejera sin contendido alguno, pletórica de expresiones soeces y pornográficas.
No tengo nada contra lo soez, pero de lo que hablo es del avasallamiento de una cultura y no de un procedimiento “artístico”. Bien. Luego de esto, considero que un verso como: “¿Cómo encontrar en la alacena los besos que no me diste?” (“El Problema”, Ricardo Arjona) es mejor que: “to the floor, tan nasty que eres fanático/ bajando en la pista, sudando alcohol/ me estás perreando el corazón/ bailamos que parece un delito” (“Delito”, Nathy Peluso).
O esta otra comparación: “Jesús es más que un templo de lujo/ con tendencia barroca/ él sabe que total, a la larga/ esto no es más que roca” (“Verbo y Sustantivo”, R. Arjona) con: “cuando ella mueve el culo, eh/ y lo pega pa’ la pared (bien duro)/ parece que le hace rakata, rakata/ y sonando L-RKT, ja” (“L-Gante RKT”, L-Gante).
Y podría interponer más cosas como esta para demostrar la diferencia de alguien que escribe un texto de canción con un desarrollo y estructura más o menos coherente y respetuosa del lenguaje, y la “otra”. Y no es estar de acuerdo con las reglas gramaticales y la “ley”.
Provenimos (en mi caso) de la generación que venera a Vallejo y a Herrera (las vanguardias, el Dadá, el Surrealismo, etcétera, etcétera). No va por ahí caerle a estas manifestaciones de brutalidad y empobrecimiento que llegan “de pesado” desde un plan trazado desde altas esferas. Un plan político, certero y perverso y que está triunfando en todo el mundo.
Estamos tan mal que el alejamiento de Arjona no es ganancia, todo lo contrario. Que Dios nos ampare.














































