En Magnolio Sala se llevó a cabo un ciclo de cinco fechas, por entradas agotadas, de este dúo que tiene más de diez años en la ruta. Un disfrute para todos.
Este lunes 16 de agosto y otra vez a sala llena, pudimos escuchar versiones de temas entrañables, temas de su autoría y nuevas joyitas que van sumando al repertorio.
Abrió la noche Diego González, encaró solo con guitarra y voz. Nos regaló un puñado de muy lindas canciones, con letras sentidas, vivenciales y bien escritas: Ilusión, Cuál haces, Elefantes con galera, Clementina. Hay que buscarlo en las redes, disfrutar de su voz y sus buenas melodías. A no perderle pisada que seguro va a estar tocando seguido.
No es sorpresa para nadie, la capacidad interpretativa de Guzmán y Alejandro, pero todo eso se ve agigantado cuando las cosas no se presentan como es de desear. Anoche disfrutamos, una vez más, la calidad y el oficio de estos artistas. Ale un poco perjudicado de la voz, sacó fuerzas de donde no había para que el toque fuera una fiesta, como ellos nos tienen acostumbrados cada vez que los vamos a escuchar. Todos quienes vimos ayer el show nos fuimos satisfechos y con una sonrisa, luego del despliegue y la garra que dejaron en el escenario. Esas cosas pasan y cuando hay ruta, escenario y voluntad de dejar todo lo que se tiene, sin esconder ni guardarse nada, todo sale bien. Pero ya lo sabemos, son unos capos. Guzmán llenando todos los espacios con los coros y las guitarras (ni hablar cuando pela la Ibáñez), y Alejandro exigiéndose para dejar lo mejor de sí en cada canción. Sumaron en algunos pasajes del show a Diego Bustamante en guitarra y voz, quien se acopló naturalmente al dúo y no hace más (ni menos) que agregar aciertos y riqueza tímbrica al espectáculo.
Volvieron a interpretar ese cúmulo de versiones hermosas de nuestra música, ese rescate histórico que tanto agradecemos y saludamos, para abrir la cancha y que el público que recién se enfrenta a esas canciones las disfrute, investigue y valore la vuelta de tuerca que ellos les encontraron. Armonías vocales, arreglos de guitarras, dulzura interpretativa y el nervio vital necesario para que las músicas respiren y se desparramen en el espacio que compartimos. Ellos arriba del escenario, nosotros cantando bajito, sumando un tímido murmullo en la sala, para no molestar y disfrutar, como en el fogón.
Tema a tema, se fue formando ese ida y vuelta tan necesario en estos tiempos que estamos transitando: Solo, Juguetes rotos, Para imaginar, Santa Lucia, Flores en mi tumba, Los tipos, El consejo que me doy, Ese instante de paz, Nada queda de ti, Silencio (un tema que es para sacarse el sombrero), Azul, Va a escampar, Tras la nube, Mi pensar, Te sigo buscando (de Diego González, otro golazo del cantautor), Dame tu sonrisa, Cuando quieras usar, Muere con la sonrisa, A cartas vistas… y seguiríamos toda la noche. Joyitas, perlas y diamantes de la música nacional. En este lunes de agosto, Alejandro y Guzmán nos sacaron del letargo y nos acercaron un poco de calor y luz al corazón, salimos de la sala un poco más felices.
Gracias a Diego González, Diego Bustamante, Alejandro Spuntone y Guzmán Mendaro.
Gracias por la música.
Salú.
fino.
(Fe de erratas: en la primera versión de la nota mencionamos un ciclo de seis fechas, en lugar de cinco).
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Imagen portada: Spuntone & Mendaro- Magnolio Sala- 16 de Agosto de 2021 – Foto © Florencia Veres











































