
El cadáver de Fructuoso Rivera es repatriado en un barril de caña desde la frontera brasileña a Montevideo. Eustaquio Santos, el fiel soldado del caudillo que encabeza la fúnebre comitiva, recuerda en un contrapunto con la voz de ultratumba del propio Rivera su azarosa vida: la etapa artigueña, su adhesión a la Cisplatina, el Abrazo del Monzón, las infinitas querellas con su compadre Lavalleja, sus legendarios amoríos.
Chagas, con su reconocida audacia narrativa, se anima a meterse en la piel del caudillo y lo hace decir de su ignominiosa celada a los charrúas: «¡Sí!, yo, don Frutos, estaba matando amigos, como antes lo hacía con los perros viejos, sin lágrimas ni risas. Aquel día en Salsipuedes, vestido con mis mejores galas de presidente de la República, ejecuté con los charrúas un verdadero acto de amor».
Ese es el tono de una de las mejores novelas de Chagas: evade la condena fácil al traidor oportunista y, también, la benévola categorización de político habilidoso y pragmático. La buena literatura se alimenta de conflictos y seres imperfectos, y este texto abunda en ellos.
Jorge Chagas es magíster en Historia Política, escritor, historiador, compositor y periodista. En 2003 ganó el Primer Premio de Literatura del MEC y una mención de honor en el Premio Municipal de Literatura con la obra Gloria y tormento. La novela de José Leandro Andrade. En 2009 ganó el Primer Premio Nacional de Literatura (ensayo histórico, inédito) con Banco La Caja Obrera. Una historia, y en 2010 el mismo premio con Guillermo Chifflet: el combate de la pluma, ambas obras en coautoría con Gustavo Trullen. En 2013 obtuvo el Segundo Premio de Literatura del MEC con La sombra. La novela de Ansina y en 2015 el mismo premio con El sable roto. La novela del coronel Lorenzo Latorre. En 2016 ganó el Premio Morosoli de Plata en Narrativa. En 2019 se estrenó la adaptación a teatro musical de La diosa y la noche. La novela de Rosa Luna.













































