Composición cubista Retrato cubista de Federico García Lorca Descripción Fecha: c. 1923 Técnica:Temple y óleo sobre cartón Dimensiones:74.8 x 52 cm Firma:Sin firma ni fecha Localización:Fundació Gala-Salvador Dalí, Figueres. Legado Dalí

Una Granada roja de sangre

«Como no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir«.
Federico García Lorca

 

Se le vio, caminando entre fusiles, / por una calle larga, / salir al campo frío, / aún con estrellas de la madrugada. / Mataron a Federico / cuando la luz asomaba”. Así comienza el bellísimo poema que Antonio Machado escribió a la muerte de Federico García Lorca, El crimen fue en Granada, dividido en tres parte: La muerte, El poeta y la muerte, y una tercera parte que no tiene título. El bello poema de Machado termina así en su primera parte: “Muerto cayó Federico / —sangre en la frente y plomo en las entrañas— / … Que fue en Granada el crimen / sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada”. El pasado martes 18 de agosto se cumplieron 84 años del asesinato del poeta granadino a manos de la dictadura franquista. Un crimen absurdo como todos los crímenes encomendados por todas las dictaduras.

Federico fue fusilado un cuarto para las cinco de la madrugada del martes 18 de agosto de 1936, en el camino que va de Viznar a Alfacar. Al referirse a la muerte del poeta en la Biografía de Federico García Lorca, la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, presenta pasajes del texto de Ian Gibson, biógrafo del poeta, en los que nos enteramos de su arresto la tarde del 16 de agosto a manos “de Ramón Ruiz Alonso, un ex diputado de la CEDA, derechista fanático, que sentía un profundo odio por Fernando de los Ríos (el dueño de casa donde se encontraba Lorca) y por el poeta mismo”. Se le acusó de ser espía de los rusos con quienes se contactaba por radio, según una denuncia hoy perdida y firmada por Ruiz Alonso, y de ser homosexual, se lee en Federico García Lorca, vol. II, p. 476. El documento de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes concluye así: “En documentos oficiales expedidos en Granada puede leerse que Federico García Lorca falleció en el mes de agosto de 1936 a consecuencia de heridas producidas por hecho de guerra”. Sin duda, una información bastante conveniente, formal, que no aclara absolutamente nada.

Cuando se revisa la obra de García Lorca, nos encontramos con pasajes que llaman profundamente la atención por el sentido simbólico y premonitorio de su propia muerte. Como si el genio lorquiano viese, como un demiurgo, que su fin estaría vinculado a su trágico final. “No soy un hombre, ni un poeta, ni una hoja, sino un pulso herido que presiente el más allá«, es una de sus frases más significativas que anticipan su destino fatal. ¿Presintió “el más allá”, Federico, que amaba tanto la vida? “Lo que más me importa es vivir”, solía decir. Sus declaraciones nos parecen ahora una cruel ironía de esa vida que tanto amaba y deseaba vivir, más aún cuando estaba en la plenitud de su vida física e intelectual. “Desechad tristezas y melancolías. La vida es amable, tiene pocos días y tan sólo ahora la hemos de gozar”. Pero la vida no fue amable con Federico, pues lo entregó a una muerte injusta, traidora y cruel cuando recién había cumplido los 38 años.

¿Cómo leer estas palabras del poeta: “Quiero dormir un rato, un rato, un minuto, un siglo; pero que todos sepan que no he muerto; que hay un establo de oro en mis labios; que soy un pequeño amigo del viento del Oeste; que soy la sombra inmensa de mis lágrimas”, sin conectarlas con la propia telaraña que el franquismo tejió en torno a su asesinato? Es un texto poético en el que la vida y la muerte se encuentran y desencuentran en un juego de laberínticas realidades donde el hecho esencial es solo insinuado, como en la poesía. El 9 de julio de 1965 se escribió un informe policial “basado en una investigación realizada ese mismo año, que corroboraba la ejecución de Lorca por las autoridades franquistas”, según leemos en el diario El Nacional de República Dominicana del 18 de agosto de 2017.

Pero este informe recién se hizo público el 23 de abril de 2005. Y está redactado por “la 3.ª brigada regional de investigación social de la Jefatura Superior de la Policía de Granada a petición de la hispanista francesa Marcelle Auclair, aunque nunca obtuvo respuesta, ya que el informe fue ocultado por la dictadura franquista”, leemos en El Nacional. “Quiero dormir un rato, un rato, un minuto, un siglo; pero que todos sepan que no he muerto”, resuenan las palabras del poeta. Sabemos de ese informe por primera vez a través del libro del periodista falangista Eduardo Molina Fajardo, Los últimos días de García Lorca, publicado en 1983. Sí, “solo un rato”. Porque un nuevo documento vendría a corroborar el tortuoso sendero que siguió el crimen del poeta granadino.

El historiador Manuel Titos Martínez publica el año 2010, por la editorial Atrio, el libro Verano del 36 en Granada, que comenta Fernando Valverde en su columna Un libro aporta datos para el asesinado de García Lorca, del 31 de junio de 2005 en el diario El País. En este libro Titos da a conocer trechos de una carta del afamado banquero granadino, José María Berriz Madrigal, del 18 de agosto de 1936, a la familia Rodríguez Acota, una poderosa estirpe de banqueros, que se encontraba de vacaciones en Estoril: “Manuel y Bernabé llegan ahora de su guardia en la Casa de la Perra Gorda, me dicen que han matado anoche las fuerzas de Falange a Federico García”.

En otro artículo publicado por el mencionado historiador Ian Gibson, también publicado en el diario El País el 18 de abril de 2005, Federico, otra vez, el historiador alude al libro de Manuel Titos Martínez y menciona que en los archivos de los banqueros Rodríguez Acosta se encontró con cinco cartas fechadas entre el 13 y el 23 de agosto de 1936 de Granada a Estoril, enviadas por su pariente José María Bérriz. Además de citar el trecho de la carta que mencionamos más arriba, menciona otro pasaje que resulta de inapelable evidencia: «Juan Luis Trescastro está dado de voluntario para cuando la fuerza vaya a Alhama y dice que está dispuesto a degollar hasta a los niños de pecho«, escribe Bérriz aquel mismo 18 de agosto. Juan Luis Trescastro fue un político conservador, perseguidor y denunciante de los que él consideraba los enemigos del franquismo. En el sitio Universo Lorca, se lee que presumió “por los bares de Granada de haberle dado “dos tiros en el culo por maricón”. Un hecho improbable, declara el mismo sitio, pero que dio a pie a malentendidos y leyendas negras. Sí, una Granada laberíntica teñida de rojo.

Los poemas de Poeta en Nueva York, corresponden a los años 1929 y 1930, cuando García Lorca vive como estudiante en la Universidad de Columbia, pero el poemario se publica recién en 1940. Uno de los poemas es Fábula y rueda de tres amigos, que describe con asombrosa exactitud el propio asesinato del poeta y algunos de sus pormenores convertidos en leyenda por la propia historia: “Cuando se hundieron las formas puras / bajo el cri cri de las margaritas, / comprendí que me habían asesinado. / Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias, / abrieron los toneles y los armarios, / destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro. / Ya no me encontraron. / ¿No me encontraron? / No. No me encontraron. / Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba, / y que el mar recordó ¡de pronto! / los nombres de todos sus ahogados”.

El texto cruza y entrecruza la ficción poética con la leyenda y la intrincada realidad histórica del crimen de Federico García Lorca que, no obstante el tiempo transcurrido y los enigmas de su asesinato, la voz del poeta sigue declamando su poesía y su muerte a la espera de que el mar recuerde “los nombres de todos los ahogados”. Y el lugar dónde se encuentra su cadáver y el de miles de otros muertos por la dictadura franquista.

 

 

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Composición cubista

Retrato cubista de Federico García Lorca

Descripción
Fecha: c. 1923
Técnica: Temple y óleo sobre cartón
Dimensiones: 74.8 x 52 cm
Firma: Sin firma ni fecha
Localización: Fundació Gala-Salvador Dalí, Figueres. Legado Dalí

www.salvador-dali.org

 

 

 

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Alejandro Carreño

Alejandro Carreño

Profesor de Castellano, Magíster en Comunicación y Semiótica y Doctor en Comunicación. Académico en Brasil y en su Chile natal. Columnista y ensayista. Lleva adelante en Youtube su canal “De Carreño a los libros”, donde aborda temas de Literatura, Educación y Cultura.