Ayer se celebró en el mundo democrático el Día Internacional de la Democracia, instaurado por la Organización de Naciones Unidas el año 2007, con el propósito de resaltar esta forma de gobierno como un pilar fundamental para la convivencia y el fortalecimiento de la sociedad mundial.
¿Por qué el 15 de septiembre? Porque fue un día como este pero de 1997, que la Unión Interparlamentaria adoptó la Declaración Universal de la Democracia, luego de numerosas conferencias internacionales a partir de 1988. Fue una propuesta de Corazón Aquino, por ese entonces Presidenta de Filipinas. Aunque estos días y estas celebraciones suelen pasar desapercibidos por la población mundial, es importante que se hable de ellos para crear conciencia, sobre todo en los jóvenes, de la importancia de la democracia para la convivencia social en un contexto de respeto irrestricto a los derechos humanos.
Que los jóvenes comprendan que no es posible vivir en una sociedad privada de sus derechos elementales, como el derecho de pensar libremente y disentir, en consecuencia, del pensamiento central que rige los destinos de tal o cual nación. El derecho ciudadano de ser informado por una prensa libre, crítica y respetuosa sin que el Hermano Mayor, el Gran Hermano o Big Brother orwelliano nos diga cómo pensar y en qué creer, sin ningún Ministerio de la Verdad que gobierne nuestras vidas. Quienes amamos la libertad no queremos ser Winston Smith ni tampoco llegar a la Habitación 101 del Ministerio del Amor orwelliano, la sala de tortura adonde llegan quienes disienten del Hermano Mayor.
Por eso es importante hablar de la Democracia y de su Día, para que las conciencias ciudadanas no se adormezcan y permanezcan en estado de alerta constante. La salud democrática de un país está en manos de la gente que lo habita, y si esta gente es desidiosa de sus deberes cívicos, si se deja arrastrar por ideologías totalitarias, que son lobos sanguinarios con ropas de oveja, no solo el Estado cae en las garras de este lobo sanguinario y hambriento de poder, sino también quienes viven bajo sus leyes. El mundo nos ofrece muchos ejemplos de democracias muertas o enfermas gravemente. América Latina no es la excepción. En Cuba la democracia murió hace décadas y la vida transcurre entre una miseria y otra sin derecho a nada, ni siquiera a pataleo. En Nicaragua está en la Sala de Cuidados Intensivos también hace mucho tiempo. Como se sabe, a esta sala llegan quienes van a morir, pues no hay remedio para ellos. En Nicaragua los líderes opositores al régimen Ortega-Murillo están todos presos y en las próximas elecciones Ortega, el actual presidente, competirá solo. Es poco probable que pierda las elecciones. Venezuela vive la dictadura chavista pero con Maduro, una parodia de Chávez. La situación de los venezolanos no difiere mucho de la de los nicaragüenses.
Otros países latinoamericanos, como Perú, ya instaló en Palacio Pizarro a su lobo disfrazado de oveja. Chile tendrá en noviembre, cuando celebra sus elecciones presidenciales, la oportunidad de mostrar su cordura cívica, su inteligencia electora, y no caer en las garras de una izquierda extrema ansiosa de poder, cuyos postulados totalitarios fueron expuestos abiertamente durante los debates de las elecciones primarias que escogieron a los candidatos presidenciales. Y lo primero que manifestaron fue el control de los medios de comunicación mediante un organismo popular controlado por el Estado. El Gran Hermano en acción.
Sí, es bueno hablar de este Día. Insistir en el valor de la libertad que ofrece la democracia aun con todos sus pormenores que, por lo demás, son normales en todo régimen que privilegia el diálogo como sustento de la convivencia social, porque el diálogo político solo es posible en democracia. En los sistemas totalitarios como el que viven los países mencionados, el Gran Hermano es el único que habla y dice lo que el pueblo debe hablar y decir. No se sueñe con otra realidad donde prime el respeto por el pensamiento libre y los derechos humanos de los ciudadanos.
Sí, por eso es necesario resaltar este Día para preservar la Democracia en el mundo y su convivencia social.
Imagen portada: Día Internacional de la Democracia – Fuente: parlamento.gub.uy















































