FOTOS EXCLUSIVAS PARA COOLTIVARTE DESDE LOS SANTUARIOS DE RENEE GOOD Y ALEX PRETTI EN LA CIUDAD DE MINNEAPOLIS Y SUS ALREDEDORES
Las grietas abiertas del señor Trump.
Cuando hay una planificación determinada de cómo realizar ciertos procesos, sean estos de la índole que sean, nada es dejado a la improvisación. La gestación de la doctrina MAGA fue algo escrupulosamente planeado, y las aparentes contradicciones, dudas, negativas y hasta las maneras narrativas de cómo llevar adelante sus propósitos, de cómo enunciar sus mensajes, nada tienen de errático, ni de imprevisto.
Cada paso de Donald Trump está pensado desde el vamos y aprendió mucho él y sus asesores una vez culminado el primer mandato. Sólo el egocentrismo y el optimismo excesivo puede trampear a Trump, y hacerlo caer en alguna ocasional desgracia. La estrategia es simple. Un lenguaje de pocas palabras, unas “muletillas” constante entre el universo de lo bueno y lo malo para el conjunto de los estadounidenses, desde sus perspectivas de cómo ejercer la política y llevarla hacía adelante.
El desdén casi ominoso, pero a la vez ridículo, que de tanto parecerse a la jerga de un bromista, ante la audiencia pública parece no tener la magnitud de lo que realmente encierra tras de él. La de un hombre autoritario que sabe encender los fuegos nacionalistas en aquellas capas conservadoras y tradicionales de las clases medias altas estadounidenses, y correlativamente de aquellas más bajas, impulsadas también por ese fervor del ímpetu nacionalista, de rescatar a la nación del pozo a los que los demócratas los han llevado, y todos los otros opositores a los que no deja de llamar “comunistas, socialistas, terroristas, emigrantes ilegales, malas personas, narcos traficantes…” y todo aquel enclave de compendios negativos, que les pueda ser de utilidad para designar a aquellos que se oponen a su doctrina del mandato imperial.
¿Realmente es creíble que al señor Trump le importe en verdad el destino del pueblo iraní, el de los venezolanos o de las comunidades originarias de Groenlandia? ¿Ahora que la CIA comienza a realizar tratativas de alianzas con las fuerzas kurdas, apoyándolos contra las fuerzas de los talibanes que atacan Pakistán, alguien puede pensar que eso es un acto de pura solidaridad o interés por el destino del pueblo kurdo?
Un pueblo espoleado constantemente por las autoridades turcas, país que es miembro integrante de la OTAN y aliadas a las políticas de los Estados Unidos, mal que le pese? Inmersos en un juego de posibilidades casi imposibles, unas realidades compiten con las otras, colisionan entre ellas, y a veces según ciertos espacios de conveniencia, suelen conciliar pequeños acuerdos, pequeños ámbitos de reciprocidades. Estamos en las fases de las conversaciones guiadas por los intereses de las partes y sus hipocresías.
Con la guerra de Ucrania aún en marcha, quién sumida a los constantes bombardeos a su población civil por parte de las fuerzas rusas, parece haber entrado en un estado de transitoriedad, de stand by dada la escalada bélica en medio oriente. Desde allí parece que volvemos a asistir a la implantación de un nuevo video juego, cuyos mandos están siempre en manos de otros, y sólo puedes participar como mero observador de esos despliegues de tropas, armamentos, buques, aviones y municiones.
Los muertos aparecen siempre ocultos bajo nubes de polvo, disgregados entre partes calcinadas. A veces puedes ver a individuos correr antes de la implosión, automóviles que tratan de sortear el misil que cae, y todos parecen diminutas caricaturas irregulares que bien podrían estar impresas en cualquier comic o tebeo.
Otro juego visual impregnado esta sí, de una realidad que nos supera en la correlación de imágenes generadas por la IA, porque la realidad no dejará de ser ni de abandonarnos mientras sintamos las heridas, el escozor de la conciencia y las cosquillas de ansiedad.
El ser humano tiene una capacidad adaptativa a los cambios, superior a la de cualquier otra especie animal, pero entonces, suele suceder que la condición humana tal como la concebíamos, muta hacía otros escalafones, donde la razón se deshace de ella misma, y mantener una línea recta que diferencie aquello del bien de lo del mal, se convierte en un territorio difuso donde la meta es sólo alcanzar ciertos estándares de sobrevivencia. Un hombre hambriento puede comerse a su perro, a su prójimo, a su propia cepa de excremento. Un hombre sitiado puede agigantarse y reventar a cientos o llevárselos consigo al infierno.
Estamos en las fases de la locura donde las súplicas no son atendidas. Las plegarias apenas susurros trasnochados por infelices que han perdido todo vestigio de fe a través de los caminos. Al gobierno de Trump en su peculiar manera de pensar y narrar los acontecimientos, sólo le preocupa en realidad la vida de aquellos estadounidenses que piensan como él, es decir, la de aquellos supremacistas xenófobos encuadrados dentro de la doctrina MAGA, a la que ni Renee Good ni Alex Pretti pertenecían.
Tras amenazar a España con sanciones económicas por no permitir utilizar las bases aéreas de Rota y Morón, para surtir de combustibles a los cazas que bombardearían Irán, el Secretario del Tesoro de Estados Unidos Scott Messen, en una entrevista conferida a la Cnbc se refirió a un posible embargo a España: “Cualquier cosa que merme nuestra capacidad de participar en la guerra pone en riesgo vidas de estadounidenses. Los españoles ponen en riesgo vidas de Estados Unidos”. Bruselas ha salido en defensa de España y el propio presidente francés se ha manifestado ante esto.
China ha pedido a Trump que deje de instrumentalizar los aranceles, como una forma de hostigamiento constante hacia aquellos que no comparten sus puntos de vista geopolíticos. La constante forma de ufanarse de poseer “el mejor ejercito del mundo”, por parte del rey bufón de la corte empresarial, nos sitúa ante la peligrosa psiquis de un personaje que parece no haber abandonado sus juegos de niño. Sus legos, sus escuadrones de soldaditos de plomo o plástico y jugar a sus batallitas sobre un tablero de Monopoly.
El bufón suma adeptos entre otros bufones exitosos del mundo tecnológico, pero tan impresentables ante la ética de las normas y conductas, que sólo se entienden desde su propia realidad nacionalista y su marco de confrontación interna, tal como es el caso del Presidente argentino Javier Milei, o el ultraderechista húngaro Viktor Orbán, entre otros afiliados a su corte del “Juego de Tronos”.
Quizás Putín no sea más que una “Daenerys Targaryen”, una reina de dragones travestida debajo de su equipamiento Yudogi, ya que no deja de lanzar bombas hiperbáricas y drones de fuego, como si fuesen lanzallamas contra las infraestructuras civiles y las propias vidas de los ucranianos. Y Benjamín Netanyahu sea “Cersei Lannister” en su versión Drag Queen invertida, quién ahora vuelve a rugir como un león decidido a acabar con todos aquellos que atenten contra la integridad de Israel, cosa que podemos compartir, pero no sé si de esta manera, mientras Gaza continúa bajo sus escombros y ocasionales incursiones de sus fuerzas militares.
Si la Guerra Civil Española sirvió como campo de experimentación militar para luego desencadenar en la segunda confrontación bélica más grande hasta el momento conocida, todas estas guerras desatadas a comienzos del nuevo siglo, son el campo propiciatorio para que dé una vez por todas alguien decida finalmente a apretar alguno de sus botones nucleares, y comiencen a entrecruzarse a velocidad de cruceros unos de un lado y otros hacia él inverso.
¿Cuánto puede durar nuestras vidas? ¿Cuánto puede el planeta que ya da avisos con el cambio climático desdeñado por el propio Trump, acelerando nuevamente la utilización de los combustibles fósiles? ¿Sobrevivirá sólo una comunidad de multimillonarios empresariales? ¿Una élite de científicos y tecnócratas que ya deben tener construidos confortables búnkeres antiatómicos, a costa del sudor de pobres indonesios, africanos, sudaquitas migrantes, esclavos de los emiratos árabes, de los sultanes de Quatar, de las castas más bajas de India, de los pastores afganos que cuidan entre montañas el ganado como única forma de sustento? ¿En los indígenas atrapados en sus reservorios del Amazonas, en todas esas vidas silentes que ignoran en lugares donde la interconectividad no llega? Pero la ilusión del mundo tecnológico es vendernos la unificación mental y visual, de un mundo beatificado por sus avances donde todo nos sonríe por igual y donde esta sonrisa dejó hace largo tiempo de ser sólo el monopolio excluyente de la Coca Cola.
Hoy todos nos reímos, no sólo a través de la publicidad. Lo hacen los tictokeros, los influencers, los chef y sommeliers, los comunicadores audiovisuales, los entretenedores de las mañanas televisivas, los distribuidores de pasta base cuando no se tirotean entre sí, las autoridades corruptas, los empleados de casinos aunque no les gusten sus trabajos, las limpiadores y limpiadores de limpieza, los jugadores de fútbol que ganan cifras astronómicas, y también aquellos que toman el deporte de manera amateur y logran llegar hasta una competición olímpica. Sonreímos mientras vemos la barbarie no a nuestras puertas, pero sí a miles de kilómetros, mientras los otros, esos ajenos a nuestra realidad mediática entierran los cuerpos de sus deudos, asesinatos que no serán juzgados, porque la historia se limitara a narrar lo sucedido y sólo podrá clarificar los pormenores de ciertas acciones y poner en lo posible, a cada uno en el lugar que le corresponde. “Nosotros los buenos, los otros los malos” es la lógica Maga.
Curiosamente es la lógica del Octavo Dan que ocupa el Kremlin. La misma del león rugiente, aún a la espera de un proceso penal. La misma del odioso Ayatolá recientemente abatido, la de Maduro quién ha entrado en la parálisis del trance mediático, porque su figura es ahora inoperante, ha dejado de ser el ridículo payaso de su corte bolivariana, a ser una entelequia difuminada en su propia osamenta. Todos a unos y todos contra todos. La verdad está en las “tierras raras”, curiosa aproximación a denominar a aquellos metales que pueden servir para engrosar las capacidades tecnológicas y estratégicas de los tres grandes bloques del mundo.
Los humildes mortales, los escribas sobrevivientes en base a la poesía y la remota esperanza de que la belleza triunfara otra vez sobre la oscuridad, que otra cosa podemos hacer que redefinir nuestros alegatos y confiar hasta en lo inconfesable, en las distopías que nos han tocado asumir. En “Panorama desde el Puente” (A View from the Bridge) el drama de Arthur Miller estrenado en 1955, este se aboca a tratar el tema de la ilegalidad inmigrante, y cómo esto afecta a la sociedad estadounidense. Esta obra se refiere esencialmente a la comunidad neoyorquina. La propia “Las Brujas de Salem”, su obra basada sobre un hecho real acontecido en la ciudad de Salem (Massachusetts) en 1692, sobre la caza de brujas dirigida hacia un grupo de mujeres de pensamientos diferentes, como sujetos a batir.
Un reflejo de lo que sucedía en la época del Macartismo a comienzos y mediados de los años 50 del pasado siglo, que ignorando todo respecto a los derechos civiles realizó una verdadera caza de brujas acusadas de comunistas a diferentes artistas, profesionales y funcionarios, bajo lo que se dio a conocer como el estado del pánico rojo. Realizando listas negras y difundiendo un miedo generalizado hacía todas aquellas personas consideradas contrarias a la identidad estadounidense.
Adentrados en los terrenos de la Guerra Fría, dicho conceptos podrían expandirse hacia los sucesores del tiránico régimen stalinista. Un estado soviético de comportamientos asesinos hacia todo aquello que resultara un remilgo del liberalismo, capitalismo y el estatus burgués. ¿Que subyace en el fondo de la doctrina MAGA más que otro nuevo discurso de odio? Igual a los dictados de ciertas fatuas islámicas, a la “solución final” hitleriana. No sé sí en las viejas palabras de Dylan, podremos encontrar las repuestas en el viento. No creo que podamos hacerlo dentro de las innumerables repeticiones de preguntas estúpidas, vanas y vacías, tales como: ¿todo vale en el arte contemporáneo de hoy? ¿Está el futuro en construcción cuando se reconstruye cada día, en cada momento, en cada bombardeo, en cada entierro, en cada nacimiento? Hoy que ha vuelto una nueva versión de “Gran Hermano / La Generación Dorada”, la dimensión humana parece reducirse a los acontecimientos que dentro de esos cotos perimetrales suceden.
Aún sin saber si el mejor programa que ofreció la TV nacional el pasado año, “Otro Día Perdido” vuelve a emitirse, nos reconstruimos generacionalmente en esos juegos artificiosos del entretenimiento. Los acontecimientos internacionales que en realidad son quienes determinan nuestras vidas, parecen más cerca de las insinuaciones metafísicas, que los constructos de paradigmas locales o regionales.
Puede venirse el mundo abajo, un tsunami arrasar las costas de Rocha, celebrar un nuevo y cansino clásico, continuar andando entre los despojos de la basura, volver a escuchar los bronces de NTVG o La Vela Puerca sin ningún atractivo experimental ni audacia. Cinco días de guerra y más de mil muertos. Una escuela destruida en la ciudad de Minab al sur de Irán, por bombarderos de Estados Unidos e Israel, ha sepultado a más de 100 personas, entre ellas aproximadamente 80 niños.
Cada uno ve la realidad y la ausculta según sus intereses, creencias, conocimientos e ignorancias. Santiago del Moro volverá a esgrimir su particular sonrisa desde “la casa más famosa del mundo”, quizás porque esta sólo se automutila a través de sus juegos de vanidades y expectativas vacuas.
Es un mundo donde cada uno busca y hace lo que puede, dice tonterías y a veces aciertan a un pensamiento profundo y por eso se auto eliminan por vergüenza ajena. Ya el posmodernismo de los simulacros han sido suplantados, ante la ausencia total de pudores y la ascensión a los poderes mediáticos de los empoderamientos. Trump está tan lejos de esto, al igual que Putín y los demás consortes.
Ignoro qué acuerdo matrimonial tendrá Donald con Milania 24 años más joven. Si dormitan en alcobas separadas o a veces se juntan como dos buenos amigos a departir en secreto, sus posibles vergüenzas e infidelidades. Sin dejar por ello de recordar que “nosotros somos los buenos, los otros son los malos”.














































