El 44º Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay entregó su premios el sábado 11 de abril 2026 en la Sala Zitarrosa, consolidando una edición marcada por la diversidad de miradas y la presencia de un cine contemporáneo atento a lo íntimo, lo político y lo formal.
En la Competencia Internacional, el premio a Mejor Película fue para The Loneliest Man in Town, de Tizza Covi y Rainer Frimmel, mientras que el Premio Especial del Jurado distinguió a How to Divorce During the War, de Andrius Blaževičius. El jurado otorgó además una mención especial a Dos estaciones, dos extraños, de Sho Miyake, “por su capacidad para explorar, desde el misterio y la filigrana, la intimidad del proceso creativo y los desplazamientos vitales, así como por su sensibilidad para retratar los intersticios donde conviven extrañezas y reconocimientos”. En actuaciones, fueron reconocidos Léa Drucker, por Por el bien de Adam, y Nicolás Zárate, por Hangar rojo.

En la Competencia Iberoamericana, el premio principal fue para En el camino, del mexicano David Pablos. Por su parte, el jurado de la crítica (ACCU) distinguió como Mejor Película a Las corrientes, de Milagros Mumenthaler, “por ser una película que justamente cuestiona la idoneidad de los premios. Mediante una estética hipnótica y elegante, es esbozado un retrato íntimo, donde se descubre una inexorable necesidad de escape y se expresa con precisión una crisis del cuerpo”. También otorgó una primera mención a Historias del buen valle, de José Luis Guerín, “por plantear todos sus temas reivindicando el cine para acercarse a la realidad y a la riqueza de sus personajes, evitando que asuntos vinculados a la gentrificación caigan en una exposición panfletaria”, y una segunda mención a El tren fluvial, de Lorenzo Ferro y Luis A. Vignale, “por establecer, desde una negación del realismo, una forma de merodear la ciudad que dialoga con la tradición del relato oral”.


En la sección Nuevos Realizadores, 17, de Kosara Mitic, fue elegida Mejor Película “por revelarse como un poderoso retrato generacional y un escalofriante ejercicio del punto de vista”, mientras que Zorros salvajes, de Valéry Carnoy, recibió una mención especial “por su construcción como fábula sobre las heridas y los fantasmas que atraviesan a un grupo de jóvenes deportistas de élite”.

La Competencia de Derechos Humanos premió a Redlight to Limelight, de Bipuljit Basu, “por encarnar con lucidez y ternura la intersección entre derechos humanos, dignidad y el poder transformador del arte”, destacando además su dimensión intergeneracional. El jurado otorgó menciones a As vitrines, de Flávia Castro, “por mantener viva la memoria en tiempos de avance autoritario desde una perspectiva de la infancia”; a The President’s Cake, de Hasan Hadi, “por construir una alegoría política con rigor y humanidad en un contexto de resurgimiento del autoritarismo”; y a Qui vit encore, de Nicolas Wadimoff, “por responder con rigor ético y belleza formal a la pregunta sobre cómo testimoniar lo inimaginable”.

En la sección de cortometrajes, el premio internacional fue para Their Eyes, de Nicolas Gourault, “por su relato hipnótico sobre el trabajo autómata, que pone en tensión ideas de progreso y futuro”. La primera mención fue para Control Anatomy, de Mahmoud Alhaj, “por su reinterpretación de imágenes de control estatal en el conflicto palestino”, y la segunda para O Rio de Janeiro continua lindo, de Felipe Casanova, “por transformar un dolor colectivo en una experiencia sensible y política”. En el plano local, Un adulto responsable, de Lorenzo Tocco, fue elegido Mejor Cortometraje Uruguayo “por funcionar como espejo de la fragmentación de la comunidad, apelando al humor y a una fotografía sugestiva”, mientras que 99 fantasmas, de Gonzalo Torrens, recibió una mención “por la solidez de su propuesta de género y la construcción de una atmósfera de creciente tensión”.
Las secciones infantiles y juveniles también tuvieron un rol destacado. El Jurado Infantil +8 premió a Lucus, de David Fidalgo, “por su creatividad, uso del color y un mensaje claro sobre la confianza”, mientras que el +12 distinguió a Gioia mia, de Margherita Spampinato, “por su ambientación y un conflicto innovador que rompe prejuicios”. El Jurado Juvenil, por su parte, eligió como Mejor Película a La noche está marchándose ya, de Ezequiel Salinas y Ramiro Sonzini, y otorgó menciones a My Father’s Shadow, de Akinola Davies, y MACDO, destacando su capacidad para abordar temas complejos desde miradas diversas.
Con una programación amplia y un fuerte énfasis en las tensiones entre lo íntimo y lo político, esta edición del festival reafirmó su lugar como una plataforma clave para el cine de autor y las nuevas voces del panorama internacional.















































