
TRAIDORES 40 AÑOS DE “MONTEVIDEO AGONIZA” EN LIVE ERA
Fría noche del apenas iniciado mes de setiembre, y a las 20:30 todo ya se encontraba pronto en la calle Uruguay para dar inicio a la segunda noche de rock pactada. En la esquina del carrito de chorizos algunas remeras flameaban ofreciéndose para su venta; Los Estómagos y los 80s, pero por supuesto la que acaparaba más era: Traidores Montevideo Agoniza, el leit motiv de la noche, en de la conmemoración por los 40 años de un disco que marcó a fuego a una generación.
Dentro del local, una sala abarrotada, que le daba calidez a la noche, y que presentaba a los Traidores con entradas agotadisimas, para rememorar las canciones de ese disco, y algo más…
Un rato antes de las 9 de la noche con puntualidad, dio inicio el show, marcando una excepción a lo que sería el primer gran bloque del show, pues la canción elegida para el comienzo fue la canción “Hojas en blanco” proveniente del que sea quizás el disco al cual menos acude la banda, su disco negro: Hojas en blanco/ Que tu mismo llenarás /Solo tu puedes hacerlo/ Solo tu me traicionarás/ Hojas en blanco.
Pegado a la primera canción, comenzaron a desfilar las canciones de “Montevideo Agoniza” como “La Muerte elegante”, “Viviendo en Uruguay” y por supuesto “Flores en mi tumba” apareciendo ya en los primeros temas, para el deleite de las 400 personas presentes, y que ya vitoreaban a ese gran guitarrista llamado Victor Nattero.
A Juan Casanova se lo veía consustanciado y prendido con el público al cual siempre le agradece y le dedica algunas palabras entre los códigos propios de la relación que tiene la banda con los seguidores. Y es que precisamente, a raíz del reflejo de la edad se notaba especialmente una gran cantidad de público fiel de la banda que siempre está presente en cada vuelta a los escenarios. Con un poco de humor Juan le responde “Soy tío abuelo!” esa es la parte final del diálogo en la cual alguien desde el público le grita “abuelo”! ironizando con comentarios anteriores del cansancio por el show de la noche anterior y sus ensayos respectivos, todo en clave de humor y risa.
A esta altura, la gente no solo está gozando las canciones, que siguen pasando en forma contundente con el destaque de la enorme “Viviana es una reaccionaria”, pero con un sonido y una prestancia que hace al disfrute de los oídos y algo más de los escuchas, porque las canciones de Traidores no solo se escuchan y se disfruten, sino que se sienten a flor de piel.
Desde el público se festejan una y otra vez los himnos, y algunas coincidencias en pedidos que no tendrán su recibimiento; una y otra vez suena el pedido de “Barrio rico”, Juan intenta explicar lo que ya ha hecho en varias oportunidades sobre que no le representa esa canción y el contexto en el que fue creada, pero los peticionantes también con humor e insistencia lo vuelven a hacer y al final el hilo del relato de Juan solo deja espacio para seguir con otras canciones.
A flor de piel y a pesar del frío, en el medio de la sala, había lugar para un pogo más íntimo. En la conjunción de tal vez “padre-hijo” un adolescente se saca las ganas de bailar en las canciones que fácilmente lo doblan en edad, lo acompañan personas que pasan largamente los 40, pero todo es natural, porque hay un legado no escrito que se descifra en el sentimiento de las canciones, basta solo con percibir “Bailando en la oscuridad” e instruirnos en la lectura de su propio espíritu.
También hay en el pogo espacio para que algún torso cuarentón quede al desnudo y su remera desplegándose como un turbo, la euforia del show hace que el goce sea pleno. En un momento la persona, ya mira más al público que a la banda y la conexión es total con el rock. Lo miro unos segundos y veo en sus ojos una total emoción, el tipo se acerca a quien tenía al lado le muestra la remera que tenía el logo de otra banda de punk rock uruguaya, que como Traidores, a veces vuelve a los escenarios. Me doy cuenta que es el festejo del instante, lo que hoy disfrutamos y tal vez mañana no podamos, se miran un segundo y se dan un abrazo, el show sigue y viene la canción “Montevideo Agoniza” que suena como una aplanadora, no son menos “Juegos de Poder” y “Buenos días presidente”: FUERTE Y AL MEDIO.
Con este set basado en el disco que diera título al show, iba terminando el primer y gran bloque, dejando algunas otras canciones de otras épocas para el gran disfrute de la gente que siempre las espera con gran ansiedad, y que las va pidiendo a lo largo de la noche, algunas especialmente como “De amor y de guerra” o “Máquina”
Pero también hubo un espacio realmente prometedor en el cual después de muchos años presentaron 2 canciones nuevas: “esto es lo que sale cuando nos podemos juntar con el primo” diría Casanova antes de presentar “Leales y traidores” una canción con el Adn de la banda que trae a cuento las mismas cuestiones que han inspirado a la banda en todas sus épocas Pero la calle/ las cosas/ se llaman por su nombre/ Tiranos/ ovejas, leales y traidores.
La otra canción con rótulo de presentación, también contiene un gen muy traidor, trae una hermosa melodía en una composición similar al disco “Primavera Digital”, la nostalgia de la letra, le da un gran punto y la referencia local, le da un abrazo intenso y profundo: “Mil veces morí y renací de las cenizas, Montevideo te mata, mientras agoniza”.
Ya llegando el final quedaba poco espacio para algunas canciones de las más queridas como la ultra melancólica “Ella sabe bien” y la final y rabiosa “Radio Babilonia”, en la cual una avanzada de Traidores del fondo de la sala no pudo contener las ganas de agitar esa canción tan directa, y más sabiendo que la noche iba finalizando.
A partir de allí solo esperar un nuevo encuentro, que para tranquilidad de su público fiel, será en breve.