Fotos: Fiorella Porro _ Domingo 28 de Setiembre 2025 _ Sala Zitarrosa.
Anoche volví a tener un buen plan para no morir de Domingo. Tocó Juan Pablo Chapital en la Zitarrosa, por tercera vez en concierto y con banda completa.
Abrió el show Mica Mendizábal, con su timidez, su guitarra y Ando adelantando que quiere verse sin pensar algo malo, luego Fatal donde a modo de protección se refugia en su guarida, y nos asegura que no “anda fatal”. En el tercer tema nos recuerda que todo lo que no decis Quema. Agradecida al Chapa, aprovecha para contar que el próximo viernes sale su disco y lo pueden encontrar en youtube en el perfil de Mica Mendizabal, terminando con dos temas que no forman parte de él. Como cierre, invita al escenario a Aitana e Isabel, sus amigas con las que graba este último trabajo y con las que se da El gusto de tocar hace ya unos cinco años en formato trío.
Suben luego de una pausa justa para aplaudir la apertura, el Chapa y su banda, comenzando sobre un fondo instrumental con la presentación de cada uno de ellos;
Camila Ferrari en voz,
Ignacio Labrada en teclados,
Coby Acosta en percusión,
Martín Ibarburu en batería,
Checo Anselmi en bajo,
Santiago Montoro en guitarra,
y por supuesto Juan Pablo Chapital en su inconfundible guitarra (y voz).
Vuelvo a ese momento y vuelvo a la timidez, pero no a la de Mica, sino a la que da nombre al fenómeno botánico que hace que las copas de los árboles no se choquen entre sí. Timidez que hace que estén milimétricamente cerca pero que no se toquen lo suficiente. ¿Porque hablo de esto para contar sobre Chapital en concierto? ¿Si Chapital no es tímido? Porque este fenómeno hace que los árboles formen paisajes, caminos, como lo hace el Chapa con sus canciones, con la diferencia de que ellos nada saben de deseo, de mirarse a los ojos, de conectarse, de permitir que la cercanía del otro irrumpa. Como una continuación de esa presentación de músicos comienza a sonar Bushido y los paisajes comienzan a aparecer, los musicales, y los imaginarios, de barcos que traen vinilos por ejemplo, ya que este tema forma parte de Móvil, disco que se encuentra en este formato y está próximo a llegar gracias al apoyo de Perro Andaluz.
Luego viene el turno de Móvil quien da nombre al disco, que nos lleva a paisajes del folklore argentino, pero nos adentra lentamente y a marcha camión en Uruguay, con Pablo “Pinocho” Routin recitando en una especie de megáfono que la música es lugar, con su manera de decir, su creatividad y su voz. Siguiendo con los barcos, los mares y los paisajes “Dream Of The Return” del Pat Metheny Group, un tema que saca una voz interna, que hace preguntas, como suelen ser las canciones del Chapa, solo que con la versión y dulzura de Cami Ferrari y la continuación de Espíritu tema del álbum Fotografía silenciosa, y del cual siempre que escuchamos al Chapa en vivo nos llevamos una versión única.
Volviendo a Móvil, la versión de Lo dedo Negro de Eduardo Mateo, que con esa banda y la percusión de Coby Acosta, sonó increible, al igual que Santanita, a manera de triple homenaje (Hugo fatorusso, Ruben Rada y obviamente, Santana).
Luego fue el turno de Jungle y 23 de diciembre a modo de villancico “mala onda”, antes de llamar a los invitados Martín Buscaglia y Mandrake Wolf, quienes seguido de una breve descripción de cada músico en la voz de Buscaglia con un Blues de fondo que desembocó en Samantha Brown hicieron Corazones musicales, el Chapa asegura irónicamente que “estuvo tal cual en el ensayo”.
Agradecido al sonido, las luces, stage, la Productora LUNATICA, la Sala Zitarrosa, y muchas otras personas, toca OPI en homenaje al grupo OPA, el Campi Blues también en homenaje, pero a Jim Campilongo, a quien se dio el gusto de tener entre el público hace unos días en Buenos Aires. Suena un tema que sin mucho ensayo, siquiera nombre, trae la influencia de Jaime que es inevitable escuchar en Chapital y The Duke también de su disco Móvil.
Como cierre, y con el lujo de invitar a todos los músicos al escenario, Urbano Moraes incluido, versionan Cuerpo y Alma que al igual que muchas canciones y versiones del Chapa suena a modo de plegaria, no por repetir ni pedir deseos, sino por el silencio que generan, la presencia, por la manera de hacerte soltar los pensamientos y descansar en el espacio interior, donde se percibe sutilmente, claramente, donde se expande el pecho, se suaviza el cuerpo, se respira profundo. Donde de alguna manera se toca la tierra o se abraza a alguien si uno se permite verdaderamente escuchar. Sin Dudas, la mejor manera de terminar la semana.









































