
El regreso de “¿Quién le teme a Italia Fausta?” al Teatro Solís ha marcado un hito en la escena cultural uruguaya, resonando con la misma intensidad que cuando se estrenó hace 35 años.
Esta emblemática comedia, escrita por Miguel Magno y Ricardo de Almeida, ha vuelto a cautivar al público, logrando un éxito rotundo en su reestreno con entradas agotadas en cuestión de horas.
La obra, que se presentó el pasado fin de semana, ha sido un fenómeno teatral que ha perdurado en la memoria colectiva de varias generaciones.
La atmósfera en el Teatro Solís durante las funciones fue electrizante.
Desde el hall, los espectadores compartían anécdotas sobre sus experiencias pasadas con la obra: “La vi hace 30 años”, comentaba una mujer emocionada.
Este sentimiento de nostalgia se entrelazaba con la frescura de los nuevos espectadores que por primera vez se sumergían en el universo de Fausta.
Con un elenco estelar compuesto por Petru Valensky, Virginia Méndez y Marcelo “Fito” Galli, “Italia Fausta” explora temas relevantes como la violencia, la salud mental y la discriminación a través del humor.
Este enfoque no solo entretiene, sino que también invita a la reflexión sobre problemáticas sociales que siguen vigentes hoy en día.
Se conocen las dotes humorísticas de estos actores, es destacable el hilo conductor de Galli con su presentador/apuntador de intachable peinado raya al costado.
Virginia Méndez realiza una exquisita comedia, donde interactúa con el presentador, realizando prácticamente una línea de diálogo paralela, que permiten, entre otras cosas, dar el tiempo suficiente para que Valensky realice los cambios de vestuario que requiere la obra.
En esos cambios de vestuario llega un momento que desarma lentamente a todos. Valensky aborda el tema de salud mental, con un personaje entrañable, llevando al borde de las lágrimas a los espectadores, y llegando el personaje a la lágrima viva.
El teatro Solís entra en un estado emocional cuál montaña rusa. En cuestión de segundos es necesario que el actor se recomponga para que la obra siga.
La obra recibe a medida que avanza aplausos casi en forma continua, aplausos y risas, en ese momento las risas desaparecen. Y el aplauso, al salir el personaje, rompe de forma tal que la obra podría haber terminado ahí.
La interacción entre el elenco y el público tiene un sello distintivo de la presentación, donde las “profesoras de literatura” del elenco no solo actuaron, sino que también involucraron al público en momentos cómicos y críticos.
Antes también hubo un par de interacciones con el público. Un muchacho de la primera fila. Un cronista que fue a realizar una cobertura y que usted está leyendo en este momento.
Nos han enseñado y hemos aprendido que no se escribe en primera persona – voy a permitirme un desliz – Con mucho cariño y orgullo, desde lo más amateur e improvisado, le agradezco a Petru por venir hasta la tercera fila, tercer asiento – contando desde la derecha de la sala – y haberme seleccionado, haciendo que pudiera ser parte integral de Fausta en una de sus funciones de este 2024.
¡Volvamos a la crónica!
A medida que se desarrollaba la trama, las risas resonaban en toda la sala. Momentos como la aparición del póster del Manini Ríos generaron carcajadas, evidenciando cómo “Italia Fausta” sigue siendo relevante al abordar cuestiones políticas contemporáneas.
La obra ha demostrado ser un espejo de la sociedad uruguaya, capaz de adaptarse y resonar con las nuevas generaciones sin perder su esencia.
Con funciones adicionales programadas debido a la alta demanda, “¿Quién le teme a Italia Fausta?” reafirmó su lugar como uno de los pilares del teatro nacional.
La combinación de humor inteligente y crítica social garantiza que esta obra continúe siendo una experiencia inolvidable para todos los que tienen la oportunidad de presenciarla.
En definitiva, el regreso de Fausta no solo celebra su historia, sino que también invita a nuevos públicos a descubrir por qué este clásico sigue siendo tan querido y necesario en el panorama cultural uruguayo.












































