
Rita Segato ha trabajado sobre los crímenes de guerra como crímenes de poder. Lo que está sucediendo hoy en Gaza, no puede ser interpretado como conflicto armado o la disputa por un territorio. Es una forma explícita de lo que ella define como pedagogía de la crueldad.
“La pedagogía de la crueldad es el sistema que autoriza a ver en el otro un cuerpo susceptible de ser destruido, sin que eso tenga consecuencias para quien lo destruye”. (Segato;2018;p.37)
Es una práctica que opera en las corporalidades más vulnerabilizadas. No se trata de personas vulnerables, porque la vulnerabilidad no es una característica individual. Las personas somos vulnerabilizadas a través de violencias que estructuran y moldean las condiciones para que eso ocurra. En esas corporalidades se inscribe un mensaje claro de dominación y control.
Palestina es víctima de un acto sistemático de genocidio. Es una decisión política que se ejecuta día a día. Cada acción de destrucción es pensada, al igual que las condiciones que las posibilitan. Asesinar infancias responde a estrategias destinadas a romper el lazo social, intentando aniquilar una cultura y su memoria.
El genocidio en Gaza, ocurre sobre las corporalidades significantes: sobre los cuerpos que reflejan una continuidad y herencia cultural palestina. Se busca eliminar lo común, lo colectivo. El capitalismo y el colonialismo despojan territorios pero también relatos, ascendencias y descendencias.
Todo esto nos lleva a pensar en los mensajes que se envían al mundo, especialmente las manifestaciones que celebran actos de Netanyahu y la complicidad estadounidense. En este sentido, me parece clave lo que dice Segato:
“El trazo por excelencia de la soberanía no es el poder de muerte sobre el subyugado, sino su derrota psicológica y moral, y su transformación en audiencia receptora de la exhibición del poder de muerte discrecional del dominador”. (Segato,R; 2016;p.39)
Segato nos invita constantemente a pensar los crímenes lejos de la esfera privada y entender su función pública, la dimensión política. En Gaza, esa política es genocida.














































