
Tatiana Cabrera: estudiar el corazón y escribir canciones. La cantautora lanza Atrio, su primer EP, en todas las plataformas digitales.
Tatiana Cabrera: estudiar el corazón y escribir canciones. La cantautora lanza Atrio, su primer EP, en todas las plataformas digitales.
Ya había presentado «Tokio en abril» y anteriormente el single «Marisol», para completar el trabajo con dos canciones más: «Canela» y «Aires de cambio», que presentará en vivo el viernes 9 de junio a las 21:00 en El Recreo, en calles Durazno y Jackson de Montevideo.
Las melodías de Atrio generan tranquilidad y despiertan nostalgia en una paleta de colores fríos que se convierten en cálidos, llevando a géneros musicales como el pop, el candombe y el folk. Las letras traen su resignificación sobre el corazón y el camino de Tatiana en la composición, entre historias propias y ajenas, verídicas e imaginarias.
Me gusta pensar que todas mis canciones están unidas por un hilo azul, y creo que en la mayoría de ellas se puede escuchar en mayor o menor medida una especie de nostalgia dulce. Si tuviera que describir mis canciones con colores lo haría con el azul y el dorado, porque siento que en ellas conviven el frío y la calidez aunque sean dos conceptos opuestos. Tatiana Cabrera.
Instrumentación por track:
1) Aires de cambio: batería, tambores de candombe, bajo, guitarra española y guitarra eléctrica
2) Canela: contrabajo, cello, guitarra y sintetizador
3) Tokyo en abril: batería, bajo, piano eléctrico, guitarra, trompeta, saxo, clarinete bajo y glockenspiel
Comenzó estudiando música en paralelo a su pasaje por secundaria; continuó con la carrera de medicina para ser cardióloga, pero cambió de rumbo. Actualmente cursa la licenciatura en Gestión Cultural en la Universidad Claeh y asiste al Conservatorio Sur.
Así, ya más consolidada en la música, decide trabajar en su primera grabación entre enero y febrero de este año, cuando lo lleva a estudio.
Su interés por la anatomía del corazón y su funcionamiento la llevó a crear Atrio, EP producido y masterizado por el músico y productor uruguayo Lucián Echeverría, grabado en su productora, Sonare Records, y en Octógono Estudio.
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