
La clase de piano
El viernes 23 y el sábado 24 de octubre 2026, Leo Masliah y Lorena Rizzo presentan en Magnolio Sala La clase de piano, una obra que se empezó a escribir en el año 2025 y se fue definiendo sobre la marcha en los encuentros que ambos artistas mantuvieron.
Lorena Rizzo es una cantautora y docente argentina con tres discos editados, al primero de ellos Torpes bondades (2013) le siguió Documental (2018) y su último trabajo es El tercer día (2023). Este año editó junto a Masliah el sencillo Cumbia del arrepentido.
Leo Masliah es compositor, pianista, escritor, actor, dramaturgo, y supo ganarse la vida como cerrajero. En sus más de cincuenta años de trayectoria posee según consigna en su página web sesenta y ocho discos editados desde el primero, Cansiones barias (Ayuí/Tacuabé-1980) hasta los tres discos que editó a través de Club del Disco en Argentina en 2023, a saber Leo Maslíah & María Bentancur en el CCK, Rendez-vous avec nous, Música para teatro y cine, usada y no usada, volumen 1. También compuso una ópera, Maldoror, basada en Los Cantos de Maldoror, de Isidore Ducasse, que fue representada bajo su régie en el Teatro Colón de Buenos Aires, en junio del 2003.
También es un prolífico escritor con más de cuarenta libros publicados, tiene experiencia actoral en cuatro largometrajes (El chevrolé (1999), Qué absurdo es haber crecido (2000), Norberto apenas tarde (2010) y Welkom [2015]). Ha escrito varias obras de teatro que le valieron distinciones, entre otras, el Premio Nacional de Literatura en el 2000 y 2013. En 1998 recibió el premio Morosoli por su trayectoria. Ha sido nominado en Argentina como una de las figuras de la década y algunas de sus obras han sido traducidas al portugués, francés e italiano.
Leo entiende que quizás en su caso haya que separar su trabajo en el teatro a nivel de la escritura, como género literario, del teatro como actividad.
En esto último mis incursiones a lo largo del tiempo siempre fueron muy esporádicas y dependieron mucho de las posibilidades de concreción, tanto a nivel de producción como de la parte actoral. Yo empecé a escribir teatro en la adolescencia, pero nunca había pensado emprender una puesta. Solo las presentaba en concursos, sin resultados. En 1982 Adriana Ducret me pidió que escribiera una obra para representar en un festival de teatro barrial. Ella integraba un grupo que funcionaba en La Tierrita, por el barrio Nuevo París. Y después de escrita, también me pidió que la dirigiera, cosa en la que yo tampoco había pensado, pero me gustó la idea de hacer el intento. Después seguí con algunas puestas más durante unos años. En los años 80 para la difusión alcanzaba con que el propio grupo se repartiera radios y diarios donde dejar los comunicados de prensa. Después de unos años empezó a ser más difícil y entonces solo volví a dirigir obras cuando había ya una iniciativa “productoril” viable por parte de alguien. Pero fueron un montón a lo largo de los años. En Montevideo y también en Buenos Aires. En varias partes de Argentina había grupos que ponían en escena obras que yo tenía publicadas o que conseguían por ahí.
La clase de piano, como adelantamos, fue escrita en 2025 y se fue terminando de definir sobre la marcha de los ensayos. Luego de algunas funciones de afirmación en un espacio informal, se realizaron en febrero de este año funciones en el Teatro Payró de Buenos Aires y en El Séptimo Fuego, de Mar del Plata, así como en salas del conurbano bonaerense.
Leo no recuerda cómo conoció a Lorena, sabe que fue hace mucho tiempo, antes de que ella editara su primer disco, lo que sí recuerda es que le encantó lo que ella hacía musicalmente.
Ella me había contado de su veta teatral, pero no llegué a ver sus incursiones. Sin embargo, al verla presentar sus canciones en recitales le vi una expresividad escénica tremenda y me quedó la idea de hacer algo de teatro con ella alguna vez, si le llegaba a interesar.
La oportunidad surgió el año pasado cuando ella estaba gestionando un espacio cultural e invitó a Leo a tocar.
En esos días se me ocurrió una idea para hace una obra con ella, le gustó, y la empezamos a ensayar en ese lugar cuando yo iba a Buenos Aires. Yo la iba escribiendo a medida que avanzábamos con los ensayos, hasta que estuvo como para estrenarse.
En La clase de piano ambos interpretan una relación docente-alumno a través de la cual, además de plantearse un sinnúmero de incógnitas y estorbos propios de la enseñanza musical, se agitan las sombras de un contexto social que acogota cada vez más el flujo respiratorio del mundo artístico y cultural. Ante la pregunta de qué lo inspiró para esta obra y qué pretende provocar en el público, Leo responde:
Yo creo que, tanto en música como en literatura, a mí las cosas me funcionan así. Escribo y compongo por inspiración, sí, pero no por inspiración en algo específico. Pienso que el arte, por lo menos el auténtico, nunca pretende nada, y eso se debe a una razón muy específica: que obedece a una forma de pensamiento para la que no hay palabras todavía (por más que se usen palabras en su elaboración). Recién después, cuando una obra empieza a formar parte de la cultura de una sociedad, se convierte en punto de apoyo o elemento para comunicar. Pero antes no podés decir lo que es ni de qué se trata porque, hablando en términos que preexistan, no es nada. La mayoría de la gente, por desgracia, desconoce que esto es así, y cuando trata de hacer algo artístico, cree que tiene que hacer lo que ya fue hecho, porque cree que el arte es eso, pero está interpretando mal el significado de “ser eso”.
La clase de piano se presentó en Buenos Aires, en Mar del Plata, próximamente llega a Montevideo y en Porto Alegre en noviembre.
Las obras de Leo y de Lorena están atravesadas por el humor no exento de drama y reflexión. La clase de piano no es la excepción, la cita es el próximo 23 y 24 de octubre a las 21 h en Sala Magnolio, las entradas están disponibles en redtickets.uy, a $ 600 las anticipadas y generales a $ 700 en la sala.