
Y yo hago una confesión como jugando a que a alguien le importe:
Ir a ver a Kevin es pura catarsis.
Hoy se hace difícil separar lo banal de lo sublime. Lo virtual de lo auténtico. Todo es tan incomprensible y bello y caótico y maravilloso y doloroso y amoroso… y fugaz.
Por eso ir a un show como el de anoche ordena algunas estructuras viejas, que no por eso dejan de ser hermosas.
Siempre me hace bailar ir a verlo. Posta. Siempre vuelvo feliz a casa.
El concierto de ayer tuvo el color absoluto de Campodónico. Todo ordenado, Perfecta la música, los ensamblitos, los coros en off, las luces, el orden de las canciones. Es una receta infalible para los productos maravillosos.
Pero la real belleza, para mi corazón, de los toques del Johansen, son sus momentos de entrecasa. Los disfruto como si fuera un amigo tocando la guitarra en mi jardín.
Me embelesa verlo meter pasitos, bailar todo el escenario como si estuviera en su living escuchando una cumbia pop.
Los detalles de ayer:
Para empezar la noche; Diego Presa, arrancando a calentar los oídos. Un musiquero que da cosas bellas hace pila de años; y que anoche ostentó una maravillosa e infantil nerviosidad. Como un chiquilín, parado ahí, solito, él y su guitarra. Sentir tanta vulnerabilidad en un músico que puede visualizarse a la cortita como graduado en su materia, es una lindura; nos dejó acompañarlo, una vez más a cantar con él y su voz tosca y tierna; anoche un poco más lo segundo…
Y después comenzó. Kevin y cía. Yo diría que siempre los toques del mismo músico suelen ser iguales entre ellos y a la vez diferentes, y que entre los diferentes están los especiales. Anoche fue un ejemplo.
Estamos más grandes. Se nos nota. Hemos aprendido de la diversidad de cosas que puede darnos la vida, dejamos un poco a un lado lo estricto, aprendimos que el arte, la música y todo lo sensible, puede sorprender desde cualquier esquina. Nos encanta que nos sorprendan y cuando alguien se anima a mostrarte el producto mezcla terminado, nos resulta fenomenal. Y ahí decís: eso! Cómo le queda ese traje nuevo a esa canción! Esa maraca! ese arreglo, esa voz distinta, ese sonido ….
Así que llega este tipo y propone un cóctel; imaginen:
Lou Reed, Erasure, Mateo, Caetano, Bowie, Leonard Cohen, Natalia Lafourcade, Rada, David Byrne, Jorge Drexler, Violeta Parra.
Agreguen algo de percusión de Arnicho y de piano de Supervielle, y varios ingredientes más igual de sensibles y antojadizos.
Pongan todo junto en un escenario; y solo disfruten la maravilla. No sienten un aire bello entrar a los pulmones?
El disco TU VE es puro corazón Johansen y mucho laburo en grupo, de gente que se respeta y admira. Se palpa a rabiar.
La noche se salpicó de canciones. Y de detalles de amor. Vaya si los estamos precisando.
La belleza de cuidar a los amigos y al público de la misma manera, y valorar el privilegio absoluto de tener el don de cantar y contar desde los lugares sencillos y el trabajo profesional y amado.
Un apretón en el pecho especial dedicado al Zurdo Roizner, por tanto.
Pasaré lo que queda del día escuchando las preciosas canciones del TU VE en los auriculares.
Y a modo de formalidad solo se me ocurre decirle algo, si es que aún está leyendo esto; si es posible para usted hacerse un lugarcito, nunca deje de ir a ver a Kevin Johansen si llega a su ciudad… decore el jardín y solo deje que empiece a sonar. Baile.
Ir a la fotogalería














































