Kevin Johansen, “Vecino”, en vivo en La Trastienda Montevideo, segunda noche, sábado 21/11

Un buen vecino

 

El pasado sábado 21, tuvimos la oportunidad de asistir al segundo de los tres shows programados (20, 21, y 22), del músico, cantautor y compositor argentino-estadounidense Kevin Johansen. Esta seguidilla de conciertos en Montevideo marcan el regreso a los escenarios con público en vivo, algo que el músico no realizaba desde febrero, (sacando los conciertos vía streaming que hizo en los últimos meses), y con la inmediata posterior emergencia pandémica esa posibilidad del “vivo cara a cara” se había cortado, hasta hoy. Con el aforo de la sala limitado, cumpliendo el estricto protocolo sanitario establecido (tapaboca, alcohol en gel, toma de temperatura), el público se dispuso en unas cuantas mesas, con la separación debida que impone la situación. El músico propuso tres shows íntimos, sin su banda (The Nada), con una ínfima escenografía de una lámpara, una mesa y una silla, y apenas él con una guitarra acústica. Si hay algo que a Johansen no le cabe son los encasillamientos musicales, su abanico musical es tan amplio, que cada obra suya es como un mismísimo recorrido sonoro por la música del mundo. El artista desde el inicio planteó a los presentes la posibilidad que le pidieran canciones que deseaban oír, para sumarlas al listado que él ya tenía programado. De modo que el público clamaba por éste o aquel tema, y Kevin complacía los pedidos. Párrafo aparte merece el vínculo casi personal que este artista tiene con su público. Haciendo gala de un carisma y una simpatía superlativos, Johansen desgranaba entre canción y canción, un sinnúmero de experiencias y anécdotas de su vida personal, a la cuales le agregaba un humor inteligente e incluso irónico, que la gente celebraba. Porque además de un concierto de música, fue también una charla muy amena, como quien nos recibe en el living de su casa, y nos cuenta sobre su vida. En un show que excedió en unos minutos a las dos horas, y de un recorrido cancionero extenso (¡casi 30 canciones!).

El recital comenzó con la canción “Es como el día” del disco “Mis Américas Vol. ½” del 2016, para explicar luego el músico que su siguiente tema “De repente”, tiene mucho que ver con sus años de adolescente en el montevideano barrio de Malvín, ciudad en la cual, el artista recalca que forjó sus primeras armas musicales e interese artísticos. Luego llegó la primera del último disco “Algo ritmos”, de 2019, “Mi querido Brasil”, un lindo homenaje a ese país. Sorpresivamente aquí, y a pedido de una persona tocó “La cumbiera intelectual” (“esa la tenía pensada para más tarde, pero siempre hay un precoz”, bromeó, “pueden bailar en sus asientos”, dijo), y claro, fue cantada y bailada desde los asientos (“es como un meneo pandémico”, ironizó con humor). Siguió una larga lista de temas saltando de un disco a otro; “En mi cabeza”, “El círculo”, y una preciosa versión de “Modern love” de David Bowie, fueron las siguientes. Permanentemente, el artista enganchaba las canciones con esas historias de vida personales, que mezclaba con toques de humor oportunos.

El recorrido continuó, y sonaron “Tiene algo (Interesting little thing)”, para llegar a una de las más coreadas de la noche, del disco “Sur o no sur”, de 2002, “Down with my baby” (muy conocida por haber sido la banda sonora de una novela). Siguió con “No digas quizás”, para dar paso a la interpretación de “Vecino”, (como Johansen tituló a estos conciertos, que es además una canción de su disco “Bi”, de 2012), momento en el cual subió como invitado al escenario Daniel Drexler para cantarla a dúo, en un disfrutable y ameno contrapunto jugando y bromeando con la vecindad rioplatense. Pasado el invitado, siguieron “Fantasmas de carnaval” y “Everything is”, para luego hacer dos temas que escribió a medias como “Baja a la tierra” (co-escrita con la mexicana Lila Downs) y otro de los clásicos “No voy a ser yo” (co-escrita con Jorge Drexler). La milonguera “Daisy” y “El palomo” continuaron el set list, para meter tres de sus canciones más conocidas seguidas como son “Desde que te perdí”, ”Anoche soñé contigo” (muy conocida por ser hace unos años la canción institucional de un shopping montevideano), y la muy festejada “Guacamole”. Entre las canciones suyas, también tocó de manera espontánea “Moonshadow” de Cat Stevens. La noche iba culminando, pero aún quedaba más. Para finalizar el show, Johansen eligió “S.O.S. tan fashion (Emergency!)”, y la apropiadamente titulada “Fin de fiesta”. Aquí el músico dio por terminado el concierto, pero el público no, ya que la conexión y ambiente generados, llevó a que el artista tuviera que volver para los bises. Nadie se había movido de sus lugares cuando Johansen comenzó a ejecutar, ahora sí, las últimas canciones. “La Bach-chata” y “La hamaca” fueron las precedentes que condujeron al final con la canción “Sur o no sur”, del disco homónimo de 2002. Culminado el recital, la sensación de cercanía fue algo que flotó durante todo el show, y no sólo cercanía física, sino por la manera en la que Kevin nos contó esas variadas experiencias de vida, que tenían que ver con sus orígenes, sus padres, sus colegas, todo el bagaje vital de un hombre que nacido en Alaska, vivió en lugares como San Francisco (California), New York, Buenos Aires, y esos dos años formativos en su adolescencia en Montevideo, y que llegó incluso a tocar durante varios años en el mítico club neoyorkino CBGB.

El caudal de anécdotas fue riquísimo, y las forma de transmitirlas hacía que no entorpeciera la interpretación de las canciones, sino todo lo contrario, había la sensación de que a la gente le gustaba ese modo de recital musical/conversacional que desarrolló el artista. Eso no lo logra el músico que quiere, sino quien sabe hacerlo. La fiesta continuaría una noche más, y cabe decir que el artista tuvo que hacerse hisopado y una cuarentena de una semana encerrado en un hotel. La parte uruguaya que Johansen lleva consigo, lo hace un poquito de acá también, cosa que él mismo se encarga que quede bien claro. Es que Kevin Johansen juega casi de locatario cuando viene a éste, uno de los lugares del mundo a los que él les ha declarado su amor y siente como un hogar.

 
 

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Paulo Roddel

Paulo Roddel

Nació e1 13 de octubre de 1977, en Montevideo, Uruguay. Ha publicado poesía y cuentos en revistas y antologías de escritores. Editó fanzines y publicaciones de rock de circulación under en Montevideo (1997-2000). Co-fundó los grupos de poetas 7 Segundos y Seis50, grabó los cds de poesía “Siete Segundos en la vuelta de tu oreja” (Grupo 7 Segundos, 2002) y “Ablación del Habla” (Grupo Seis50, 2006). Ha publicado cuatro libros de poesía Trapos (2004), Palidezco (2010), Ama/zonas (2014), y "El ceño del sueño" (2016). Ha colaborado en los periódicos La Diaria y La República, fue co-redactor de la revista cultural Fango (Premio Fondos Concursables del MEC, 2010-2011), colaboró en las revistas culturales H-enciclopedia, El Boulevard, Revista Ricardo Reis, Revista Vadenuevo, Artesuburbano, Revista Once, Magazine Montevideando, Suplemento El País Cultural, entre otras publicaciones. En 2014 participa de la realización Poetas - Proyecto Cross Media. Colabora desde el 2010 en el portal cooltivarte.com. Participa en ciclos literarios y encuentros de escritores tanto en Uruguay como en Argentina, y como columnista invitado en radios tratando efemérides vinculadas al rock. Como periodista cultural ha entrevistado a numerosas destacadas figuras de la cultura, tanto uruguayas como extranjeras en diferentes disciplinas artísticas. Colabora también en la revista digital Lamás Médula, de Buenos Aires. Es docente de inglés, librero, y actualmente cursa la carrera de Licenciatura en Ciencias Históricas en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UdelaR.