Han pasado 40 años redondos desde que escuché este disco y esta canción. Aún hoy me eriza la piel. Es una obra mayor. Es increíble lo que Jaime introduce en este tema (entender el período histórico, rudimentario, desde los aspectos tecnológicos y logísticos)
Un cumpleaños de 15, el baile, la ceremonia. El festejo de la vida y el de una niña que se abre a ella. Y el jovencito enamorado, tímido, que sufre en un costado de la pista por no saber bailar. Hay tres grandes partes en esta enorme canción-documental. La primera es donde Jaime “chamarrea” el tema y cuenta la historia. La segunda es la increíble irrupción de la banda “en vivo” del baile del cumpleaños que arremete un rocanrol. Luego de esta aparición los cielos de la inocencia se abren y llegan los ángeles. La ceremonia toma ribetes místicos: el joven escucha la música de la banda pero se refugia en ese coro que es su alma dolorida. El coro crece hasta lo indecible, generando una de las cosas más sublimes de nuestra música: un muro coral abstracto donde hay hasta un vals de Johann Strauss entre el torbellino que se apaga en fade out. Una belleza insuperable hasta hoy.














































