Más que nunca, es clave blindar el sistema educativo. El regreso cuanto antes a la presencialidad (cuestión ciertamente imposible en estos momentos), es fundamental. Y para ello se necesitan generar las mejores condiciones posibles. Es prioritario invertir en mayor cantidad de horas docentes y apostar por el diálogo.
La educación nunca puede considerarse como parte del gasto público. Es inversión, siempre. En lo único que no podemos escatimar es en educación, particularmente en este panorama, que ahonda las brechas de desigualdad.
Es clave, para respetar protocolos sanitarios sin perder tantas clases, generar grupos pequeños, que implicará que los alumnos tengan clases diarias. Esto supone invertir fuertemente en horas docentes. En el momento histórico que estamos viviendo, es la hora de tener la mayor altura posible, dialogar con todos y no escatimar esfuerzos. La prioridad debe estar puesta en los alumnos. Invertir en horas docentes es invertir, sobre todo, en los jóvenes más desfavorecidos, los más golpeados por esta situación de pandemia.
#blindemoslaeducación















































