
BOITE – Griselda Siciliani – Carlos Casella – 04/11/26 – El Galpón
Me enteré de este show por casualidad, leí una nota a la actriz y cantante Siciliani y me pareció una propuesta interesante, estimulante… y allá me fui sin saber más nada ni conocer a los protagonistas (no tengo Netflix).
Es miércoles de principios de noviembre, una de las primeras noches en que se siente que la primavera está llegando. Se trata de una doble función, a las 20 y 22 hs.
21 y 30 ya se empieza a agolpar gente en el hall de El Galpón y en la vereda sobre 18 de Julio: muchas parejas, barras de amigas, algunas personas muy coquetamente ataviadas, para ser miércoles.
Mientras esperamos, se siente a través de las puertas cerradas música, varias tandas de aplausos y una ovación al final. El cardumen de público vaciando la sala lleva varios minutos, y yo pienso en esos artistas que tienen un muy escaso tiempo para refrescarse y volver al escenario. Realmente es una prueba de resistencia.
Llama la atención también cuánta gente se anotó a la función más tardía, se ve que este tipo de propuestas pide noche.
El escenario nos recibe con una impresionante alfombra blanca, de esas peluditas, que cubre todo el piso, parece un fondo nevado. Al centro un gran sillón de terciopelo, a la derecha un piano de cola y a la izquierda un set de música: batería, guitarras, jirafa con micrófono y retornos a piso, a la vieja usanza.
Mientras el público se acomoda suena música disco. A las 22.20 se apagan las luces y se larga una pista musical con mucha percusión, que acompaña a los músicos que ingresan al escenario a sus puestos, de negro y en completo silencio, hasta que empiezan a tocar, interactuando con la pista.
Finalmente aparece la pareja de artistas, ambos de negro con brillos: Carlos de impecable traje cruzado, y Griselda con body y chaqueta arriba. Mucho glamour.
El show comienza directamente con una canción italiana que luego develan se llama Sesso y samba, donde ambos cantan intercalados o juntos, mientras bailan sobre el escenario haciendo un gran despliegue físico y artístico.
No hay saludos ni presentaciones, la propuesta implica ir haciendo canciones de diversa índole, procedencia e idioma, con arreglos tan diferentes a los originales que a veces cuesta un ratito identificarlas, y con una base de electrónica que las hacen muy actuales.
Entre medio se da la interacción actoral de los dos protagonistas, diálogos y monólogos se desarrollan como si estuvieran en la intimidad, generando risas y también emoción. Se nota el ensayo y el profesionalismo, también que se conocen hace tiempo, hay confianza mutua. Y qué capacidad física, ambos se deslizan sobre sillón y alfombra, van hasta el borde del escenario, ocupan todo el espacio y no pierden el aliento.
Cada tanto hay cambios de vestuario, el fino traje chaqueta de Carlos deja paso a una camisa de encaje negro con chaleco, que una vez quitado revelará un chabot también negro. Tres atuendos a partir de una única propuesta, muy eficiente además de hermoso, luego recuerdo que el vestuario es de Pablo Ramírez y todo cierra. A Griselda por su parte los cambios le deben generar más tiempo y trabajo: cuando aparece con una larga capa, hasta el piso, negra, brillante y traslúcida, con capucha con boa en el borde, nos saca el aliento, es realmente una aparición muy dramática. Y cuando retira la capa y revela otro body con accesorios largos y brillantes, levanta espontáneos aplausos, gritos y silbidos.
Mientras aprecio el show, pienso qué bueno es poder ver a gente “grande” con ese derroche de energía y de talento. No todo es juventud, esta dupla supera los 40 años y sin embargo son un tren sobre el escenario, es realmente un privilegio ser contemporáneos y poder disfrutarlos, qué lujito.
Griselda canta ¡y cómo canta!, baila y hace piruetas sobre el sillón y la alfombra, al mismo tiempo genera humor con pequeños gestos, es tan expresiva que entiendo por qué le está yendo tan bien en cine y tv (debo confesar que luego me documenté sobre su carrera actoral). En un momento también se pone al piano para acompañar a Carlos que canta prácticamente a capella, en un gran despliegue vocal.
La banda musical no para, el guitarrista oscila entre criolla y eléctrica, el pianista cada tanto saca un violín, y todos se suman a los coros.
Las canciones se suceden sin prisa pero sin pausa, variando autores y estilos, e incluso enganchando canciones en una misma escena. El bloque “tropical” despierta espontáneas palmas del público, acompañando el ritmo. Sin ánimo de listar todas (debo reconocer que no las pude identificar en su totalidad) se suceden canciones de Babasónicos, Los Piojos, Selena, Perales, Cacho Castaña, Diego Torres… La versión de Believe de Cher es español e inglés es francamente una maravilla. También hay espacio para el tango y un guiño al país anfitrión, con una de las canciones más conocidas del uruguayo Jorge Drexler (con C Tangana).
Para finalizar, los artistas se retiran (para un último e impactante cambio de vestuario) mientras la banda toca en vivo la genial y exigente Misirlou, insignia de la película Pulp Fiction, en una excelente y energética versión.
Cuando Griselda y Carlos salen nuevamente a escena, de la mano y al estilo revista, con una versión a todo color de traje y body, la audiencia explota. La iluminación también ha jugado todo el tiempo con los colores y realmente suma un montón al magnífico despliegue escénico. Antes del último número, presentan uno a uno a los artistas para el correspondiente aplauso y reconocimiento, y agradecen especialmente a Montevideo “por venir un miércoles a esta hora”.
Nos vamos llenos de energía, de buena onda, de alegría y buen humor, realmente fue un subidón de energía en esta semana “corta” tan peculiar. Es necesario un poco de brillo y glamour de vez en cuando, y si viene con propuestas talentosas y originales, mejor aún.
FICHA TÉCNICA
Músicos en escena: Tomás Carnelli, Santiago Martínez, Valentín Manzoni
Producción electrónica: Diego Vainer
Asistencia coreográfica: Magalí Zato
Fotografía: Santiago Albanell
Maquillaje y peinado: Nano Maldonado
Diseño gráfico: Alejandro Ros
Redes sociales: Karen Casas
Prensa: Vanesa Bafaro
Patrocinio: Ana Lia Berdini
Asistencia de dirección y producción: Kevin Litvin
Producción Ejecutiva: Toqui Doumecq
Diseño vocal: Pablo A García
Colaboración en textos: Guillermo Arengo
Iluminación: Gonzalo Córdova
Vestuario: Pablo Ramírez
Escenografía: Alberto Negrín
Dirección musical: Diego Vainer
Dirección: Ana Frenkel
