
El domingo 4 de agosto 2024, en el marco de una nueva edición del ciclo Contumancia se presentará en Plaza Mateo Marina Fages. La productora responsable de este festival es Enjambre de estrellas, que se define por el uso de la astrología como herramienta de gestión, como lo afirman en su cuenta de Instagram.
Es la primera vez que la artista se presenta en Montevideo con su proyecto solista, aunque estuvo aquí con El Tronador, la banda que integraba junto a Mene Savasta, Lucy Patané, Martin de Lassaletta, Santiago Martínez, pero eso fue hace tanto tiempo que ya no lo recuerda.
Marina está ilusionada con la presentación del domingo, «tengo ganas de viajar», afirma. Con Dani Umpi se conocen desde hace un buen tiempo, han compartido fechas en Buenos Aires y hace unos meses el uruguayo le escribió para invitarla a este festival, que, además de ellos dos, contará con la presencia de Centeiia F.C, la banda femenina integrada por Emilia Colman, María Viola, María Eugenia Guerrero y Eloísa Casanova.
También Marina se estará presentando con una banda íntegramente femenina con la que van a mostrar su último álbum: El mundo pequeño, catalogado por la revista Rolling Stone como uno de los cinco mejores del año pasado. El disco es una patada en el pecho de hardcore punk y sonidos experimentales que no son propios del género, pero que a la artista le pareció muy divertido incluirlos. Ella traduce en música el sonido del viento de su Tierra del Fuego, de la infancia, a través de su guitarra y su voz. Si bien en su obra es posible encontrar algunas baladas, está ensayando con la banda para presentar el domingo el repertorio más enérgico y potente que posee.
Este es el primer disco producido íntegramente por ella, la libertad viene cargada de vértigo, de dudas y certezas, pero siente que este trabajo la representa mucho más que otros en los que debió conciliar ciertas decisiones artísticas o de sonido.
Estoy muy contenta con el resultado porque siento que es el disco más Marina Fages que hay, porque además pude materializar muchos caprichos sonoros que tenía ganas de trabajar desde hacía un buen tiempo en los discos, como la inclusión de sonidos guturales, gritos, o la transición entre las canciones. Se trató de ser fiel a mí misma en el sonido que estaba buscando y encontrar para cada canción la forma ideal, hay algunas que ya habían sido publicadas antes en eps que las reestructuré, les cambié muchas cosas, incluso acordes y las llevé a donde realmente quería. Fue todo un aprendizaje, por lo que cualquier cosa que esté pasando con el disco ya me pone feliz, porque el hecho de haberlo logrado ya es un montón. De hecho, estoy muy motivada y ya empecé a trabajar en el próximo. (Entrevista con Marina Fages 30/7/24)
Marina además de su carrera en la música es artista plástica y siente que ambas disciplinas están muy conectadas. La música es una presencia permanente en su vida, no solo como compositora, sino que cada uno de sus momentos tienen banda de sonido: hay música para salir a correr, para pintar o como estímulo o dosis de energía para afrontar el día. A la hora de mostrar sus creaciones siente que le gustaría que sus canciones sean capaces de provocar algo similar en las otras personas, que la puedan elegir en algún momento que sientan que la necesitan para hacerlo mejor.
Con cinco discos editados en su carrera, el salto de ser parte de una banda a transformarse en una solista no fue fácil, ella afirma que al principio fue doloroso, porque le daba mucha vergüenza tocar en vivo y ver su nombre en la marquesina, tener que ser la responsable de todos los aspectos que implica un show, desde anunciarlo y promocionarlo hasta la llegada al escenario, sin el escudo que da el nombre de un proyecto o lo colectivo de una banda, pero el deseo pudo más que las dificultades, tenía ganas de hacerlo y si bien en algunos aspectos las cosas se complican, también es cierto que en otros se simplifican, porque las decisiones pasan solo por ella. De todos modos, lo colectivo no ha desaparecido, hay ideas de formar otra banda y sacarle presión a su proyecto solista.
También forma parte de un ensamble de guitarras acústicas llamado Herederos de un imperio inexistente, donde participa cada tanto. El ensamble lo creó Luciano Pietrafesa discípulo de Robert Fripp, en La Plata en 2020 siguiendo los preceptos de la tradición de la escuela Guitar Craft del líder de la banda King Crimson. El grupo se caracteriza por ejecutar piezas de música contemporánea en guitarras con cuerdas de acero sin amplificación y mezclados entre el público. El ensamble oscila entre 8 y 15 personas de acuerdo con la presentación, las líneas de guitarra se dividen en diferentes voces que se distribuyen entre los instrumentistas que haya ese día, de acuerdo con los niveles de dificultad que pueda afrontar cada guitarrista. Marina está encantada con la experiencia que le permite aprender un nuevo repertorio y compartir un espacio con colegas que además de lo estrictamente musical incluye el Kitchen Craft, es decir, antes de ensayar cocinan y comparten una comida.
A diferencia del ensamble su banda está integrada solo por chicas, una decisión política y emocional, afirma. Los ensayos, las previas y los posts recitales son muy divertidos y, por otro lado, como esto es trabajo decidió que si iba a contratar instrumentistas prefería convocar a mujeres.
Marina llega con un disco bajo el brazo y muchas ganas de mostrarlo, este domingo es una buena oportunidad de encontrarse con ella en su primer recital montevideano, la cita es a las 18 h en Plaza Mateo. Las entradas están a la venta en RedTickets a $ 650.
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