Sasha Kasiuha es un director y artista visual cuyo trabajo se sitúa en la intersección entre moda, música y nuevas tecnologías, en particular en el uso de inteligencia artificial aplicada a la creación audiovisual. Su práctica se inscribe en uno de los cambios más significativos del lenguaje visual contemporáneo, donde las formas de producir imágenes están siendo profundamente transformadas.
Ha colaborado con artistas de alcance global como Madonna, para quien desarrolló visuales generados con inteligencia artificial en el Celebration Tour, en un momento en que estas herramientas aún estaban en plena etapa experimental. Lejos de utilizar la tecnología como un recurso accesorio, su trabajo explora activamente sus posibilidades y limitaciones, en un contexto que muchos ya definen como una etapa “post-CGI”, donde la producción de imágenes comienza a desplazarse hacia nuevas formas de generación.

En el campo de la moda, ha desarrollado piezas visuales para casas como Maison Margiela, donde su enfoque se alinea con una tradición estética que privilegia la experimentación, la construcción de atmósferas y la exploración de identidades visuales no convencionales. En estos trabajos, la imagen no funciona solo como soporte comercial, sino como un espacio narrativo en sí mismo, cercano al lenguaje del cine y el videoarte.

Formado originalmente en ingeniería química, Kasiuha traslada a su práctica artística una lógica analítica que le permite abordar los procesos creativos como sistemas abiertos, donde cada proyecto implica encontrar soluciones específicas. Esa combinación entre pensamiento técnico y sensibilidad estética es central en su obra, que no se limita a la innovación tecnológica sino que busca construir una mirada propia.
En un momento en que la inteligencia artificial suele pensarse en términos de reemplazo o amenaza, Kasiuha propone un enfoque diferente: la entiende como una herramienta que amplía el campo creativo, pero que depende profundamente de la dirección, el criterio y la sensibilidad humana. En sus propias palabras, el elemento irreemplazable sigue siendo el “gusto”: esa capacidad de decidir, seleccionar y dar sentido dentro de un universo de posibilidades prácticamente infinito.
Actualmente, su investigación se orienta hacia un problema aún abierto: la posibilidad de generar experiencias emocionalmente significativas a través de imágenes creadas con inteligencia artificial. Más allá del impacto visual o la novedad técnica, su interés está en explorar si estas herramientas pueden construir narrativas, personajes y situaciones capaces de producir una verdadera resonancia en el espectador.
En esta entrevista, conversamos sobre su recorrido, su proceso de trabajo y los desafíos —tanto creativos como éticos— que plantea el uso de inteligencia artificial en el audiovisual contemporáneo.













































