
Dentro del programa El Galpón Internacional llega a la Sala Campodónico adaptación de la novela de Ariana Harwicz del mismo nombre, co escrita y actuada por Érica Rivas y dirección de Marilú Marini.
El amplio escenario nos recibe sin telón, con el piso cubierto de coloridas hojas secas, se vislumbra un árbol, una silla, lo que parece ser un casco dorado y sonidos de pájaros.
Adivino lo enorme que debe sentirse un escenario tan ancho y profundo, para hacer un unipersonal. La sala tiene una capacidad de 750 butacas y estimo que debe haber más de 600 personas esperando, la mayoría conversando. El murmullo es ensordecedor. No imagino el sentimiento ambivalente de ser actriz y escuchar ese sonido, por un lado feliz ante la gran convocatoria, por otro lado los nervios de enfrentarse a esta gran masa de gente. Anticipo ese momento mágico de oscuridad que nos silenciará natural y automáticamente.
Antes, una joven mujer del equipo se para en el borde de la platea para agradecer que apaguemos los celulares: para “hacer más placentera la experiencia” y nos da unos momentos para que revisemos que no nos vaya a sonar “la alarma de la pastillita”. Me resulta una forma muy amable de recibir a un público cada vez más celular-dependiente. Luego se sienta en la primera butaca, y ahora sí, comienza la función.
Mis peores temores se confirman: no sólo nos estaba escuchando: ¡la actriz ingresa por la platea a la sala! O sea que tuvo que soportar nuestra cháchara, qué vergüenza. Camina descalza y con un vestuario que le oculta la cara, hasta el escenario.
Durante casi una hora y media, la imponente actriz que es Rivas se viste, desviste, canta, baila, gruñe, grita, ladra, fuma, mueve ojos, cejas, todo su cuerpo, se peina y se despeina… En una comunicación (inédita para mí) con la mencionada persona del equipo y también con quien es responsable del sonido, recorre una gran cantidad de estados de ánimo y de personajes. La vemos transformarse y moverse libremente, camina, se traslada en vehículos, porta armas… pasa de la risa a la excitación, del miedo a la locura. Por momentos nos hace reír a carcajadas, nos entristece, nos interpela, nos reconocemos en algún gesto. No tengo otra palabra para describir la experiencia: BRUTAL.
Si tienen oportunidad, no dejen de verla en alguna otra función.
Luego de la ovación -de varios minutos-, de pie, Érica agradece y nos transmite un mensaje de su directora: en estos momentos que en su país están siendo avasallados tantos derechos largamente luchados y conseguidos, nos pide resistir, insistir y persistir. Se la ve conmovida por la alegría que siente en la audiencia, nos vamos con ese sentimiento. Ella, que tanto nos hizo sentir, termina emocionada por la alegría y la esperanza que se respira en el ambiente de El Galpón.
Ficha Técnica
Diseño de movimiento: Diana Szeinblum.
Diseño de luces: Iván Gierasinchuk.
Diseño de video escénico: Maxi Vecco.
Vestuario: Mónica Toschi.
Escenografía: Coca Oderigo.
Diseño de sonido: Jesica Suarez.
Diseño de maquillaje y peinado: Emmanuel Miño.
Diseño gráfico: Juan Gatti.
Asistente de dirección: Fiamma Carranza Macchi.
Dirección: Marilú Marini.
Producción General: Érica Rivas y Marilú Marini.
Asistente de producción: Milagros Plaza Díaz












































