
Realmente es un caso digno de estudio el de la murga Agarrate Catalina, que en medio del inhóspito invierno montevideano logró llenar 2 veces la sala principal del Teatro El Galpón (casi 1500 butacas), sin hacer más difusión que en las redes sociales propias, del teatro y de Socio Espectacular.
La cita era a las 21 hs. pero el público mayormente veterano, desafiando frío y lluvia se fue agolpando en el hall y el personal del teatro, con buen tino, dio apertura a la sala 40 minutos antes. Luego, llegaron los niños y jóvenes. Un público intergeneracional, el de La Catalina.
Un acorde de guitarra dio aviso del inicio, ingresando primero la batería de murga, luego el director Tabaré Cardozo portando su colorida guitarra, y finalmente el resto de los componentes saludaron con su potente coro y tímbrica.
La premisa: “Con el humor como centro, con la ironía filosa como herramienta, con su potencia musical como puente, con su colorido discurso estético como invitación, y el encuentro como brújula, motor y destino, Agarrate Catalina se presenta con la promesa de que nadie que se anime a acompañar su espectáculo se sentirá indiferente a sus criaturas irreverentes y satíricas, desde que se levanta hasta que se baje el telón. La murga ha recorrido los cinco continentes, sus textos han sido traducidos a más de diez idiomas y fueron aplaudidos en más de 20 países sin descuidar su cimento profundamente uruguayo y manteniendo su sello identitario inconfundible: la corrosiva caricatura al animal humano.”
Yamandú Cardozo se presenta como maestro de ceremonias, introduciendo las diversas especies que evolucionan e involucionan, y serán mostradas en varias canciones / clupés.
Comenzando con “Los piojos resucitados” para luego satirizar la “grieta” de una sociedad binaria que no es tan lineal, donde hay muchos matices. Fue muy apreciado por el público que agradeció con risas.
El libreto incluyó muchas “mechas” de actualidad, al punto de mencionar temas como el “porte de cara” o el “caso Ripoll”.
Un gran trabajo en la iluminación de Nicolás Amorín hizo resaltar a los grandes solistas que tiene la murga, y también al vestuario rescatado del espectáculo 2022.
El gran coro paseó por ritmos folclóricos y mucha música latinoamericana, un sello de la murga y su arreglista.
Luego de 45 minutos llegó la retirada y cuando parecía que se terminaba el espectáculo, Yamandú salió a aclarar que no iban a hacer amagues de retirarse y que se iban a quedar cantando, para alivio de la concurrencia.
Comenzó reconociendo el orgullo de la murga por estar y llenar una sala emblemática de la cultura uruguaya, como lo es la César Campodónico, un lugar al que siempre habían sido invitados, pero por distintos motivos no habían logrado concretar en el pasado.
Fue interrumpido por gritos destemplados de la “tía Nelsa” y “el Milton” que introdujeron el pasaje picaresco al mejor estilo de las murgas del siglo XX.
Invitado al escenario Daniel Rosa con su acordeón, murga y platea cantaron al son la Canción de amor a Montevideo, para pasar luego al 2011 con música original de Tabaré para “Vidas Comunes”, en la exquisita voz de los solistas Agustín Pittaluga y Carolina Gómez y continuar con “La involución de las especies” de 2022 y la canción finalista del premio Víctor Soliño de Agadu “Somos instantes de luz”.
Un momento de reflexión trajo Yamandú al decir que él puede decir su nombre porque sabe quién es, pero hay mucha gente que aún no tiene derecho a su identidad. Que si alguien tiene dudas sobre la propia puede dirigirse a instituciones de Derechos Humanos a consultar y reclamando que quienes tienen información sobre las personas que nos faltan a todos, hablen.
Volviendo a la sátira, Yamandú se ríe de la colaboración desigual con Tabaré en la composición de las canciones, para presentar “Desalmadero”, la canción compuesta para Curtidores de Hongos en 2004, y luego presentando a Leo Cóppola, guitarrista de la banda Mota para acompañar las canciones “Los hombres de mundo” y “La violencia” que fue presentada como la única forma de transmitir con estética violenta, que el país tiene tres generaciones de ciudadanos que nacieron perdiendo el partido como consecuencia directa de acciones políticas sociales, y no se está haciendo nada para recuperarles como miembros de la sociedad.
La murga se fue despidiendo con “Lo que el tiempo me enseño” y una vez subida toda la gurisada familiar al escenario, “Un camión que se va” donde Tabaré dirigió a toda la platea cantando, para luego terminar desplazándose al hall de teatro, con la murga abrazada por la gente.
Fue un gran baño de murga, poesía y música, tanto arriba como abajo del escenario, demostrando que La Catalina no necesita salir en el concurso oficial para mantener a su fiel hinchada.
FICHA TÉCNICA
DIRECCIÓN RESPONSABLE Yamandú Cardozo
TEXTOS Yamandú Cardozo – Tabaré Cardozo
APORTES TEXTUALES
Rafael Cotelo – Martín Cardozo
DIRECCIÓN ESCÉNICA Y MUSICAL Tabaré Cardozo
CUERDA DE PRIMOS Matías Beracochea, Darío Rabotti, Andrés Pazos, Nicolás Gentile, Yamandú Cardozo, Martín Cardozo, Agustín Pittaluga, Claudio Antúnez.
CUERDA DE SOBREPRIMOS Carolina Gómez, Victoria Gómez, Leonardo Gómez.
CUERDA DE SEGUNDOS Levón Guiondjián, Rubens Monzón, Leonardo Viana, Álvaro Imbert, Diego Pérez, Federico Picos.
BATERÍA Bombo: Martín Ambrosio
PLATILLOS: Humberto Orique
REDOBLANTE: Dustin Scotto – Diego Bustelo
DISEÑO DE VESTUARIO Paula Villalba
REALIZACIÓN DE VESTUARIO: Mary Villalba, Carlos Boullosa, Eugenia Llorens
REALIZACIÓN DE SOMBREROS Lucía Silva, María Ingrid Gimena
MAQUILLAJE Carolina Gómez, Victoria Gómez
ACCESORIOS ESCÉNICOS Alfredo Iriarte, Gabriela Guastavino, Fernando Picos, Belén Rodríguez
PUESTA EN ESCENA Alfredo Iriarte, Darío Rabotti
UTILERÍA Manuel Fernández, Fernando González
SONIDO Juan Lépore
ILUMINACIÓN Nicolás Amorín
MÁNAGER Fernando Mino
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