
Junio 2024
Fueron parte de todas las cosas rotas que cubrían el suelo de aquella ciudad siempre gris. Una ciudad difícil, complicada, donde costaba identificarse entre tantos restos. Parte de un cúmulo de arrugas que, empecinadas, buscaban modificar la silueta rala del país.
Fueron alguna de esas partes rotas, algún fragmento de ese pasado que quedó colgado en el tiempo para siempre. Andábamos por ahí, y fuimos por qué nos tocó ser. En 1984, como en el sueño de Orwell, era vital dejar pistas bajo los pasos, para encontrarse, para levantar los restos intentando armarse de fe. Los Traidores eran la música de fondo, una melodía fundamental, además de las miradas cómplices, además de algún vino disuelto en rabia con el cual hacerse de coraje para patear puertas cerradas a cal y canto.
Nunca se sabrá realmente todas las madrugadas que se asesinaron. A pesar de eso nacieron flores en las canaletas, en las bocas de tormenta del desengaño. Los Traidores y alguna que otra banda. Esos eran los tesoros. Alcanzaba con mirar alrededor para ver que la confusión lo envolvía todo, absolutamente todo. Los “señores” no habían dejado nada en pie. Nada sano, nada con vida ¿Cómo se podía rescatar el reino escondido? Con huracanes, con rebeldía, con terremotos, con peleas interminables luego atravesar ríos de alcohol. ¿Es difícil comprender? El aire estaba salado, las calles vigiladas, la sangre comprimida. Hasta que llegó ese grito.
¿Cómo? Con la voz de esos Traidores saturados de desesperanza, envueltos en el fuego desatado por los locos, ardiendo en las barbas de la miseria. Una voz evitando la claudicación de la derrota. Esas canciones salvaron. Nos salvaron. Ayudaron a calzarse los championes gastados, a subirse el cuello de la campera raída, a besar bocas-antídoto mientras se caminaba (siempre se caminaba) atravesando la noche, evitando razzias y buscando ese sonido, ese faro.
Un puñado de canciones llevando el pulso de cientos de corazones desencantados. Un puñado de canciones construyendo una coraza con los escombros de un país desvastado, traicionado. Gente buscando desesperadamente un lugar donde descansar, donde apoyar la cabeza y soñar con lo que les pertenecía y escondían.
Es hora de volver a ese sonido que nos llama cuarenta años después. Es extraño. Muy extraño. Las canciones siguen sonando con una vigencia que asusta. Es hora de alejar los fantasmas. Cosa de locos, el respiro está en una banda que ya no es. La voz, las palabras de Juan. Víctor soltando acordes disueltos en delay. Juntarse con los amigos que siguen en pie, con los hijos que crecieron acunados en el vuelo de esas melodías y en el martillo de esas poesías con rumbo de guerra.
Juntarse, mirarse a los ojos y decir que el camino siempre fue el mismo, sin desvíos, sin engaños ni renuncias. Sin nostalgia. Ellos desde arriba del escenario. Nosotros desde abajo, en el mismo planeta.
Nos vemos ahí.
Salú.
fino.
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🔥 Se viene un show de colección@Traidores_uy cumple 40 años y se festeja el 17 de julio en el @AuditorioSodre. pic.twitter.com/HPVdZ4TyPs
— bizarro ® (@bizarrouruguay) April 26, 2024
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