Casa Rosada buenos aires argentina setiembre 2019 foto federico meneses www.cooltivarte.com

Los Fernández

Los Fernández son dos. Él y Ella. Como en El Cantar de los Cantares. Claro que en eso nomás se parecen, porque en la Casa Rosada no hay ningún amado que cante «Qué hermosa eres amada mía, qué hermosa eres”. Tampoco ninguna amada que le cante a su amado con tanta pasión: “Mi amado es radiante y rubicundo”. Ni menos que le diga “egregio entre millares”. En la Casa Rosada Él y Ella viven otros cantares menos amorosos, menos bíblicos. Él y Ella comenzaron a hablarse nuevamente recién el año 2018; antes de ese año Él le dijo a Ella de todo, desde incitar la violencia entre los argentinos hasta psicópata. No faltó en este de todo esta frasecita para enmarcarla: “peronismo patético”. Es decir, Él le dio rienda suelta a su lengua y barrió el piso con Ella.

Pero política es política, más aún cuando se trata de Argentina donde cualquier cosa puede ocurrir, hasta cinco presidentes en once días y otras anécdotas escandalosas con extrañas muertes de jueces en la tina de su baño, bolsas con dólares en los conventos y velorios faranduleros en plena Casa Rosada. Por eso, un día Él y Ella volvieron a reunirse, porque así es la política en Argentina. Bueno, en realidad porque así es la mala política en cualquier lugar. Entonces Ella, representante del peronismo más duro lo llamó y perentoriamente le dijo que la fuera a ver. Él, obediente, terminó sus clases que dictaba, almorzó y fue a verla a la casa de Florencia, la hija de Ella.

Charlaron no sé si como buenos amigos (difícil), pero seguro que lo hicieron como peronistas que son. Y en este recordar lo que se podía recordar Ella le dijo que debía ser el candidato a presidente, porque además “vos vas a tener mis votos porque yo te voy a acompañar. Yo voy a ser tu candidata a vice”, según relata el periodista Diego Schurman en su libro “Alberto. La intimidad del hombre. El detrás de escena de un presidente”, y así lo cita la periodista y escritora Silvia Mercado en su artículo “¿Quién manda en la Argentina? Democracia e incertidumbre en la inédita coalición de gobierno”, publicado en el Portal Demo Amlat.

Ignoro la cara que puso Él quien, por cierto, formó durante mucho tiempo parte del privilegiado grupo de los Kirchner, y era uno de los pocos que dormía en la casa del matrimonio en Río Gallego, Santa Cruz, en el cuartito de Máximito, niño-adolescente en la época, pero hoy todopoderoso hijo diputado, amo de La Cámpora y gran señor de la Cámara de Diputados. Hasta que cayó en desgracia el año 2008 cuando era Jefe de Gabinete de Ministros y lo despidieron. ¿Con qué cara salió Él de la casa de Florencia? Con toda seguridad salió con cara de candidato a presidente, pero preocupado de tener que cargar en la lista a Ella que aportaba con sus votos, que no son pocos.

Así fue como Él y Ella se instalaron en la Casa Rosada luego de darle una paliza a Macri, que lo hizo tan mal que ni para dos periodos se la pudo. Pero Él, debe reconocerse, es un peronista demócrata y republicano y aunque tiene muchos aliados, no los tiene tanto como Ella que además mueve los hilos del Senado, en cuanto su hijo, como se dijo, mueve los de la Cámara de Diputados. Todo queda en familia. Como si no bastase, Ella tiene muchos legisladores en todo el país y el propio gobernador de la provincia más importante de Argentina, la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, es su aliado. Por otro lado, como se lee en el texto de Mercado, “su palabra tiene poder de veto para los funcionarios nacionales y los organismos más importantes están en poder de sus exfuncionarios”. O sea, todo mal para Él que no tiene peso político para librarse de Ella. Menos todavía cuando “en cada despacho del Gobierno nacional hay un funcionario vinculado a ella o a la agrupación que lidera su hijo”, se lee en el artículo de Mercado.

Él es Alberto Fernández, Presidente de Argentina. Por lo menos es lo que parece y dice el discurso oficial; Ella es Cristina Fernández, la Vicepresidenta, viuda de Néstor Kirchner, “el tuerto”, como lo llamó el expresidente uruguayo José Mujica. Son lo que dice el discurso oficial, pero no es lo que piensa la gente. Él parece presidente, pero no lo es; Ella parece Vicepresidente, pero tampoco lo es.

Como dije, en Argentina todo es posible, hasta que el ser y el parecer vengan a ser la misma cosa.

Me parece.

 

Imagen portada – Archivo – Casa Rosada – Buenos Aires – Argentina – Setiembre 2019 – Foto © Federico Meneses www.cooltivarte.com

 

 

 

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Alejandro Carreño

Alejandro Carreño

Profesor de Castellano, Magíster en Comunicación y Semiótica y Doctor en Comunicación. Académico en Brasil y en su Chile natal. Columnista y ensayista. Lleva adelante en Youtube su canal “De Carreño a los libros”, donde aborda temas de Literatura, Educación y Cultura.