
“Es uno de los mejores álbumes que he hecho. Es realmente fuerte porque cada melodía tiene esa única intención. Hacer un álbum de singles es una tarea tan rigurosa que normalmente no lo haces, pero accidentalmente lo hicimos.”
Damon Albarn, refiriéndose a “Song Machine: Season One, Strange Timez”.
Simioz, temporada dos
El jueves 28 de abril, Damon Albarn inauguró otro capítulo de su romance con Montevideo. Lo hizo eligiendo a esta, la muy fiel y reconquistadora, como la ciudad desde la que abrió la gira 2022 de Gorillaz, su banda virtual, en el ANTEL Arena. Era además la apertura de Primavera 0 en su décima edición, un número redondo para una productora, Gaucho, que tiene razones más que suficientes para festejar la década de un festival que ha acercado a estas costas artistas (Iggy Pop, Chemical Brothers, Patti Smith, por nombrar apenas los más recientes) en un número y calidad inimaginables en épocas no muy lejanas.
En cuanto a Gorillaz, la primera vez que los simioz pusieron sus patas peludas sobre Montevideo había sido en el 2017, durante la gira dedicada a “Humanz/The now now”, los dos títulos que preceden a “Song Machine: Season One, Strange Timez”, el álbum que Albarn, junto al productor Remi Kabaka Jr. Y al artista gráfico Jamie Hewlett (responsable de la apariencia visual de los miembros virtuales del grupo), estuvieron pergeñando durante la pandemia, más específicamente desde el verano boreal de 2019. Los montevideanos esta vez pudimos fuimos los primeros en conocer de qué se trata el nuevo show de Gorillaz, mucho antes que ciudades como Buenos Aires, Río o Barcelona, o países como Francia, Alemania y la propia Inglaterra, lugares que todavía deberán esperar unos meses para saberlo.
Aperitivos
No siempre es fácil para un artista actuar antes de la atracción principal. Saber que el público no ha venido a verte debe ser una parada difícil. Allí está la experiencia, por ejemplo, de Sheryl Crow cuando fue soporte de los Stones en Buenos Aires o, en la misma ciudad, la agresiva recepción que obtuvieron las Calamity Jane, amigas personales de Cobain, cuando fueron soporte de Nirvana. La venganza del ideólogo mayor del grunge ya es legendaria: se pasó el recital amagando con tocar Smell like teen spirit y dejó a las 50.000 intolerantes almas con las ganas: la banda nunca pasó de los primeros acordes de su canción más famosa.
En el caso de Zeballos y Nathy Peluso, primera y segunda figuras del soporte, respectivamente. El resultado fue dispar. Zeballos, el uruguayo, se las tuvo que ver con ese momento indefinido e ingrato, cuando todavía hay más público afuera en las filas que adentro, las luces generales siguen encendidas, y la tensión puesta en la llegada todavía no permiten mayor atención a lo que está sucediendo arriba del escenario. Su performance por lo tanto fue recibida con bastante frialdad.
Cuando a las 20:30 apareció Nathy Peluso, en cambio, la actitud y el entorno ya tenían temperatura de show: desde la reacción del público coreando sus letras, el diseño del juego de luces acompañando su coreografía, las imágenes en la pantalla gigante al fondo del escenario, reforzadas por el carisma de la propia Peluso. La argentina-española estrenó look nuevo (pelo corto, malla negra al estilo Madonna o Ana Torroja) acompañada por una banda de excelentes instrumentistas. Poseedora de una presencia escénica intensa, cautivó al público de tal forma que no es arriesgado suponer su regreso, esta vez como atracción principal, a nuestro país.
“Los extrañé mucho”

Esas fueron las primeras palabras, y las últimas en español, con que Damon Albarn se dirigió al público, quien le respondió con un rugido de satisfacción. Antes habían sonado “M1 A1” y “Strange Timez”, este último cantado a dúo con el líder de los Cure, Robert Smith, quien efectuó un breve pasaje por Montevideo como el hombre de la luna en la pantalla de Gorillaz. Ya en el 2017 Albarn, con el soporte imprescindible del bajista nigeriano Seye Adelekan, la facha que más-de-rockero-inglés-no-puede-ser del guitarrista de Manchester Jeff Wotton, y el colchón sonoro de Mike Smith en los teclados, había dejado claro que sabe armonizar y conducir un grupo numeroso de talentos. En esa ocasión llegaron a sumar, entre músicos permanentes e invitados, unas 21 personas sobre el escenario. Esta vez, durante todo el show, fueron 11 los músicos y, “apenas”, 3 invitados más: Bootie Brown, De la Soul y Swettie Irie (con quien Albarn se enroscó en un duelo gozado en “Clint Refix”, una versión freestyle de “Clint Eastwood”). Entre todos llevaron al vivo las potentes e intrincadas texturas sónicas que caracterizan el sonido Gorillaz.

Como en “Song Machine: Season One, Strange Timez” casi todas las canciones tienen pasajes de hip-hop, Albarn, un showman fino y sutil, compuso para la versión que vimos en Montevideo un setlist, que probablemente cambie fecha a fecha, más equilibrado, aposto a un rango tónico más amplio. Nos regaló además el estreno de dos temas (“Cracker Island” y “Silent Running”) que, con toda probabilidad, sean parte de “Season Two”, la continuación al “Song Machine: Season One, Strange Timez”..
Un living para diez mil personas

O casi. Así de cómodos se sintieron tanto la banda como el público. Tanto que en un momento Albarn decidió pedirle un trago, hasta se dio el lujo de especificar que lo quería con hielo a juzgar por sus gestos, a quien se encargue de proveerle de bebidas durante los shows. Volviendo a este, luego de los primeros temas que, como la tradición indica, pertenecen al título promocionado por esta gira, llegó una-que-sabemos-todos, en este caso (“19-2000”) y entonces el Antel Arena directamente explotó. Lo que quedó de la estructura luego sería crecientemente demolido por las explosiones posteriores (“On melancholy hill”, “Andromeda”, “Clint Eastwood”, “Feel Good”, entre otros), con momentos de relativa calma.

Uno de esos momentos llegó hora y media luego del comienzo, al volver para el primer (y único) bis. Es conocida la atracción que el palacio Salvo ejerce sobre el líder de Gorillaz desde que, en 2013, nos visitó por primera vez con su otro grupo, Blur. Al año siguiente incluso adornó la portada de “Everyday Robots. Heavy Seas of Love”, su primer disco solista, con la silueta del Salvo y, como si quedaran dudas, lo homenajeó con “The tower of Montevideo”, canción incluida en “The nearer the fountain, more pure the streams flows”, el segundo disco en solitario. En ella las letras hablan de un espíritu, habitante del edificio, que escucha música mientras recuerda la historia del edificio: al cine y a los bailes que en él se hacían, a la conexión de luz entre su farola y la del palacio Barolo, su hermano gemelo de Buenos Aires. No existe entonces mejor lugar para entonar esa canción que aquí, y así se lo hizo saber el público que rugió apenas mencionó el título.
Pero había algo más.
“Lamento que mi español sea insuficiente”, dijo, “pero quiero contarles una historia muy, muy loca que me pasó en ese edificio”, continuó. Alguien del Salvo lo había invitado a conocerlo, por primera vez, un día antes del show. El caso, contó, es que bajé hasta un sótano, abrí una puerta muy vieja y un olor antiguo salió. La única cosa que había en ese cuarto era una silla, continuó, con el marco vacío de un cuadro sobre ella.
“Escalofriante, ¿verdad?”, preguntó antes de empezar la canción.
El final

Luego de “Tower of Montevideo” todavía quedaban varios trucos bajo la manga. Clásicos instantáneos como “Stylo” o “Clint Eastwood” fueron el deleite de todos pero fue en “Demon days”, la última canción de la noche, donde quizás se revele el guión detrás de la puesta en escena que el grupo llevará durante este 2022 por el mundo. Como decíamos al principio de esta crónica, luego de la intro (“M1 A1”), el show siguió con “Strange Timez”, la primera canción del nuevo disco. Su estribillo repite: “Girando alrededor del mundo por la noche/Dar vueltas en blanco y negro/Girando alrededor hasta que salga el sol/Momento extraño para ver una luz”. Además durante el show las letras (y las imágenes, elemento esencial en Gorillaz) muestran un mundo caótico, peligroso, quizás perdido sin remedio en su confusión.
Pero el show termina con un final, quizás, esperanzador. Un sol plano se eleva en la pantalla de alta definición mientras el coro entona: “En estos días demoníacos, tenemos tanto frío por dentro/Es tan difícil para un alma buena sobrevivir/Ni siquiera puedes confiar en el aire que respiras/Porque la Madre Tierra quiere que todos nos vayamos/Cuando las mentiras se hacen realidad/Te adormeces con las drogas y la televisión/Levántate, es un nuevo día/Así que date la vuelta/No te quemes, conviértete/Date la vuelta hacia el sol.”
Hacia el sol
Quienes juzgan el fenómeno Gorillaz desde el prejuicio, valiéndose únicamente de los videos o las canciones más conocidas (“Feel good Inc.”, “Clint Eastwood”, etc.) suelen minimizar al grupo como si este fuera un producto menor, asimilable a una banda para adolescentes. Pasan por alto, se la pierden, la oportunidad de disfrutar una música ricamente construida. Cualquiera que se tome la molestia de escuchar con atención una canción de Gorillaz puede apreciar las distintas capas que suma Albarn y los suyos hasta construir esa textura identitaria que hace de sus composiciones un muestrario de referencias gracias al inteligentísimo uso de diversas técnicas: la voz distorsionada por un micrófono de megáfono de Albarn junto a un coro de exquisitas voces negras, la potencia del drum’n’bass arropada con intrincadas figuras de teclado, el juego entre el diálogo cantado del hip-hop y la capacidad que posee Albarn para la melodía, discordancias goth (“Strange Timez”) o World Music (“Phoenix on the Hill”), la referencia a otras bandas (Cocteau Twins en “Momentary Bliss”; el Yazoo de “Situation” en “Aries”).
Este 28 de abril Montevideo tuvo entonces la oportunidad de asistir al show de uno de los mejores grupos en la actualidad, al estreno mundial de su primera gira luego de dos años de obligado encierro. Como dijo una chica en el ómnibus de regreso a casa: “ojalá que el enamoramiento que todos sentimos adentro nos dure.”
Ir a la fotogalería
Ver esta publicación en Instagram















































