
Juan Pablo Chapital vuelve a la Sala Zitarrosa con una nueva edición de su concierto anual. Esta vez, Fernando Cabrera será uno de los invitados de un espectáculo que vuelve a poner en el centro la música como experiencia y la autenticidad como una forma de estar en el mundo.
Quizás resulte difícil contar el recorrido de Juan Pablo Chapital únicamente a través de una lista de nombres, discos, escenarios o colaboraciones porque detrás de cada uno de esos nombres existe una historia de escucha. Una forma de acercarse a la música que no parece haber nacido de la necesidad de ocupar un lugar, sino de la curiosidad por descubrir qué sucede cuando una guitarra se encuentra con otra persona, con otra canción, con otro paisaje.
Chapital, conocido como “Chapa”, es uno de los guitarristas más respetados de la escena uruguaya. Su recorrido incluye trabajos junto a Fernando Cabrera, Laura Canoura, Liliana Herrero, Hugo Fattoruso, Javier Malosetti, Mandrake Wolf, Ruben Rada, además de experiencias junto a reconocidos músicos de blues estadounidenses.
Pero quizá lo más interesante de su historia sea que durante mucho tiempo esa carrera ocurrió detrás de otros nombres.
Chapital fue acompañante antes de convertirse en protagonista de su propia búsqueda. Y no parece haber vivido ese lugar como una espera.
En una entrevista que tuvimos anteriormente, contó que cuando descubrió la música de Jaime Roos, Rada y Fattoruso quiso estar allí, cerca de ellos, acompañando, aprendiendo, entrando y saliendo de la escena desde la guitarra. No necesitaba necesariamente estar adelante. Quería tocar.
Después llegó Argentina con la necesidad de ahondar en su arte y la búsqueda de su identidad y se dio el encuentro con Liliana Herrero, Mariana Baraj, Javier Malosetti, Mono Fontana y tantos otros. Llegaron nuevas experiencias, nuevos escenarios y una distancia suficiente como para comprender algo fundamental: podía tocar con grandes músicos y, aun así, faltaba algo: faltaba su propia música.
El viaje hacia esa voz propia terminó dando forma a Fotografía silenciosa, su primer disco, publicado en 2010. Después llegarían En construcción (2014), Amanecer en Tandil (2018), distinguido con el Premio Graffiti a Mejor Álbum de Música Instrumental, Cerca (2020) y Móvil (2024).
Cinco discos que, vistos en perspectiva, no parecen capítulos aislados sino distintas habitaciones de una misma casa. Una casa todavía en construcción.
La música como una forma de reconocerse
En Chapital existe una idea que vuelve una y otra vez: encontrar una voz y ser fiel a sus influencias rockeras, del blues, del candombe sin entender esas fronteras que insistimos que la música o el arte tengan. Para el “Chapa”, esto no es así, lo importante es lo que siente y la autenticidad.
En 2025 me decía que el verdadero desafío del guitarrista era encontrar su propia voz, del mismo modo en que reconocemos la voz de alguien que queremos incluso antes de verlo. Y esa búsqueda aparece también en su manera de entender la música: tocar no consiste solamente en ejecutar correctamente algo, sino en lograr que un sonido diga algo que no podría decirse de otra manera.
“Mi herramienta es únicamente la guitarra. Entonces, si yo puedo transmitir algo con la guitarra, ya estoy cumpliendo con mi función”, decía entonces.
Quizás esa frase permita comprender buena parte de su recorrido porque Chapital no parece estar buscando demostrar cuánto puede tocar. Está intentando descubrir cuánto puede decir y esa diferencia es enorme.
Cinco discos, un mismo hilo invisible
Fotografía silenciosa nació después de un período de búsqueda y de experiencias compartidas con músicos que habían formado parte de su universo. El disco fue grabado entre Buenos Aires y Montevideo y publicado por Perro Andaluz.
Luego llegó En construcción, un título que hoy parece casi una declaración de principios porque Chapital continúa construyéndose incluso cuando ya tiene una obra reconocible.
Amanecer en Tandil trasladó parte de esa búsqueda hacia el territorio instrumental y obtuvo el reconocimiento de los Premios Graffiti.
Cerca volvió a poner en juego la relación entre Uruguay y Argentina.
Y en 2024 apareció Móvil, un disco donde Montevideo, el folclore argentino, el candombe, la marcha camión, la vidala y diferentes paisajes sonoros conviven dentro de una obra que Chapital concibió como un recorrido y no como una colección de canciones sueltas. Allí aparece también la voz de Pinocho Routin, utilizada como una presencia casi fantasmagórica, como alguien que anuncia o recita desde otra habitación del disco.
Chapital defiende algo que hoy parece casi contracultural: escuchar un disco entero. Volver. Escuchar otra vez. Encontrar algo que no estaba allí la primera vez. Una velocidad humana.
Ahora llega la cuarta edición de Chapital en concierto. La Sala Zitarrosa será nuevamente el territorio para ese encuentro el sábado 27 de setiembre a las 21 horas.

La propuesta recorrerá composiciones de sus diferentes discos, nuevas músicas y versiones de artistas que forman parte de su ADN musical: Carlos Santana, Mandrake Wolf, Eduardo Mateo, Dino, por ejemplo.
Pero esta vez hay algo que modifica el paisaje: Fernando Cabrera estará allí.
No como un nombre agregado para engrosar un afiche, sino como parte de una historia que comenzó mucho antes.
Chapital tocó durante años con Cabrera, participó en diferentes etapas de su obra y grabó en varios de sus discos.
En una de aquellas conversaciones, Chapital recordaba incluso una escena que resume bastante bien la relación entre el tiempo, la música y la paciencia: Cabrera había ido a verlo tocar ante apenas unas treinta personas y, frente a su preocupación, le recordó que él también había tocado durante años para cinco, incluso para tres personas.
Quizás por eso la presencia de Cabrera en esta cuarta edición tenga algo de círculo que se cierra y vuelve a abrirse.
Porque algunas historias musicales no terminan. Cambian de lugar.
En esta instancia, volvimos a encontrarnos en la casa de Juan Pablo Chapital.
La charla comenzó hablando de música uruguaya, de esa cosa difícil de explicar que hace que un sonido sea verdaderamente de un lugar y no simplemente una combinación correcta de acordes y ritmos manteniendo su impronta personal que le ha aportado el rock.
Él contó una experiencia vivida junto a un músico de blues de Chicago. Frente a esa interpretación, comprendió algo que le resulta difícil traducir en palabras: se puede conocer la técnica, tocar las herramientas, reproducir un ritmo, pero existe algo que excede todo eso. Algo que pertenece a la experiencia. A la historia. Al cuerpo. A un lugar.
Y desde allí comenzó nuestra conversación.
Al hablar de la diferencia entre conocer un ritmo y realmente tener algo que viene de un lugar. ¿Qué es eso que no se puede explicar?
Juan Pablo Chapital: “Hay ciertas cosas que no tienen una explicación literaria ni filosófica. No es algo etéreo. Hay algo inexplicable en cada sonido y en que surja en determinados lugares. Uno puede tocar las herramientas, tener buena técnica, pero hay algo que va mucho más allá.
Me pasó con un músico de blues de Chicago. Yo estaba al lado de ese tipo y sentía algo muy vívido. Y ahí pensé: yo no sé tocar blues.
Yo sé tocar el ritmo, pero no me voy a parar al lado de alguien que tiene esa experiencia y pensar que es lo mismo. Con el tambor me pasa igual. Yo sé tocar el tambor, pero no me voy a parar al lado de alguien que tiene una experiencia determinada y pensar que es lo mismo. Lo mismo con el rock. Yo toqué mucho tiempo con Los Terapeutas. Está en mi biografía y en mi esencia.
Es algo que se siente”.
Y eso también aparece cuando hablás de la música uruguaya.
Juan Pablo Chapital: “Sí. Pasa con muchos sonidos que se están tocando ahora en Uruguay. Pueden ser acordes similares a otros lugares donde surgieron esos sonidos, pero se siente como una inmigración. No es originalmente nuestro. Podrá serlo después, a lo largo del ensamblaje social, pero lo auténtico se siente y eso no es algo que puedas explicar con toda la formación musical del mundo.
Eso me pasa con Mateo, con Rada, con Urbano. Hay algo ahí que no tiene que ver solamente con lo lógico”.
En nuestras conversaciones anteriores apareció varias veces la preocupación por la curiosidad del público. ¿Cómo ves hoy al escucha?
Juan Pablo Chapital: “Para mí el escucha es más puro que los que están en los medios. El escucha dice: voy a invertir en algo porque me gusta, porque quiero averiguar, porque tengo curiosidad. Y cuando va, quiere que ese algo sea una experiencia.
Que cuando vuelva a su casa quiera buscar más. Para mí eso es lo más lindo. Ir a un lugar, volver y seguir buscando.
A mí me pasaba cuando iba a ver tocar a Fattoruso o a Los Mellizos. Llegaba a mi casa y quería agarrar la guitarra.
Para alguien que no toca será buscar material, notas, conocer más al artista pero tiene que pasar algo”.
¿Y qué va a encontrar alguien que vaya esta vez a Chapital en concierto?
Juan Pablo Chapital: “Las canciones que vengo haciendo, versiones de canciones de gente que fue importante para mí. Rada, Fattoruso, Dino, Mandrake, Cabrera, que – además – va a estar presente.
Creo que lo que puede generar curiosidad es que el show es como un viaje.
Como si te tomaras un tren y pasaras por diferentes lugares. Ahora pasa esto, después esto, después una subida, después una bajada, después algo más eufórico.
Mi búsqueda siempre es unificar todos los mundos musicales de donde vengo sin perder la esencia.
Está el sonido de la guitarra, lo bluesero, a veces lo rockero, lo jazzero, lo minimalista.
Si tengo que definirlo con una palabra, es un viaje”.
Y en ese viaje también aparece tu propia voz.
Juan Pablo Chapital: “Sí. Como cuando vos me hablás y yo reconozco que es tu voz. Y vos reconocés la mía.
A veces alguien me escribe y me dice que un tema lo llevó para determinado lugar. Está buenísimo. A veces conecta con lo que yo sentía cuando lo hice y otras veces lo lleva para otro lado.
Es como un libro o una película. Cada persona lo va a recibir desde un lugar diferente”.
Hay algo que también aparece mucho en tus proyectos: la importancia de las personas que están arriba del escenario.
Juan Pablo Chapital: “Sí. Para mí es fundamental rodearse de gente que, además de ser buenos músicos, sean buenas personas porque una persona puede tocar muy bien, cantar muy bien, pero si no tenés onda se siente.
Si fuera mala gente, también se notaría. A mí me interesa que se involucre lo vincular.
Obviamente quiero que todos toquen bien, pero llevamos tanto tiempo trabajando y compartiendo que Martín, por ejemplo, también es un hermano para mí. A Nacho también lo conozco desde hace muchísimo tiempo.
Con algunos músicos hay una parte visceral de la música que ya sale de taquito, orgánicamente y después, cuando empezamos, sale”.
Estás trabajando en nuevas canciones. ¿Cómo pensás ese próximo disco?
Juan Pablo Chapital: “Soy medio anti-EP. Soy más del álbum sin urgencia y tener algo que transmitir.
Quiero hacer un disco con canciones que estoy grabando y otras que ya las tengo pensadas y no tengo ningún apuro como no tuve ningún apuro para grabar mi primer disco, que lo hice a los 35 años. Yo no tengo apuro.
Quiero que este disco quede bien, y como va a ser mi disco más uruguayo y – a la vez – con una fuerte impronta rockera y quiero trabajarlo profundamente”.
¿Qué significa eso para vos?
Juan Pablo Chapital: “Que la influencia uruguaya se vea más, pero sin dejar de ser yo.
Hay un tema nuevo que imaginé para artistas que admiro. Es como una especie de candombe canción.
También grabé una versión de Mandrake, pero instrumental.
Como toqué tanto tiempo con él y fue una referencia para mí, es como una especie de devolución.
Intentar transmitir lo que él canta únicamente con la melodía de la guitarra y con el solo es un desafío”.
“Componer es como ir a pescar”
¿Por qué “La Pesca”?
Juan Pablo Chapital: “Porque en el Conservatorio (Sur) hicimos una charla con Jaime Roos y yo le pregunté cómo componía. Si componía desde la guitarra o si primero aparecía una melodía y él dijo algo que me quedó: que para él necesitaba estar en un lugar tranquilo, solitario, y que era como ir a pescar.
Si pescaba una idea que le gustaba, le daba vueltas.
Eso podía convertirse en un tema en un día o en diez años. Como ese tema todavía no tenía nombre, le puse La Pesca”.
¿Qué pensás sobre la idea de tocar fuera de Montevideo?
Juan Pablo Chapital: “Sí, me encantaría pero es difícil por todo.
No tengo manager, me pierdo llamados, me entero después de cosas pero quiero tocar en el interior y, si pudiera, me gustaría que fuera gratis para la gente. Que conozcan lo que hago.
He ido a distintos lugares del Uruguay y tengo pensado tocar en el teatro Escayola de Tacuarembó. Algunas cosas no salieron todavía, pero están ahí.
Después también está Argentina. Yo soy más de hacer que de no hacer”.
Si pudieras salir de vos mismo y mirar a Chapital en concierto como espectador, ¿Qué te gustaría encontrar?
Juan Pablo Chapital: “Como guitarrista me interesaría descubrir las influencias del guitarrista que estuviera escuchando, entenderlo mientras toca. Captar la esencia.
Creo que, como escucha, me gustaría pasar por ese viaje”.
Esta vez hay una presencia especial: Fernando Cabrera.
Juan Pablo Chapital:” Sí. Voy a hacer tres temas con él.
También abre Tomás Nieves, que fue alumno mío en casa y después lo mandé al conservatorio. Lo veo como alguien que tiene una impronta parecida a la que teníamos nosotros cuando arrancamos.
Tiene tremendo oído y está empezando a meterse en la escena.
Después están quienes me acompañan siempre: Martín Ibarburu, Nacho Labrada, Checo Anselmi, Coby Acosta, Fede Blois, Rodra, Camila Ferrari, Santiago Montoro y Jacinta Bervejillo”.
“Cada año el repertorio me convence más”
¿Cómo evaluás esta cuarta edición respecto de las anteriores?
Juan Pablo Chapital: “De las cuatro instancias, siempre el saldo fue positivo musicalmente, con respecto a lo que esperaba, y también a nivel de convocatoria.
Musicalmente, creo que logré algo que cada año me convence más.
Hay temas nuevos, hay temas cantados, hay más participación de Cami (Ferrari) y Rodra como cantantes y no solamente como coreutas.
Los temas de Cabrera que elegí no son necesariamente los más conocidos.
También hay cosas de Rada, Fattoruso, Mateo, Mandrake.
Como que se fue generando un repertorio que viaja por todos los lugares en los que yo me muevo”.
Una canción puede ser un mapa
Quizás allí esté una de las claves de esta cuarta edición.
Chapital no arma un concierto como quien ordena una vitrina. Lo arma como quien traza un mapa.
Un mapa de influencias, afectos, aprendizajes, personas, lugares y sonidos.
Por eso puede convivir en una misma noche una canción de Fernando Cabrera con una de Rada, una referencia a Fattoruso con una memoria de Mandrake, un blues con una melodía que viene de otro lado, un candombe con una guitarra atravesada por el rock.
No se trata de demostrar que todos esos mundos pueden convivir. Se trata de que ya conviven dentro de él.
Quizás por eso Chapital habla con tanta naturalidad de sus influencias. No intenta negar de dónde viene. Al contrario: las muestra.
En su próximo disco, dice, la presencia uruguaya será todavía mayor.
La autenticidad no se explica.
Chapital en concierto IV será el sábado 27 de setiembre a las 21 horas en la Sala Zitarrosa, con Fernando Cabrera como artista invitado y Tomás Nieves como apertura. La banda estará integrada por Juan Pablo Chapital en guitarra y composición, Nacho Labrada en teclados, Martín Ibarburu en batería, Checo Anselmi en bajo, Camila Ferrari y Rodra en voces, Santiago Montoro y Jacinta Bervejillo en guitarra acústica, Coby Acosta y Fede Blois en percusión.