
Hay algo significativo en que MONFIC 26 haya elegido comenzar con Las siete balas. En un festival que reúne películas premiadas en Cannes, producciones europeas, cine asiático y, este año, también clásicos que forman parte de la memoria cinematográfica de varias generaciones para revivir y, en otros casos, experimentar por primera vez, la elección de una película uruguaya como punto de partida dice algo.
Del 8 al 14 de octubre 2026, Movie Montevideo Shopping será nuevamente el punto de encuentro de una programación que reúne cine asiático, clásicos, producciones estadounidenses, cine europeo y una importante presencia rioplatense.
La apertura, como siempre, tiene un ambiente particularmente jovial. Pero este año, aún más.
El festival abrió su edición con Las siete balas, segundo largometraje del director uruguayo Sebastián Pérez Pérez. La película, coproducción entre Uruguay y Argentina, llegó a MONFIC en carácter de preestreno y con la presencia de su director y parte del elenco. Y vaya si se hicieron notar, celebrando junto con los invitados un momento tan especial para la gente de cine como es un preestreno.
Dirigida y escrita por Pérez Pérez, Las siete balas se mueve entre el drama y el policial. Pero es un thriller en toda regla que perfectamente podría haber sido dirigido por Tony Scott y escrito por Tarantino. Porque tiene tanto de Reservoir Dogs como de un capítulo de La casa de papel. Y usted me dirá: ¿qué tiene eso de cine nacional? Pues lo tiene.
Porque, por algo, MONFIC 26 decidió iniciar su edición 22 mirando a casa, no como sede, sino como protagonista.
Y es que nuestro cine está de parabienes. Con estrenos que demuestran que, para poder «atarla con alambre», hay que saber primero cómo funcionan las cosas.
Pérez Pérez toma algo cotidiano, como un copamiento un día cualquiera de un bar en la Ciudad Vieja por parte de tres jóvenes liderados por «El Tato».
El hecho policial funciona así como punto de partida para una historia que multiplica sus miradas. La violencia de un instante comienza a mostrar otras aristas a su alrededor. Con buena pluma, sirviéndose más del «show, don’t tell» como norte, se sale de las estructuras que tradicionalmente dominan nuestro cine para darle cabida a la posibilidad de generar otra mirada sobre una realidad que reconocemos.
La película llega, además, a esta edición con un recorrido previo. El proyecto recibió los premios ICAU de Desarrollo 2017 y Producción 2018 y contó con el apoyo de MVD Filma en 2020. Su presencia en MONFIC supone, por tanto, una nueva instancia dentro del camino de una producción que nace desde el cine uruguayo, pero se construye desde una dimensión regional.
Las actuaciones son muy buenas y sostienen buena parte de la tensión de la película. La fotografía, a cargo de Mauricio Acosta y Fermín Torres, nos muestra Montevideo con ojos de cine norteamericano: calles, bares y rincones reconocibles adquieren una dimensión casi de thriller policial, como si nuestra ciudad hubiera sido trasladada a otro género sin dejar de ser ella misma.
Robert Moré nos sorprende con una interpretación a la que no nos tiene acostumbrados, construyendo un personaje atravesado por una tensión que se sostiene hasta el final. Salvador Gaetán, Rasjid César y el resto del elenco completan un reparto sólido, mientras que la presencia de Eli Almic resulta especialmente llamativa: conocida principalmente por su trayectoria musical, aquí se incorpora al universo de la película desde la actuación y demuestra que su registro artístico puede desplazarse con naturalidad hacia otro lenguaje.
Saber hoy que un candombe es excelente para una escena de persecución se lo debemos a la música de Hernán González. Así se termina de construir ese clima, acompañando una historia que encuentra en Montevideo el escenario perfecto para un policial tan cercano como perteneciente a la pantalla de Netflix.

Ciclo Asiático
El cine asiático estará representado por dos títulos que llegan con recorridos internacionales muy diferentes.
Hope: El primer impacto, del surcoreano Na Hong-jin, se instala en la ciencia ficción y el thriller. En un remoto pueblo costero, un misterioso descubrimiento de naturaleza alienígena desata una crisis de supervivencia. Hwang Jung-min, Zo In-sung, Alicia Vikander y Michael Fassbender forman parte de un reparto internacional.
La segunda propuesta es Un fantasma a su servicio, ópera prima del tailandés Ratchapoom Boonbunchachoke. Una mujer muere prematuramente a causa de la contaminación y su espíritu regresa ocupando una aspiradora para reunirse con su esposo. La premisa abre una comedia negra atravesada por elementos fantásticos, pero también por cuestiones como el duelo, la memoria y las estructuras de poder.
Dos películas radicalmente diferentes para un mismo ciclo: una mirada sobre el miedo a lo desconocido y otra que utiliza lo absurdo para hablar de cuestiones profundamente humanas y políticas.
Ciclo Clásicos
MONFIC también propone volver a encontrarse con películas que ya forman parte de la memoria cinematográfica contemporánea.
Treinta años después de su estreno, Trainspotting, de Danny Boyle, regresa restaurada en 4K. La película, basada en la novela de Irvine Welsh y protagonizada por Ewan McGregor, Ewen Bremner, Jonny Lee Miller, Kevin McKidd, Robert Carlyle y Kelly Macdonald, retrató con humor ácido, velocidad y una banda sonora inolvidable la vida de un grupo de jóvenes adictos a la heroína en Edimburgo.
A diez años de su estreno vuelve La La Land: Una historia de amor, de Damien Chazelle. Ryan Gosling y Emma Stone protagonizan esta revisión del musical clásico de Hollywood, donde las aspiraciones artísticas y las decisiones afectivas terminan encontrándose en un territorio marcado por la vocación, el amor y el costo del éxito.
El tercer título es Cuenta conmigo, de Rob Reiner, adaptación del relato El cuerpo, de Stephen King. Cuatro adolescentes emprenden un viaje por las vías del tren en busca de un niño desaparecido. Cuarenta años después, continúa siendo una película sobre la amistad, la memoria y ese momento en que la infancia comienza a transformarse en otra cosa.
Estados Unidos: historias reales y mitologías personales
El ciclo estadounidense reúne dos películas construidas alrededor de historias reales.
La negociación, de Gus Van Sant, reconstruye el caso de Tony Kiritsis, un hombre arruinado por una deuda hipotecaria que secuestra a un ejecutivo de la empresa que le había prestado dinero. El episodio se transforma rápidamente en un espectáculo mediático transmitido en vivo durante tres días, mientras policías y negociadores intentan evitar una tragedia.
Por último, Yo soy Rocky nos transporta al nacimiento de una de las grandes películas populares del cine estadounidense y a la lucha de su guionista y, posteriormente, protagonista. La historia reconstruye las dificultades que atravesó Sylvester Stallone para conseguir que su guion llegara a la pantalla y, especialmente, su insistencia en interpretar al personaje que él mismo había creado.
Dos películas sobre personas que se enfrentan a estructuras mucho mayores que ellas y que, por razones completamente diferentes, terminan convirtiendo sus propias historias en materia cinematográfica.

Europa: Cannes, Berlín y otras historias
El ciclo europeo reúne seis películas y una variedad particularmente amplia de géneros y aproximaciones.
Minotauro, de Andrey Zvyagintsev, presenta la crisis de una familia vinculada al poder económico y político. La película obtuvo el Gran Premio del Jurado en Cannes.
El gran viaje, de Momoko Seto, combina animación y ciencia ficción ecológica. Cuatro semillas de diente de león emprenden un viaje interestelar después de una catástrofe climática nuclear que destruye la Tierra.
En Una quinta portuguesa, Avelina Prat cuenta la historia de un profesor que, después de la desaparición de su esposa, suplanta la identidad de un jardinero y comienza una nueva vida en Portugal.
Paweł Pawlikowski regresa con Tierra de mi padre, ambientada durante la Guerra Fría y centrada en el escritor Thomas Mann y su hija Erika durante un viaje por Alemania. La película le otorgó al director el premio a Mejor Director en Cannes 2026.
La chica de Colonia, de Ido Fluk, reconstruye la historia de Vera Brandes, la joven promotora que hizo posible el legendario concierto de Keith Jarrett que terminaría dando origen a The Köln Concert.
El ciclo se completa con La bola negra, de Javier Calvo y Javier Ambrossi, más conocidos como «Los Javis».
Inspirada en una obra inconclusa de Federico García Lorca y en La piedra oscura, de Alberto Conejero, la película entrelaza tres historias situadas en diferentes momentos de la historia española y atravesadas por el deseo, la represión, el silencio y el tabú.
Río de la Plata: mirar lo que ocurre cerca
Si hay un bloque que adquiere un peso particular en esta edición es el dedicado al cine de Uruguay y Argentina.
Seis películas recorren géneros que van del terror distópico al thriller judicial, pasando por la comedia negra y el drama social.
Carne, ópera prima de Tomás Marichal Urbán, imagina un Uruguay en el que la desaparición del ganado provoca una crisis económica, social y moral. El director combina thriller psicológico, terror, suspenso y humor negro en una historia que transforma uno de los grandes símbolos del país en el centro de una pesadilla.
Escondida en mi cabeza, de Lucas Vivo García Lagos, parte de una premisa diferente: Erni despierta después de catorce años en coma y descubre que se ha convertido en millonario, aunque para acceder a su fortuna necesita recordar una contraseña perdida en algún lugar de su memoria.
La casa, de Gustavo Triviño, sigue a Hugo Vaca, un hombre despedido después de décadas de trabajo que, acorralado económicamente, acepta vender su casa a mitad de precio a cambio de permanecer en ella hasta morir. Lo que comienza como un drama social deriva hacia la comedia negra y, finalmente, hacia el thriller.
La mujer del río, de Néstor Mazzini, se introduce en la violencia de género y en la disputa por la tenencia de una hija. La película cierra la trilogía Autoengaño y fue reconocida en BAFICI.
Las siete balas llega como preestreno y funciona como punto de partida de esta edición, que tiene claramente una invitación a la reflexión acerca de la vida moderna, las relaciones humanas y las tramas que, en muchos casos, asfixian y castigan sin importar las clases sociales o el país.
Finalmente, Papeles, del panameño Arturo Montenegro, aborda el escándalo de los Panamá Papers a través de una abogada cuya vida se derrumba cuando millones de documentos confidenciales son filtrados.

El festival después de las películas
La experiencia MONFIC no termina con los créditos. La programación paralela incorpora conversaciones con directores y actores, encuentros con periodistas y propuestas que buscan transformar la sala en un espacio de intercambio.
El jueves 8 de octubre, César Troncoso conversará con Fernán Cisnero sobre La casa, a las 19:00.
El viernes 9, Lucas Vivo García participará en una charla con Cisnero antes y después de la función de Escondida en mi cabeza, programada para las 18:40 en Sala 10. Esa misma noche, a las 21:30, Troncoso volverá a encontrarse con Cisnero para hablar sobre La mujer del río.
El domingo 11 será el turno de Trainspotting. La función de las 18:50 estará acompañada por una charla por el 30.º aniversario de la película. La posibilidad de una conversación posterior quedaba sujeta a confirmación.
El lunes 12, La La Land y La chica de Colonia compartirán protagonismo en una jornada vinculada al jazz. Las actividades continuarán posteriormente en la Sala Under con Jazz & Vino.
El martes 13, Cuenta conmigo será acompañada por una charla con Radio Océano a las 19:15 en Sala 10. Y a las 20:30, la Sala Under recibirá una nueva edición de Dobla Jam, un karaoke de escenas cinematográficas con capacidad para 120 personas.
Finalmente, el miércoles 14, Carne será la película de clausura. Tomás Marichal Urbán y parte del elenco participarán de un conversatorio moderado por Fernán Cisnero antes de la función de las 18:50 en Sala 10.

Un festival que empieza cerca
MONFIC 26 comienza mirando hacia Montevideo y después abre el plano.
Pasa por Corea del Sur y Tailandia, regresa a películas que definieron generaciones, atraviesa el cine estadounidense y europeo para volver a casa. Hay ciencia ficción, terror, comedia, drama, policial, animación, historias reales y películas que ya tienen décadas y merecen ser vistas nuevamente.
Pero también hay algo más difícil de medir en una programación: la posibilidad de que una película genere una conversación que continúe camino a casa.
Quizás por eso Las siete balas sea una elección particularmente significativa para abrir el recorrido. Antes de mirar hacia Cannes, Berlín, Asia, Hollywood o Europa, MONFIC enfoca Montevideo y encuentra un plano diferente.
Después vendrán otros paisajes.
La primera en casa, siempre.