Este 29 de abril Guadalupe Calzada presentó Abrir en el Auditorio Nacional del Sodre, en un formato banda que contaba con guitarra eléctrica, bajo, batería, teclado, bandoneón, tambores y coros que sonaron fieles a su disco.
Muchas fueron las cosas que se abrieron a lo largo de la noche. Abrió la Hugo Balzo con ventanas que abren otros horizontes en nuestra imaginación. Abrió su abuela nuestra escucha, tarareando una vieja canción que abre luego versos, sobre cambios de piel, ramas, hojas y el reverdecer. Abrió Guadalupe su micrófono y su voz seguida al espacio hecho por su abuela. Abrió Al canto su disco y la noche. Abrió luego grietas de cuando algo se rompe, cuando el frío curte la piel, cuando el alma encalla. Abrió nuestra imaginación al hacer su cuerpo árbol, deshojando cada vez que su garganta se desarma. Abrió luego el baúl de los recuerdos, de la banda y nuestros, al plasmar esas tardes en las que los barcos de papel hacen carreras en charquitos, pelotas hacen temblar a las abuelas, rayuelas de tizas crean veredas de fraternidad, parras pierden sus hojas tiñendo el patio y las Tías alegran con su baile. Abrió en canción la marcha camión, latiendo cantos desahuciados. Abrió una prórroga, aferrada a la misericordia para despojarse de las estructuras con una poesía sostenida por manos amables. Abrió la posibilidad al dolor, a la caída, a curarnos con canciones. Abrió la posibilidad también del no. No ser sal, calor, viento o fuego, no dejar que se quede quien no deja brotar lo nuevo. Abrió nuestras raíces folklóricas con una Zamba para encontrar en dónde buscar enraizar. Abrió en poesía un canto ancestral, soltando y rimando rimas sueltas. Abrió el error de cálculos este miércoles, tajeando la rutina. Abrió el día, fugándose la mañana. Abrió Al canto II, la magia de Marcelo en el bandoneón. Abrió la voz quebrada, mediante el ardor que canta por dentro. Abrió la puerta y cerró la herida. Abrió una separación en donde verse distinta distante y donde aprender a dejar de gritar para escucharse. Abrió el tiritar, silencios suspirados, escenas vagas, luces tibias y miradas que digan todo con el cuidado de no romperse a sí mismas. Abrió el corazón que es una casa. Abrió el mundo de los sueños, impermeables e implacables, en lugares comunes como los abrazos. Abrió el humor con el vals del espeso, parodiando a los “vieja escuela”. Abrió el amor a los hermanos, sabiendo que los dolores que sentimos son cercanos, y sus escuchas desgranan nuestros miedos. Abrió perpendicular al cuello el agua queriendo salir. Abrió mediante una tregua la murga canción, las ganas de otra vida, de dejar de correr de atrás. Abrió cada lugar que tiene que ver con su oficio, con su creación, con ella, su sensibilidad implicada en el canto individual y colectivo, su calidad en la escritura y su vuelo poético.
En su grupo base se encontraban: Sofía Zorrilla, Emiliano Cruz, Leandro Fernández, Andrés Chaibún y Felipe Ritorni. Como músicos invitados: Marcelo Rilla, Yaco D’Atri, Emilia Benia y Camilo Vernengo. En las poesías: Lucia Avisar y Eloisa Aboleta.
Trece canciones (y alguna infiltrada) que como bien anunciaba su abuela al comienzo de la noche, nos hicieron ver que hay dentro, para mirar más lejos, para hacer espacios, para sacar, para cerrar, para entrar, para buscar, para decir, para cantar, para ABRIR.

































!["El Alma en Dos" de TROTSKY VENGARÁN [ En Vivo – Medellín ] Grabado en Medellín en Agosto de 2019](https://cooltivarte.com/portal/wp-content/uploads/2020/03/hqdefault-57-150x150.jpg)

















