António Guterres - secretario general de las Naciones Unidas

El mundo que viene: ¿Cómo transitar de las lógicas competitivas a las colaborativas?

Entrevista exclusiva de El Templo del Futuro al secretario general de las Naciones Unidas y algunos apuntes introductorios

El estado de situación del mundo podría describirse, literariamente, como “anacrónicamente razonable”. Las élites hacen lo que el sentido común de un mundo ya ido les indica que tienen que hacer. Veamos a vuelo de pájaro algunos acontecimientos que ponen esto en evidencia. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, aprueba una orden ejecutiva mediante la cual procura resquebrajar a la plutocracia que se constituyó durante cuarenta años de neoliberalismo. (whitehouse.gov). Biden firmó una orden ejecutiva para acabar con los monopolios y «promover la competencia en la economía estadounidense», según el texto de la Casa Blanca.

Una medida destinada a “reducir el dominio de los actores dominantes en industrias que van desde la banca y la agricultura hasta el transporte marítimo y aéreo” Ya no se contenta con hacer cumplir las leyes antimonopolio, sino que la administración Biden utilizaría el poder federal para impulsar activamente la competencia en una amplia gama de empresas”, dice la prensa occidental. Y añade: “La orden ejecutiva es la última señal de la atención que presta Biden a las cuestiones antimonopolio, lo que ha complacido a los progresistas que llevan años presionando al gobierno federal para que tome medidas contra el poder empresarial”. Los esfuerzos de Biden por frenar el poder empresarial se extienden también a sus planes de infraestructuras, ya que ha pedido a las grandes empresas que paguen su «parte justa» de impuestos para ayudar a financiar sus propuestas. Al hablar de la necesidad de elevar los impuestos a las empresas y a los estadounidenses más ricos, Biden afirmó: «No estoy tratando de despojar a nadie, sino de entrar en el juego«. Esto significa que los recursos públicos que financian la investigación científico técnica, las infraestructuras esenciales y a la industria militar, al conjunto de instituciones que posibilitan el desarrollo capitalista competitivo, considera Biden, le otorgan el “derecho” a influir en las políticas. Procura enterrar al neoliberalismo, (esa política que se limitaba a poner en manos de las grandes corporaciones al gobierno del mundo, al intento por gobernar al mundo según sus exclusivos intereses) para sustituirlo por políticas neokeinesianas. Como es el presidente de una nación por casi un siglo “privilegiada”, heredó el impulso modernizador del capitalismo en una escenario con mejores condiciones que otros competidores que se aniquilaban entres si, prevalece no obstante en su política exterior la noción de que resulta natural que imponga sus reglas al resto del mundo.

Esto lo hizo notar el canciller ruso, Serguéi Lavrov, en un artículo poco frecuente en el lenguaje diplomático titulado: “Derecho, Derechos y Reglas«: www.mid.ru

De esta sucinta descripción del estado de situación del mundo: ¿qué es lo que emerge como evidente? ¿Por qué denominamos a la actitud político económico y político social de las elites como “anacrónicamente razonables”? Lo que como ya se dejó entrever está ocurriendo esencialmente, es que las élites del mundo toman decisiones según lógicas competitivas estatal nacionales cuando los problemas que afectan actualmente a la especie humana no pueden ser resueltas según esas lógicas.

En crónicas futuras expondremos más detalladamente las causas orgánicas, (tecnológicas, económico políticas, culturales y existenciales) que explican por qué y cómo la humanidad alcanzó este estado de compenetración integral que obliga a modificar las prácticas sociales en general. Como varios miles de años de competencia por asegurar las condiciones de reproducción social de la comunidad en la que cada cual desarrolla su personalidad y sus aptitudes productivas no se sustituyen por prácticas colaborativas en un rato, (aunque esa es la única solución al conjunto de los problemas de la humanidad), tenemos tiempo, (no demasiado tiempo) para seguir profundizando el análisis. Por ahora compartamos la entrevista exclusiva de El Templo del Futuro al secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres.


¿Qué hacer y cómo, para darle gobernabilidad al mundo?

En general, conviene reforzar la gobernanza global para garantizar que sea más inclusiva, más interconectada en red y más efectiva a la hora de prestar bienes públicos globales. Para ello tenemos que restablecer la confianza entre la gente y las instituciones, tanto a nivel nacional como global.


Quizá por la gravedad de la situación económico política mundial, un cierto estancamiento de la economía global desde 2008 al que vino a complejizar la pandemia, las elites nacionales parecen no saber cómo contribuir a regenerar formas de gobernabilidad de la política internacional que permitan hacer frente a los enormes retos. ¿Hay caminos posibles para articular esa “gobernanza”?

Se necesitan soluciones concretas multilaterales, basadas en una actuación conjunta a través de las fronteras para el bien de la humanidad. Ello se aplica a todas las amenazas transnacionales ante las que nos hallamos: la crisis climática; la contaminación del aire y del agua; pandemias; la proliferación de armas de destrucción masiva; el desarrollo de nuevas tecnologías sin principios y normas acordados. Necesitamos un multilateralismo más interconectado en red, con una coordinación más fuerte entre organizaciones regionales e internacionales y alianzas públicas/privadas.

Necesitamos un multilateralismo inclusivo, que se apoye en la sociedad civil, las empresas, las autoridades locales y regionales, entre otros, y que comparta el poder de un modo más amplio y justo. Y es preciso tomar medidas multilaterales ya para salir de la pandemia de un modo seguro, para abordar la crisis climática y para construir comunidades y sociedades más fuertes y seguras.


¿Qué pueden hacer los sistemas de partidos de América del Sur para contribuir a abrir ese cauce, el que conduzca a una gobernanza que permita superar la reproducción de conflictos fuera de control político, asunto de importancia, podría decirse, casi que civilizatorio?

Los sistemas de partidos de América del Sur pueden ayudar demostrando un sentido de solidaridad aún más fuerte y renovando su compromiso con el multilateralismo y la cooperación internacional. También pueden ayudar reconstruyendo la confianza a nivel nacional e internacional. La confianza se ha visto erosionada por el aumento de la desigualdad, la discriminación, la intolerancia y una serie de otras injusticias que se alimentan mutuamente, lo que hace que la gente dude de que los gobiernos y las instituciones se preocupen por sus intereses o sean capaces de protegerlos. A nivel nacional, se necesita un nuevo contrato social para garantizar que todas las personas tengan perspectivas de futuro y estén protegidas: un contrato cuyo objetivo sea ofrecer protección social básica, atención médica e ingresos básicos, así como una vida digna para todos. La educación y la tecnología digital son dos grandes facilitadores y ecualizadores. A nivel mundial, hay que reconstruir la confianza garantizando que el poder, los beneficios y las oportunidades se compartan de manera más amplia y justa.


¿En qué está el proceso de rediseño de la gobernanza de las propias Naciones Unidas para seguir interviniendo en un sentido de producción de formas político jurídicas para la solución de conflictos?

La reforma de paz y seguridad que se ha llevado a cabo en la ONU en los últimos años ha tenido como objetivo mejorar la capacidad de la ONU para prevenir crisis y acelerar la recuperación vinculando la prevención de conflictos, el mantenimiento de la paz y la consolidación de la paz, y conectándolos más estrechamente con el pilar del desarrollo. Se ha observado una serie de mejoras como resultado de estas reformas, entre ellas un mayor enfoque en la prevención y el mantenimiento de la paz para responder de manera más rápida y eficaz a las señales de advertencia de las crisis y el estallido o escalada de conflictos, así como enfoques más integrados. El fortalecimiento de la asociación de la ONU con las organizaciones regionales y subregionales también es fundamental para los esfuerzos de la ONU en materia de prevención y resolución de conflictos, y es una parte integral de mi visión del multilateralismo en red. © El Templo de Futuro. Julio 2021




Imagen portada: António Guterres – secretario general de las Naciones Unidas – PH. Drew Angerer





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Gerardo Bleier

Gerardo Bleier nació el 26 de noviembre de 1960. Escritor, Periodista y Asesor en Comunicación Estratégica. Dirigió revistas, radios y programas de televisión. Publico varios libros de poesía entre ellos Ideanimas (Arca) y Cenizas (Artefato) y una novela Cráneo de Vaca (Cruz del Sur). http://gerardobleier.blogspot.com/