
Traidores – 30 años de Radio Babilonia
Viernes 29 de agosto 2025 – Live Era
La voz de una ciudad que se reconoce en el rock.
Un viernes de esos en que se apaga la compu y la cabeza pide un respiro distinto. Nada mejor que cerrarlo en un toque histórico, con una banda que carga aún más historia. Los Traidores inauguraron en Live Era la primera de tres noches y el clima se prestaba perfecto; ni frío ni calor, la excusa justa para inmiscuirse en la profunda noche.
El flyer de difusión anunciaba las 20 como hora de encuentro. Minutos después, la fila ya doblaba por Río Branco, prueba de que las entradas estaban agotadas y había algo de ansiedad. En la esquina con Av. Uruguay, un puestito de remeras, pegotines y chucherías “traidoras” era el imán de los que esperábamos para entrar. Como suele pasar con estas bandas legendarias, la mayoría cargamos más de 40 encima, pero entre nosotrxs también se mezclaban gurises, niños de la mano de sus padres, curiosos y herederos de un ritual que no se apaga.
Ya adentro, me ubiqué adelante, pegado al escenario, charlé un rato con el fotógrafo del portal antes de elegir un buen lugar para mirar bien de cerca el show. En la valla, legadito a mi había un gurí de unos siete años, sostenido por su padre y su mamá al lado. Los tres se entretenían mirando los instrumentos, leyendo la lista de temas pegada en el piso. Una previa tenía con aires de transmisión mágica, un momento que para ellos seguro quedará marcado como algo trascendente. Lo noté al escuchar a los padres narrarle lo que pasaba con ternura, señalándole tal instrumento o el movimiento de quienes andaban en el escenario, acomodando cables y asegurando que todo quedara en orden.
Este fue el primero de un ciclo de toques conmemora los 30 años de Radio Babilonia; tres noches, viernes 29 y sábado 30 de agosto y la última el 5 de setiembre, ¡fecha para el que todavía quedan entradas, a no dormir la siesta!
A las 21:05 arrancaron el show luego de una tímida arenga del público con Niño, canción que el cantante Juan Casanova cerró con una frase muy poderosa: “los niños de Gaza también son nuestros niños”. Más vigente, imposible. Enseguida me acordé de un fragmento de la letra de la canción “El Futuro de tus Hijos” del disco Montevideo Agoniza que dice:
Juguemos al futuro de tus hijos
tratemos de darles uno
dejemos de hacer de sus vidas un juego
para que en el juego no pierda ninguno.
Después vino Crónica del Sur. Se notaba algún problema de sonido, pero Juan y los suyos lo disimulaban con oficio. La tercera fue Plegaria, un mimo al alma que Juan dedicó a Tomy, el nene que estaba en primera fila con su familia. Siguieron Máquina, Fragmentos de mí y Ella sabe bien. Un set muy disfrutable, aunque la banda se veía un poco incómoda con el sonido que seguía fallando, pero para quienes estamos en pleno disfrute, todo era festivo. No importaba nada; las canciones siguieron… Pasajeros de un tren, Canción Rebelde y Derribando Puertas. En medio del tema, alguien gritó: “¡Aguante Villa Española!” (creo que fue el papá de Tomy) y Juan respondió al toque: “Uhhh Villa Española… ahí nació Flores en mi tumba”. Después vinieron Todos mis papeles, Enemigo del mundo y cerraron la primera parte con Radio Babilonia, un remate poderoso que puso fin al primer round.
El calor dentro de Live Era pedía una tregua. La pausa fue excusa para salir a la vereda, respirar un poco y charlar entre caras conocidas y aprovechar para subir alguna historia. La noche estaba serena, casi perfecta como acompañando el ritual.
La segunda parte arrancó con Amanecer y Palabras en un papel, con Víctor Nattero al frente, guitarra en mano y voz firme, primo y cómplice histórico de Juan Casanova. Después sí, volvió Juan para cantar La profunda medianoche, como quien regresa tras un descanso necesario. De ahí en más, la intensidad fue creciendo: Flores en mi tumba, La Luna no Cuelga del Cielo y un cierre explosivo con Fundas Plásticas, que provocó el pogo más encendido de la noche. Pero la cosa no terminó ahí: Primavera Digital, De amor y de Guerra y Bailando en la oscuridad fueron sacudiendo la calma.
En esta parte del toque, ya no estaba en primera línea; me corrí hacia la mitad de la sala, donde el público escuchaba con otra paciencia, más atento, como en un estado de reflexión compartida. Pero esa tranquilidad duró poco; apenas sonaron La lluvia cae sobre Montevideo, Viviana es una reaccionaria y Solo fotografías, todo volvió a desbordarse ahora de forma general.
Fieles a su estilo, Los Traidores no acostumbran a los bises. Termina el set y se van. Juan lo anuncia y cumple, pero esta vez hicieron una excepción: Enemigo del mundo volvió a sonar, después de una broma entre el público y el propio Juan, que se permitió equivocarse con nosotros. Guiño cómplice, como quien se sabe en casa. Juan: “Vamos a repetirla porque la cantaron mal y me hicieron equivocar” lo que generó las risas cómplices de todxs
Casi sobre el final, Casanova lanzó una frase que me dejó pensando: “Estas canciones son nuestras, solo importan acá. Al resto del mundo no les importa, son importantes para nosotros”. Y hay algo de razón en eso. Hay canciones que son patrimonio de una generación, de un tiempo histórico. Nacen en nuestras calles y nos devuelven un reflejo íntimo, compartido, que solo entendemos quienes habitamos ese tiempo y lugar.
Pero lo bueno de todo esto es que se puede transmitir. La música, la espera, la magia de un escenario antes de que empiece todo; son huellas que quedan. Momentos que no necesitan demasiada explicación, porque ya traen consigo la esencia de lo compartido, de lo que se recibe y se guarda. Y pensé en Tomy, en cómo seguramente estaba viviendo su primera chispa de ritual, aprendiendo sin darse cuenta que hay cosas intangibles que también se heredan, como el sentimiento por un fragmento de historia familiar.
Una de las cosas más lindas de la noche fue ver cómo la memoria se traspasa. Ahí estaba Tomy, el nene junto a sus padres en la primera fila, absorbiendo cada gesto y cada verso como si fueran parte de un legado íntimo. Ese puente invisible entre generaciones.Al final, lo que queda es la emoción que todavía nos provocan y las ganas de transmitirlas, de entregarlas, como un pequeño legado que sigue vivo entre nosotros y seguramente tendrá continuidad en el tiempo.
Finalmente fueron 24 canciones en set a medida, de tipos talentosos que lo dieron todo y que nos vienen regalando décadas de cosas lindas. Porque las canciones son como nubes de recuerdos que nos trasladan e invitan a compartir con nuestros seres queridos esa felicidad que nos habitó en algún momento de nuestra vida.
Set-list del show, completo y en orden:
Parte 1: Niño – Crónica del Sur – Plegaria – Máquina- Fragmentos de mí – Ella sabe bien -Pasajeros de un tren – Canción Rebelde -Derribando Puertas – Todos mis papeles – Enemigo del mundo – Radio Babilonia
–Pausa–
Parte 2: Amanecer – Palabras en un papel- La profunda medianoche – Flores en mi tumba – La Luna no Cuelga del Cielo- Fundas Plásticas – Primavera Digital – De amor y de Guerra – Bailando en la oscuridad- La lluvia cae sobre Montevideo- Viviana es una reaccionaria – Solo fotografías
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