

El 19 de setiembre, fecha en que nació Eduardo Mateo, las gestoras culturales Patricia Papasso y Sabrina Silva proponen una celebración que se aleja del homenaje tradicional. Y hay algo muy importante en esta propuesta: ellas no buscan repetir a Mateo, sino preguntarse qué parte de Mateo vive todavía en quienes crean música hoy.
Será una noche de canciones, vinilos, libros, visuales, encuentros y nuevas miradas para celebrar una obra que no parece haber terminado de suceder.

Eduardo Mateo nació en Montevideo el 19 de setiembre de 1940 y partió fisicamente en la misma ciudad en 1990.
Músico, compositor, guitarrista, poeta y arreglador, fue una figura decisiva en la transformación de la música popular uruguaya, atravesando el candombe, el rock, la bossa nova, el jazz y otras sonoridades para construir un lenguaje profundamente personal.
Pero quizá la pregunta más interesante no sea qué fue Eduardo Mateo, sino qué sigue siendo.
Desde esa pregunta nace el Día Mateo, una iniciativa de las gestoras culturales Patricia Papasso y Sabrina Silva que tendrá su primera edición este sábado 19 de setiembre, a las 21 horas, en Sociedad Urbana Villa Dolores. Y hay una coincidencia que parece escrita por algún guionista particularmente afectuoso: el mismo día en que se celebra el nacimiento de Mateo es también el cumpleaños de Patricia Papasso.
Patricia Papasso es productora, manager y gestora cultural con dos décadas de trayectoria en el ámbito público y privado. Fue coordinadora del Instituto Nacional de Música y trabajó durante casi veinte años en la Dirección Nacional de Cultura. Desde su agencia Hasta Las Manos desarrolla proyectos vinculados a la música, la producción, la circulación, la internacionalización y el acompañamiento de artistas. En 2026, además, fue reconocida por Cooparte por su trayectoria y su aporte a la música emergente e independiente.
Sabrina Silva, por su parte, es productora, programadora y consultora cultural con más de veinte años de trayectoria en televisión, radio, management artístico y proyectos musicales. Es productora general de la Televisión Nacional Pública, socia de Radio Voxi, manager de Filo, programa contenidos en espacios culturales y trabaja en procesos de profesionalización, producción, comunicación y posicionamiento de artistas. Su recorrido articula el ámbito institucional con el independiente y una mirada estratégica sobre el ecosistema cultural regional.
Dos trayectorias de mujeres talentosísimas y creativas que se encuentran alrededor de una misma intuición: gestionar cultura no consiste únicamente en producir espectáculos, también implica decidir qué se pone en circulación, qué voces se escuchan, qué memorias se mantienen activas y qué puentes se construyen entre quienes estuvieron antes y quienes están creando ahora. Por eso el “Día Mateo” no quiere ser solamente una noche de versiones.
Durante mucho tiempo, Mateo fue pensado como un músico para músicos. Una obra compleja, sofisticada, difícil de clasificar. Pero Papasso y Silva proponen correr esa frontera.
Porque la influencia de Mateo no está únicamente en las citas evidentes. También puede aparecer en una forma de tocar la guitarra, en una percusión, en una determinada relación con el ritmo, en una melodía aparentemente sencilla, en una manera lúdica de acercarse a la música.
“Hay un Mateo en algún lugar en su universo creativo”, dicen.
Y quizá esa frase sea una de las mejores maneras de entender lo que sucederá el 19 de setiembre.
La programación reúne distintas generaciones. Estará Estela Magnone, una figura fundamental de la música uruguaya; Santiago Moraes, desde Argentina, aportando una mirada rioplatense; Juana Buscaglia, una de las voces jóvenes de la propuesta; y Pascual Márquez. La elección no es casual: busca poner en diálogo edades, experiencias, procedencias y formas diferentes de crear.




La celebración también incorpora una dimensión de género y diversidad que las gestoras consideran parte de la curaduría. No como una decoración agregada a último momento, sino como una decisión que forma parte del modo en que imaginan el ecosistema cultural.
Porque toda grilla dice algo. Toda programación es, en algún sentido, una declaración.
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Hay algo profundamente uruguayo en la relación con la memoria: muchas veces parece más sencillo llorar a nuestros artistas que celebrar aquello que dejaron.
El Día Mateo propone otra cosa. No tomar la muerte como punto de partida, sino el nacimiento. No preguntarse solamente cuándo terminó una vida, sino qué comenzó con ella.
La propia fecha del 19 de setiembre contiene esa pequeña inversión simbólica. Eduardo Mateo nació un 19 de setiembre. Es una instancia para celebrar la obra, celebrar la amistad, celebrar el encuentro, celebrar que una canción escrita hace décadas pueda llegar hasta una persona que todavía no había nacido cuando fue compuesta.
La propuesta parte de allí: del deseo de que cada 19 de setiembre pueda convertirse en una nueva oportunidad para mirar qué está ocurriendo con el universo creativo de Mateo en el presente. No repetir la misma celebración, sino permitir que cada edición sea distinta porque también serán distintos los artistas, las canciones, las edades y las preguntas.
Es una idea sencilla y, al mismo tiempo, filosófica: si una obra está viva, no puede repetirse exactamente igual.
Entonces, las entrevistamos para que nos contaran más sobre su iniciativa.
¿De dónde nace la idea del Día Mateo?
Patricia Papasso: “Nosotras somos productoras y colegas, y nuestro foco siempre es apostar al autor y a lo emergente, ayudar propuestas y generar oportunidades. En el caso de Mateo hay algo que toca a todo el sector de la música. No solamente importa la obra que dejó, sino lo que esa obra genera hoy.
Ese es el motivo del Día Mateo. No es un homenaje convencional. No queremos juntarnos solamente a hacer temas de Mateo. Queremos mostrar cómo su obra está inspirando a quienes hacen música hoy”.
Sabrina Silva: “Antes de hacerlo hablamos con personas que estuvieron directamente involucradas con Mateo. Con Urbano, con Trasante, con Buscaglia, con Fattoruso, con Alberto Wolf y con otros músicos que compartieron con él.
Y todos tienen su visión, pero hubo algo que nos pareció muy interesante: a ellos les puede emocionar más ver qué están haciendo las nuevas generaciones con todo ese legado que escuchar nuevamente las mismas versiones de hace cuarenta o cincuenta años.
Ahí dijimos: estamos bien rumbeadas, porque nuestro objetivo siempre fue ese”.
Entonces, ¿la idea no es hacer un tributo tradicional?
Patricia Papasso: “Exactamente. No es llamar a artistas para hacer las versiones que hicieron con Mateo. Queremos ver cómo ese legado está vigente hoy en las nuevas voces.
Hay proyectos de tributo y están buenísimos. No estamos diciendo que eso esté mal. Pero este tiene otro motivo”.
Sabrina Silva: “Es también una manera diferente de pensar el legado. En otras disciplinas, cuando un artista deja una obra, esa obra puede ser revisitada desde distintas miradas curatoriales y mantenerse viva en lo contemporáneo.
Con la música muchas veces la única posibilidad que queda parece ser versionar las canciones. Y nosotros queremos preguntar qué pasa hoy con ese universo creativo de Mateo”.
¿Cómo pensaron la selección de los artistas?
Sabrina Silva: “Fue muy importante que fuera intergeneracional. Hay gente muy joven, de veinte años, gente de nuestra edad y gente de más trayectoria. Queríamos que hubiera una comunicación entre ellos, que pudieran compartir experiencias y conocimientos.
Patricia: También quisimos una mirada rioplatense. Santiago Moraes, por ejemplo, tiene una obra muy vinculada a las dos orillas. La música uruguaya en él aparece de manera natural. Recientemente hizo canciones de Zitarrosa y su mirada sobre el Río de la Plata está muy presente.
Y después están Juana, que es muy joven, y Pascual, además de Estela Magnone, que para nosotras es una artista enorme”.
¿Qué quieren mostrar cuando hablan de “el universo Mateo”?
Patricia Papasso: “Creo que es uno de los artistas más influyentes de la música popular uruguaya. A veces no es tan explícito, pero aparece en muchas sonoridades, en la manera de tocar la guitarra, en las percusiones, en un montón de cosas que hoy ves en artistas jóvenes.
Hay una fanática de Mateo que escucha una canción de alguien joven y dice: “Pa, esto es Mateo”. Hay un Mateo en algún lugar de ese universo creativo.
Eso es lo que queremos poner arriba del escenario. Que los artistas muestren su universo creativo, aquello que los hace hacer música hoy”.
Sabrina Silva: “Y eso atraviesa toda la grilla. También la diversidad, las generaciones, las mujeres, los vínculos. No es casualidad cómo está armada”.
Hay una coincidencia muy linda: el 19 de setiembre también es tu cumpleaños, Patricia.
Patricia Papasso: “Sí. Queremos celebrar un cumpleaños que también es mi cumpleaños. Y hacerlo en un lugar lindo, donde podamos compartir.
Por eso también sumamos los vinilos, los libros, los cancioneros. Little Butterfly va a estar con las reediciones en vinilo de Mateo y con los discos de los artistas que van a estar en el escenario.
Es como un cumpleañitos. Celebrarlo con música, pero no solamente con música. A partir de la música aparecen dibujos, textos, libros, discos.
En este país tenemos muchas veces la costumbre de celebrar el aniversario de la muerte. El día que alguien murió es un día triste, claro. Nosotros queremos promover el aniversario de su nacimiento”.
Sabrina Silva “Para mí celebrar un legado es tan importante como duelar a un artista. Después de lo que pasó con Rada pensé mucho en eso. Celebrar lo que nos dejaron, lo que siguen generando hoy los artistas a partir de esa obra, también es una forma de agradecer”.
¿Qué tiene la música de Mateo que permite que siga llegando a generaciones tan diferentes?
Patricia Papasso: “La música de Mateo, además de ser compleja creativa y estructuralmente, es muy accesible. Un niño puede cantarla.
Nosotras criamos a nuestros hijos escuchando Mateo. Hay discos de artistas uruguayos e internacionales que hacen versiones para niños. Y esos niños después pueden llegar a escuchar los discos originales”.
Sabrina Silva: “También está esa cosa lúdica, esa impronta de Mateo. Las percusiones, por ejemplo, pueden generar una conexión muy natural con un niño. Y eso no significa que la música sea menos compleja.
Al contrario. Creo que es la manera en que el creador pone la música”.
¿Creen que todavía se piensa a Mateo como una obra “para músicos”?
Sabrina Silva: “Durante mucho tiempo se decía que Mateo era un músico para músicos. Y hoy, a través de este proyecto, estamos diciendo otra cosa.
La obra de Mateo no es solamente una obra de músicos para músicos. La trascendencia que alcanzó se ve en los niños que disfrutan su música, en las nuevas generaciones que hacen sus canciones mirando su obra y creando a partir de ella”.
Patricia Papasso: “Es una obra invalorable e insustituible. Y justamente por eso también es un desafío para quienes producimos”.
¿Qué significa para ustedes gestionar cultura?
Sabrina Silva: “No es solamente producir shows. Obviamente es un trabajo, una profesión, pero también implica preguntarse qué aporto desde la gestión cultural para generar más accesibilidad a la cultura, difundir artistas, conectar nuevas generaciones y nuevos artistas.
Este proyecto reúne un poco la esencia de lo que las dos entendemos como gestión cultural”.
Patricia Papasso: “Y también significa que desde el sector privado se puede traccionar para generar diversidad de voces y discursos. No solamente tiene que hacerlo el ámbito público”.
¿La gestión cultural también construye una narrativa?
Sabrina Silva: “Totalmente. Cada una de las funciones y roles que forman parte de la cadena productiva de la cultura tienen que asumir esa responsabilidad.
Desde el Estado, desde el ámbito independiente, desde el programador, desde el dueño de una sala, desde los periodistas, desde las gestoras y los músicos, todos estamos construyendo una narrativa sobre la cultura de hoy.
Estamos diciendo hacia dónde queremos ir”
Patricia Papasso: “Ser un privado no te saca responsabilidad a la hora de construir una narrativa sobre la cultura que querés y que buscás.
Obviamente es un negocio. Es una fuente de trabajo y tiene que ser sostenible. Pero más allá de eso, también estás construyendo una determinada cultura desde tu lugar”.
¿Y cómo se equilibra eso con la sostenibilidad económica?
Patricia Papasso: “Ese es uno de nuestros grandes trabajos: que las cosas sean sostenibles y viables, pero que no pierdan la esencia y el alma.
Por ejemplo, en esta actividad todos los artistas cobran lo mismo. Eso también habla del lugar que queremos darles.
Que Juana tenga veinte años y Estela tenga toda su trayectoria no significa que una valga más o menos para esta actividad. Su trabajo tiene el mismo valor dentro de esta propuesta”.
Sabrina Silva: “Ahí hablamos de equidad y no solamente de igualdad. No todos necesitan lo mismo para llegar al mismo horizonte”.
¿Qué importancia tiene para ustedes trabajar con artistas jóvenes?
Patricia Papasso: “Muchísima. Cuando trabajás con músicos jóvenes que quizás todavía no hacen conciertos todos los meses, hay un montón de cosas que también forman parte de la producción: cómo presentarse, cómo armar un rider, cómo compartir con colegas, qué honorarios cobrar.
Eso también es gestión cultural. También es acompañar y quizás desde ese lugar podemos ser modelos a seguir para quienes están comenzando”.
¿Por qué era importante que esto sucediera en Sociedad Urbana Villa Dolores?
Sabrina Silva: “Porque elegir un lugar también implica comulgar con una visión.
Sociedad Urbana Villa Dolores fue el espacio que nos abrió las puertas y nos dijo que quería acompañarnos en esto. Es un lugar donde se comparte una sensibilidad y un deseo de tener un espacio cultural con una visión determinada”.
Patricia Papasso: “Podríamos haber hecho un tributo homenaje en otra sala. Pero esto es más desafiante.
Queremos que el tema se ponga arriba de la mesa, que genere reflexión, masa crítica. Que no sea solamente algo vendible o mainstream”.
¿Qué esperan que ocurra después de esta primera edición?
Patricia Papasso: “Ojalá sea el primer Día Mateo de muchos. Y ojalá haya muchos más días de otros artistas que lleguen con esta visión de celebración y de vigencia”.
Sabrina Silva: “Esta es la primera edición, pero esperamos celebrar a Mateo cada 19 de setiembre. Y siempre va a ser diferente porque la visión que nos atraviesa es el presente. El hoy de hoy no va a ser el hoy de dentro de un año.
Capaz que dentro de un año Juana ya editó su primer disco y está en otro momento de su carrera. Hoy es esta Juana. En la próxima edición quizás sea otra artista que todavía ni siquiera editó su primer disco.
Eso es lo bueno de traer la obra a lo que pasa hoy con la creación de canciones”.
Entonces, ¿Qué sería para ustedes celebrar a Mateo?
Patricia Papasso: “Celebrar su obra con mucho respeto, pero también con alegría”.
Sabrina Silva: “Celebrar la amistad, los vínculos, las distintas generaciones y lo que una obra sigue generando”.
Patricia Papasso: “Y ojalá que podamos construir una comunidad alrededor de eso. Una comunidad de “amigos lindos del alma”.
Porque finalmente de eso se trata también la cultura. De encontrarnos”.