La canción es un producto que casi siempre tiene dos partes (o tres) Eso ya está instalado como formato desde hace siglos. Uno siempre espera el estribillo, que sea contagioso, emotivo o divertido. En el caso de esta formidable canción de Luis Trochón eso no corre. El núcleo melódico dura cuatro compases (con pocas notas y manteniendo UNA sola nota en el todo). No hay estribillo. Es siempre lo mismo, insistentemente. Pero ¿es lo mismo? Magistralmente, Luis va manteniendo la tensión a base de cambios armónicos, y en cada compás hay un nuevo y sorprendente acorde. Es una revisión de la Tropicalia y aquí está Chico, pero un Chico que visitaba el Sorocabana. La canción se va conteniendo y uno desea que explote, ya que la carga de tensión es grande. El final es grandioso. El texto es duro y directo, el tema de la separación y su desenlace fatal.















































