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Del 10 al 27 de setiembre 2026 se presenta en la sala del espacio cultural La Cretina (Soriano 1236), la 2ª edición del “Festival Cretino”. El festival se enmarca en la celebración del octavo aniversario de la apertura de la sala y reúne una programación que incluye más de 30 propuestas de teatro, música, artes visuales y exposiciones de artistas locales y de Argentina.
Para conversar sobre el Festival y las propuestas que se presentan en esta nueva edición, entrevistamos a Federico Guerra, director, escritor y actor de la compañía de teatro “Los Cretinos”, y cofundador de La Cretina.
Una vez más, La Cretina abre las puertas de su casa para presentar una nueva edición del “Festival Cretino”. Durante dos semanas, el festival propone una programación diversa que reúne distintas expresiones y propuestas artísticas. ¿Cuál es el eje o foco de esta nueva edición y qué buscan generar con la programación de este año?
El Festival es una idea que surgió a partir de las propuestas de la casa, obras que han ido pasando por la casa y contactos que fuimos generando. Vimos que eran más que suficientes para poder reunirlas en una jornada comprimida a la que decidimos llamar “Festival Cretino”. Nos gustó lo que hicimos en la primera edición del festival; nos gustó poder generar y compartir esa apuesta y traer espectáculos extranjeros. No nos gusta quedarnos quietos: nos gusta estar en movimiento.
Se trata de un festival con características particulares. Generalmente los festivales reúnen muchas propuestas y se realizan en muchas salas. Este es un festival que sucede en una sala pequeña, durante un poco más de dos semanas de mucha actividad.
El año pasado el foco estuvo muy puesto en un repaso de nuestras obras teatrales. Tuvimos una primera semana que incluyó las obras del grupo “Los Cretinos”, el grupo que hicimos con Fernando Amaral y del que toma el nombre la casa. Se presentaron “Snorkel”, “Cretinos”, “Jirafas y Gorriones”, y estrenamos “Las Cosas que Mueren”, que este año vuelve a estar en el festival. Fue una manera también de hacer un repaso por nuestro trabajo y extenderlo en un festival al que invitamos también a gente de Buenos Aires, como Gustavo Garzón, que vuelve para esta nueva edición.
Esa etapa inicial fue de ponernos al día con nuestros textos y nuestras producciones; fue como una manera de hacer un repaso por nuestras obras y nutrirnos mucho de propuestas externas.
Este año fue querer hacer algo mucho más variado, en el que estén presentes nuestras propuestas, e intentar enriquecerlo con muchas cosas de afuera. También buscamos un equilibrio más fuerte entre música y teatro, que son los puntos más fuertes del festival, y exposiciones y DJs, que son también parte importante del festival.
Uno de los objetivos fue traer más gente de Argentina. Este año va a estar Gustavo Garzón, que el año pasado vino con un documental y esta vez viene con un espectáculo teatral que estrena acá en Uruguay, en la casa. Viene Santiago Gobernori, un actor y dramaturgo más contemporáneo a mí, y se agrega Rafael Spregelburd.
Vienen también Miss Bolivia, Santiago Moraes, Paul Higgs y Diego Arquero, o sea varios artistas rioplantenses. Este año decidimos fortalecer el intercambio con Argentina. Por distintas situaciones, políticas, económicas y de políticas culturales, están viviendo mucho a Montevideo, a distintos teatros, y esto ha generado mucha sinergia y contactos con ellos, ya que La Cretina, por suerte, es un lugar de encuentro cuando vienen a Uruguay y esto permite que se vayan cocinando cosas.
Por ahora estamos muy limitados por el tamaño de sala y temas económicos. Por eso recalco que es un festival con un espíritu grande pero que, lógicamente, por nuestras dimensiones termina siendo un festival que tiene una particularidad muy buena: es una propuesta intimista. Porque una salita de 70 personas permite tener a un Gustavo Garzón o una banda al lado, que no es lo mismo que verlos en una sala grande, como el Solís. Y ese es el espíritu del festival.
En un momento pensamos hacer el festival cada dos años por todo lo que conlleva y poder hacerlo mejor. Finalmente, el equipo decidió que está bueno mantenerlo año a año y, a pesar del esfuerzo que lleva, es muy gratificante y queremos que siga estando; queremos que sea algo que se mantenga y vaya creciendo.
Hemos ido ampliando la sala y la idea es que la casa vaya creciendo. Quizás en un futuro el festival puede asociarse con otra sala para crecer. Es una cosa a la que estamos siempre abiertos, pero también nos gusta honrar la casa, honrar este espacio.

Me pareció interesante lo que planteás en una nota acerca de que el festival no es simplemente una suma de espectáculos, sino que tiene una unidad y propone un cruce entre distintas disciplinas. ¿Qué tipo de diálogo se genera entre esas diferentes expresiones artísticas?
Todos los días, además de un espectáculo en sala suele haber un after para intentar mezclar públicos e intentar también que aquellos a quienes, por ejemplo, les gusta mucho y vienen más por el palo de la música, tengan la oportunidad de unir la música con el teatro. Es también retomar lo que fue el comienzo de “Los Cretinos”, cuando estábamos en El Galpón y llamábamos a bandas a tocar arriba del escenario. A veces creo que el teatro perdió esa irreverencia que tiene la música y cierta cosa de festejo. Creo que este cruce ayuda a que los artistas de distintas áreas nos conozcamos. Muchas veces hay músicos que no tienen idea de los teatreros, así como los teatreros no tenemos idea de los músicos. Pero tenemos muchas cosas en común: nuestra bohemia, nuestra manera de llevar a cabo los proyectos, porque sufrimos las mismas cosas, y compartimos el mismo gusto por el arte, expresarse y el decir cosas. Yo puedo hacer teatro, Tabaré Rivero puede hacer música, pero nos sentimos muy identificados con una misma línea de pensamiento y manera de comunicar. Y esto ha empezado a suceder con un montón de artistas y con otras disciplinas, por ejemplo, la fotografía.
Cuando uno habla, charla y conoce gente, quizás primero porque se encuentra en la mesa de La Cretina, a partir de ese encuentro logramos hacer cosas en conjunto. Creo que ese encuentro es necesario y nos ha hecho bien para enriquecer tanto las propuestas teatrales como musicales. Sobre todo, creo que le ha hecho bien al teatro, que es el que quizás necesitaba acercarse un poco más a otras disciplinas.
La Cretina busca eso, que la casa sea una experiencia unificada en ese aspecto y variada, y eso la hace muy interesante.

En relación al público, ¿hay un perfil de espectador al que apunte especialmente el festival?
Apostamos a todo el público. Creo que el público al que apostamos es el público curioso, con ganas de ver cosas distintas. No me gusta que la casa apunte a un público puntual; de hecho hay propuestas muy distintas.
Apostamos a poner precios populares, a arrimar los públicos de cada uno de estos artistas e ir llegando cada vez más a un público al que le guste el arte y le guste ir a compartir todos los días una propuesta teatral distinta con alguna banda después tocando afuera.
Nuevamente va a estar en esta edición La Tabaré con banda entera; va a estar Santi Moraes ex integrante de “Los Espíritus”; “Mestizo”; Flavio Galmarini que trabaja en la casa y músico de “La Teja Pride” y de “Los Hermanos Láser”.
Quedé con un poco de ganas de que hubiera más teatro de acá. Las obras no extranjeras que incluimos este año son una obra mía, “Las cosas que mueren”; “Cretinos” con un show de sketches que la gente pide mucho y hace tiempo que no lo hacemos, y “Baile de huesos” y “Eventos adversos”, un par de obras que ya han hecho alguna temporada en la casa.
Mi debe con este festival es poder hacer un festival un poco más teatrero. Para eso preciso ver más teatro de acá, ver nuevas cosas que van surgiendo y buscar con quienes tenemos puntos en común, que son muchísimos, para hacer crecer el festival e incluir más obras uruguayas que merecen estar, y no pudimos incluir porque no tenemos espacio.
El festival lo gestionamos nosotros con ayuda de las marcas que trabajan en la casa y el apoyo del hotel Crystal Palace, con el que tenemos un buen canje y sin el que sería casi inviable traer tantos artistas de Argentina.
Por suerte tenemos equipo para coordinar y organizar todo esto. Nos da mucha felicidad hacerlo; estamos muy contentos.
Felicitaciones por la propuesta y mucho éxito en esta nueva edición.