
Entre las branquías del viento.
Entre el viento y sus exclusas, bocas de tormentas y voces inmanentes, Rosana Malaneschii * ha buceado a través de ellos, tras los pasos de un tiempo y las circunstancias que lo definieron, en esta caso, por canciones y actitudes. Para ello, el primer disco de Los Tontos ** se erige como un faro de alusiones e ironías luminosas. En épocas de confusiones y actitudes tan cuestionables como desmedidas, donde la ideologización lo teñía todo, y transgredirla parecía un convite a la traición. En ese entorno, la banda se despegaba del resto de sus compañeros músicos. Aquellos que tras el disco “Graffiti”(1985), impulsaron a través del rock, un lenguaje generacional propio y nacional.
Padecemos un mal endémico. Reconocer trayectorias vitales, tras la desaparición de sus protagonistas. La editorial donde has publicado, esta divulgando obras de diversos artistas, entre ellos, grupos o músicos de la misma generación de Los Tontos. ¿Advertías que hacía falta cubrir esa ausencia?
– En mi opinión, Los Tontos no estarían precisamente en ausencia: fueron disco de oro y platino, ese es un homenaje del público para cualquier banda. Seguro ellos permanecen ligados a los recuerdos de muchas personas. Elegí a Los Tontos, porque era la banda que más me interesaba en la época. Cuando el director de la colección Discos de Estuario, Gustavo Verdesio, me invitó a participar me dijo que podía elegir banda y género literario. La editorial permite la redición de bandas, es decir, permite que una banda, un artista, sea contenido de más de un libro: la aparición es por disco. Para mí era Los Tontos o algún disco de Sumo. Soy de acá, Montevideo, Uruguay, elegí a los primeros. Aparte, hay algo generacional, porque, casualmente, cuando mi texto ya tenía un año de preparación El Gavilán (el músico Sebastián Gavilanes) hizo un homenaje a Los Tontos. El era parte de su público, ejemplo de por qué la banda no estaría en ausencia, tal vez no pueda haber homenaje más grande que ese: alguien que se reconoce como discípulo (digamos). Además, creo que siempre llega un momento en el cual una generación mira hacia el pasado para ver qué deja, qué hay, que había. Es posible que este sea ese momento para Los Tontos.
Me refería no sólo a la ausencia editorial, sino en términos generales. Se ha escrito mucho sobre bandas de los 80’ y los 90’. El grupo permanecía dentro de cierta indiferencia. La incomprensión de algunos (que los veían como un producto “comercial”), conspiro en su contra. Salvo excepciones, dentro de la desorientación y el festejo por la recuperación democrática, la mayoría no se detenía ante sus intenciones paródicas, menos aún en ahondar sus textos. Cosa que ocurre actualmente, de otra manera, éxitos como el de Marama, por ejemplo, no serían explicables.
– Tal vez, no llegue tan tarde a la colección, porque en setiembre/octubre, se editaron cuatro tomos junto con el de Los Tontos. En total cinco, y va por el número 25. Ellos (Los Tontos) son el 24. No fue la primera banda, es cierto, pero a ese ritmo de edición apareció bastante rápido. Que hacen los públicos siempre será una de las grandes preguntas a contestar, no intentaré dar una repuesta a ello. Para mí lo más interesante de la banda, era que todo el tiempo decían o insinuaban, que siempre hay otros lados hacia los cuales se puede mirar. Cuanto hacían, todo, señalaban otras posibilidades. Las letras, por ejemplo, con todo su humor y algunas hasta con cierto grado de liviandad, mostraban una fractura generacional. El país no sólo volvía libre para los mayores, también los más jóvenes estaban allí. Y, en ese momento, parecido a cuando se supera una peste, los jóvenes jugaban a su juego con cartas que les eran propias. Debían mostrar su enorme fuerza vital, la de la vida misma.
Fui participe de esos años. Si bien se me asocia con otros grupos, mantuve con ellos una relación afectuosa. De hecho, pertenezco a una generación anterior. Mis puntos de vista en relación a esa historia, son distintos a las tuyas. Asumiendo que perteneces a su misma franja etaria, ¿que cosa te atraían o identificaban con ellos ?
– Me resulta muy complejo responder esta pregunta en general. Me gustaba la banda, sus canciones y su, digamos, postura frente a las cosas. En el contexto del “canto popular” era, con otro horizonte, una posibilidad sólida de algo diferente asociado a lo juvenil. En aquellos años la gente recuperó el país y la capacidad de expresarce. En esa circunstancia histórica, también aparecieron las tribus urbanas juveniles como fenómeno analizable. Quiero decir que los más jóvenes pudieron alzar su voz propia, una generación quedó engrapada y luego se la etiquetó como la generación del silencio, los que no pudieron acceder a la voz pública, pero los más jóvenes eligieron a Los Tontos como banda que encarnaba algo importante para ellos. Aunque, tal vez, nunca supieran qué.
Tenías en mente que el libro no iba a ser sólo sobre ellos, que se transformaría en una excusa para elaborar una narrativa en torno a una época determinada.
– Cuando empecé tenía claro mi interés: quería escribir un texto que pusiera las canciones del disco en la Montevideo de hoy. Fundamentalmente, porque si una banda es mítica debe soportar el paso del tiempo, entonces, me parecía muy necesario. Por lo tanto, el libro juega con el tiempo y va contando la ciudad de esos años y la de ahora y las canciones van apareciendo de manera muy natural. Es posible que esas canciones prefiguraran la ciudad actual. Todas se acoplan a ella, de manera, por decirlo de algún modo, natural o sea para nada forzada. Por lo tanto, el libro contempla más de un tiempo, el de entonces y el de ahora y la ciudad de entonces y la de ahora. Establece una suerte de continuo entre los 80’ y los 2024, y el hilo que va uniendo todos esos años, es el disco Los Tontos. Creo que se trata de una narrativa transmedia, porque existe convergencia de medios (disco, libro), y extensión de los personajes, porque el texto no es copia fiel de las canciones, aunque mantendría su espíritu. Va narrando otras historias. Tal vez, en algún momento, de este libro pudiera surgir una película desarrollando alguno de los personajes, etc…
Cuéntame sobre las circunstancias de ese vagabundeo por la ciudad. Si el de ahora es una extensión de aquel. Aunque como dices retomando a los antiguos griegos, “nadie se baña en la misma agua dos veces”.
– Mi vida es la de una caminante y caminar es fluir y, simplemente, observar. De alguna manera, consiste en dejarse poseer. Siempre he sido caminante, por lo tanto, puedo apreciar las pequeñas o grandes variaciones. Desde una perspectiva tan micro la ciudad es, siempre, circunstancias distintas. Todo el tiempo están pasando cosas. En ella la pobreza puede ser vista como una ola o como una marea: avanza lento o avanza con violencia. En estos años, por el fenómeno que sea, ha sido una ola y nos salpica a todos. Es imposible no verla. A veces pienso que los indigentes son nuestros judíos, les pasamos por al lado, hacemos que no los vemos, no pueden ir a los baños públicos ni a los bares, son reprimidos, temidos, despreciados. Tienen un estigma. Bueno, en Montevideo, son los dueños de las calles. Basta pasar un verano en ella para darse cuenta, prácticamente solo quedan indigentes. Me fui caminando, hace poco, desde el centro hasta Malvín, por momentos, llegaba a barrios muy distintos un mal aliento del centro, por ejemplo, llegando a la plaza de los olímpicos. Pero ya antes. En ese sentido, la cuadra del cementerio del Buceo es muy demostrativa: Avda. Rivera es una frontera entre dos realidades diferentes. Del lado del cementerio mugre e indigencia; del otro, personas haciendo compras, canchas de fútbol con gente jugando, jóvenes. Muy estremecedor. No sé en belleza o acierto musical, pero para mí Montevideo siempre es “Vientos del sur”, de Dino. A veces, cuando camino por la rambla me suena en los oídos sin que esté sonando. Creo que es más que nada por la invocación al viento, viento del sur, y por la guitarra. No tanto por la nostalgia ni por el sentimiento final. Agradezco vivir en una ciudad con horizonte, que da espacio para caminar con viento, aves, sur y estuario.
La importancia de BUBA en la narración es sustancial. Solemos encontrar en diversas obras, sobre todo a perros como segundos protagonistas. Agonistas o acompañantes de los personajes, que a su vez los secundan.
– Los perros son animales de simbolismo muy fuerte, en distintas culturas, con mucha frecuencia, se los considera psicopompos y, por lo tanto, familiarizados con lo invisible,con el mundo de abajo, es un animal guía en sitios subterráneos. En la narrativa aparece la idea de una Montevideo subterránea, silenciosa y desconocida, en la que pasarían quién sabe qué cosas. Hace unos días se encontró en el jardín de una casa en Capurro, en la zona del caserío de los negros, el esqueleto de un joven, se presume que esclavizado. Este ejemplo,también útil para no hablar de los dolorosos desenterramientos de detenidos desaparecidos, señala la realidad bajo tierra. Ella muestra lo que el relato deja entrever, Montevideo tiene capas y tiene, por lo tanto, un pasado subterráneo. En ese marco, Buba es una fuerza simbólica en el relato. Los perros también eran guardianes del infierno, sin querer considerar a Montevideo como un infierno, por momentos se habrá parecido. Más allá o más acá de eso, en la narrativa, Buba es acompañante de quien narra. Es su compañera. Montevideo es una ciudad donde, sumando de manera estadística, las personas o familias, los núcleos domiciliarios, digamos, conviven con dos perros a la vez, por lo tanto parece bastante atinado incluir una perra. La canción ”Elmer, el gruñón”, de alguna manera pedía la presencia animal en la narrativa y Buba llena ese espacio. Por supuesto, además, introduce de forma lateral el tema animal, en el texto ella es uno de los personajes que va moviéndose a su antojo, decidiendo a dónde ir, qué hacer, con quién jugar. Buba es una perra montevideana que juega en la Ramírez, que va a marchas, que hace de su vida la mejor posible. Nunca sabremos cuál es la vida de perro que una perra precisa, tal es su capacidad de adaptación, pero sí sabemos cuál es la que no necesitan: la del maltrato. Me pareció bien que la acompañante de la narradora fuese una perra con criterios propios. Seguramente, alguna, alguno, habrá. Y Buba es, además, una palabra que aparece en la canción del disco llamada “Señor juez”, en el estribillo. En cierto sentido, Buba, con su ritmo de aparición/desaparición, podría ser una suerte de estribillo en el relato.
Haber investigado sobre el grupo te produjo nuevas reflexiones. Sobre como vivías aquel momento y lo visionas ahora. Cambio algo tu opinión sobre esto.
– No sé si puedo contestar esa pregunta, en general confirmó mis sentimientos hacia la época. Un momento efervescente y difícil. La vida siempre tiene su grado de complicación, por supuesto, pero la salida de la dictadura fue una etapa de tomar muchas decisiones a nivel colectivo. Decisiones definitivas, porque no iba a haber segunda vuelta. Tal vez, como a muchas personas, me hubiese gustado que la retirada militar hubiese sido completa, que no hubiese habido intolerancia, razias. Fue un momento de cambio generacional, de advenimiento de nuevas estéticas, en esos momentos invariablemente hay lucha, agentes de cambio y oposición a él. El Uruguay no fue una excepción. También es lógico pensar que esas luchas serían las que hacen interesantes e importantes los cambios.
Tu compilación de testimonios llevó a vincularte con Baroncini y con Calvín, los miembros sobrevivientes. Como fue esa relación y tras ella, como emerge la figura de Renzo Guridi. Artista relevante, quién a pesar de su notoriedad, sus diversas circunstancias, lo convirtieron también en un “outsider” cultural.
– El intercambio de ideas, vía Zoom, fue muy cordial, ellos son personas muy abiertas y dispuestas a compartir sus recuerdos. No nos conocíamos de nada y fueron muy francos, amables. La figura de Renzo para ellos es la de un amigo, alguien por quien sienten respeto y afecto en todos los distintos niveles posibles. Es muy lógico, pues compartieron parte de su juventud en un proyecto creativo. Eso une mucho a las personas, las amiga, compartir el fervor de los 20 y pico no es poco. Desde la perspectiva de la banda, la idea es que cada uno de ellos hacia aportes para ella. Trabajaban, según entendí, a la par.
Creo que Renzo era un creador y sus creaciones son, por definición, genuinas, por lo tanto, sus obras son como si fueran un aleph borgiano. En una obra genuina, hay intercambios de todo tipo, tanto estéticos como ideológicos. Los intercambios nutren y nada surge de la nada. ”Policías” podría ser ejemplo de esto que te digo.
* Rosana Malaneschii. Escritora, Artista Visual, Socióloga y docente, durante cuatro años fue Presidenta de la Casa de Escritores de Uruguay. Creadora de “Zona Poema”, a obtenido premios literarios en diferentes géneros. El último de ellos en 2019 con la obra “Con Anna Ajmatova”, Primer Premio de Poesía Juan Carlos Onetti. Como artista visual creo la “dramaturgia poética”, participado en diferentes muestras colectivas, en el país y en el extranjero.
** Los Tontos.
Estuario editorial. Serie discos. Montevideo 2024.
277 páginas, referencias y documentos incluidos.
Fotografías inéditas de Mario Marotta.
https://estuarioeditora.com/libros/los-tontos/
Fotografías de la entrevista de Julio A. López (Yula). Tomás inéditas. 1° Montevideo Rock. Escenario Principal, Rural del Prado, 1986.
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